Estudio bíblico Logos

Ester 3:1–6

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Después de esto el rey Asuero engrandeció a Amán, hijo de Hamedata el agagueoa, y lo ensalzó y estableció su autoridad1 sobre todos los príncipes que estaban con élb.

Y todos los siervos del rey que estaban a la puerta del rey se inclinaban y se postraban ante Amán, porque así había ordenado el rey en cuanto a él; pero Mardoqueo ni se inclinaba ni se postrabaa.

Entonces los siervos del rey, que estaban a la puerta del reya, dijeron a Mardoqueo: «¿Por qué traspasas el mandato del reyb?».

Después que ellos le estuvieron hablando día tras día y él se había negado a escucharlos, se lo informaron a Amán para ver si la palabra de Mardoqueo era firme, porque él les había declarado que era judío.

Cuando Amán vio que Mardoqueo no se inclinaba ni se postraba ante él, Amán se llenó de furora.

Y él no se contentó con1 echar mano solo a Mardoqueo, pues le habían informado cuál era el pueblo de Mardoqueo. Por tanto, Amán procuró destruir a todos los judíosa, el pueblo de Mardoqueo, que estaban por todo el reino de Asuero.

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Notas al pie

  1. 1 puso su asiento.
  2. 1 despreció en sus ojos.

Referencias cruzadas

  1. aEst. 3:10; 8:3
  2. bEst. 5:11
  3. aEst. 5:9
  4. aEst. 2:19
  5. bEst. 3:2
  6. aEst. 5:9
  7. aSal. 83:4