Estudio bíblico Logos

Efesios 5:23–33

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Porque el marido es cabeza de la mujera, así como Cristo es cabeza de la iglesiab, siendo El mismo el Salvador del cuerpoc.

Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo.

Maridos, amen a sus mujeresa, así como Cristo amó a la iglesia y se dio Él mismo por ellab,

para santificarlaa, habiéndola purificadob por el lavamiento del aguac con la palabrad,

a fin de presentársela a sí mismo, una1 iglesia en toda su gloria2, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculadaa.

Así deben también los maridos amar a sus mujeres, como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se amaa.

Porque nadie aborreció jamás su propio cuerpo1, sino que lo sustenta y lo cuida, así como también Cristo a la iglesia;

porque somos miembros de Su cuerpo1a.

Por esto el hombre dejara a su padre y a su madre, y se unira a su mujer, y los dos serán una sola carnea.

Grande es este misterio, pero hablo con referencia a Cristo y a la iglesia.

En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su mujer como a sí mismoa, y que la mujer respete1 a su maridob.

Leer en Logos

Notas al pie

  1. 1 la.
  2. 2 gloriosa.
  3. 1 propia carne.
  4. 1Algunos agregan: de su carne y de sus huesos.
  5. 1 tema.

Referencias cruzadas

  1. a1Cor. 11:3
  2. bEf. 1:22
  3. c1Cor. 6:13
  4. aEf. 5:28, 33; Col. 3:19; 1Ped. 3:7
  5. bEf. 5:2
  6. aHeb. 10:10, 14, 29; 13:12; Tito 2:14
  7. b2Ped. 1:9
  8. cHech. 22:16; 1Cor. 6:11; Tito 3:5
  9. dJuan 15:3; 17:17; Rom. 10:8, 9; Ef. 6:17
  10. a2Cor. 4:14; 11:2; Ef. 1:4; Col. 1:22
  11. aEf. 5:25, 33; 1Ped. 3:7
  12. a1Cor. 6:15; 12:27; Ef. 1:23
  13. aGn. 2:24; Mat. 19:5; Mar. 10:7, 8
  14. aEf. 5:25, 28; 1Ped. 3:7
  15. b1Ped. 3:2, 5, 6