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Deuteronomio 20–21
20 »Cuando salgas a la batalla contra tus enemigos y veas caballos y carros, y pueblo más numeroso que tú, no tengas temor de ellos; porque el Señor tu Dios que te sacó de la tierra de Egipto está contigoa.
2 »Cuando se acerquen a la batalla, el sacerdote se llegará y hablará al pueblo,
3 y les dirá: “Oye, Israel, hoy ustedes se acercan a la batalla contra sus enemigos; no desmaye su corazón; no teman ni se alarmen, ni se aterroricen delante de ellosa,
4 porque el Señor su Dios es el que va con ustedes, para pelear por ustedes contra sus enemigos, para salvarlosa”.
5 »Los oficiales hablarán al pueblo: “¿Quién es el hombre que ha edificado una casa nueva y no la ha estrenado1? Que salga y regrese a su casa, no sea que muera en la batalla y otro la estrene2a.
6 ”¿Quién es el hombre que ha plantado una viña y no ha tomado aún de su fruto1? Que salga y regrese a su casa, no sea que muera en la batalla y otro goce de su fruto2.
7 ”¿Y quién es el hombre que está comprometido con una mujer y no se ha casado1? Que salga y regrese a su casaa, no sea que muera en la batalla y otro se case con ella”.
8 »Entonces los oficiales hablarán otra vez al pueblo, y dirán: “¿Quién es hombre medroso y de corazón apocado? Que salga y regrese a su casaa para que no haga desfallecer1 el corazón de sus hermanos como desfallece el corazón suyo”.
9 »Y cuando los oficiales acaben de hablar al pueblo, nombrarán capitanes de tropas que irán a la cabeza del pueblo.
10 »Cuando te acerques a una ciudad para pelear contra ella, primero le ofrecerás la paz1.
11 »Y si ella está de acuerdo en hacer la paz contigo1 y te abre sus puertas, entonces todo el pueblo que se encuentra en ella estará sujeto a ti para trabajos forzadosa y te servirá.
12 »Sin embargo, si no hace la paz contigo, sino que emprende la guerra contra ti, entonces la sitiarás.
13 »Cuando el Señor tu Dios la entregue en tu mano, herirás a filo de espada a todos sus hombres1a.
14 »Solo las mujeres y los niños, los animales y todo lo que haya en la ciudad, todos sus despojos, tomarás para ti como botína. Comerás del botín de tus enemigos, que el Señor tu Dios te ha dado.
15 »Así harás a todas las ciudades que están muy lejos de ti, que no sean de las ciudades de las naciones cercanas1.
16 »Pero en las ciudades de estos pueblos que el Señor tu Dios te da en heredad, no dejarás con vida nada que respirea,
17 sino que los destruirás por completo1: a los hititas, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos, tal como el Señor tu Dios te ha mandado,
18 para que ellos no les enseñen a ustedes a imitar todas las abominaciones que ellos han hecho con sus dioses y no pequen contra el Señor su Diosa.
19 »Cuando sities una ciudad por muchos días, peleando contra ella para tomarla, no destruirás sus árboles metiendo el hacha contra ellos; no los talarás, pues de ellos puedes comer. Porque, ¿es acaso el árbol del campo un hombre para que le pongas1 sitio?2
20 »Solo los árboles que sabes que no dan fruto1 podrás destruir y talar, para construir máquinas de sitio2 contra la ciudad que está en guerra contigo, hasta que caiga.
Expiación en caso de asesinato
21 »Si en la tierra que el Señor tu Dios te da para que la poseas, fuera encontrado alguien asesinado, tendido en el campo, y no se sabe quién lo mató1,
2 entonces tus ancianos y tus jueces irán y medirán la distancia a las ciudades que están alrededor del muerto.
3 »Y sucederá que los ancianos de la ciudad más próxima al lugar donde fue hallado el muerto, tomarán de la manada una novilla que no haya trabajado y que no haya llevado yugo;
4 y los ancianos de esa ciudad traerán la novilla a un valle de aguas perennes, el cual no haya sido arado ni sembrado, y quebrarán el cuello de la novilla allí en el valle.
5 »Entonces se acercarán los sacerdotes, hijos de Leví, porque el Señor tu Dios los ha escogido para que le sirvan y para bendecir en el nombre del Señor, y ellos decidirán1 todo litigio y toda ofensa2a;
6 y todos los ancianos de la ciudad más cercana1 al lugar donde fue hallado el muerto, lavarán sus manosa sobre la novilla cuyo cuello fue quebrado en el valle;
7 y responderán y dirán: “Nuestras manos no han derramado esta sangre, ni nuestros ojos han visto nada.
8 ”Perdona1 a Tu pueblo Israel, al cual has redimido, oh Señor, y no culpes de sangre inocente a Tu pueblo Israela”. Y la culpa de la sangre les será perdonada2.
9 »Así limpiarás la culpa de sangre inocente de en medio de tia, cuando hagas lo que es recto a los ojos del Señor.
10 »Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, y el Señor tu Dios los entregue en tus manosa, y los tomes en cautiverio,
11 y veas entre los cautivos una mujer hermosa, y la desees, y la tomes para ti por mujer,
12 la traerás a tu casa, y ella se rasurará la cabezaa y se cortará1 sus uñas.
13 »También se quitará el vestido de su cautiverio, permanecerá en tu casa y llorará por su padre y por su madre por todo un mesa; después de eso podrás llegarte a ella y ser su marido, y ella será tu mujer.
14 »Pero si no te agrada, la dejarás ir adonde quiera1. No la venderás por dinero, ni la maltratarás2, porque la has humilladoa.
15 »Si un hombre tiene dos mujeres, una amada y otra aborrecida, y tanto la amada como la aborrecida le han dado hijos, si el primogénito es de la aborrecidaa,
16 el día que reparta1 lo que tiene entre sus hijos, no puede él hacer primogénito al hijo de la amada con preferencia al hijo de la aborrecida, que es el primogénito,
17 sino que reconocerá al primogénito, al hijo de la aborrecida, dándole una porción doble de todo lo que tiene1, porque él es el principio de su vigora; a él le pertenece el derecho de primogeniturab.
18 »Si un hombre tiene un hijo terco y rebelde que no obedece a su padre ni a su madre, y aunque lo castiguen, ni aun así les hace casoa,
19 el padre y la madre lo tomarán y lo llevarán fuera a los ancianos de su ciudad, a la puerta de su ciudad natal1.
20 »Y dirán a los ancianos de la ciudad: “Este hijo nuestro es terco y rebelde, no nos obedece, es glotón y borracho”.
21 »Entonces todos los hombres de la ciudad lo apedrearán hasta que mueraa. Así quitarás el mal de en medio de tib, y todo Israel oirá esto y temerác.
22 »Si un hombre ha cometido pecado digno de muertea, y se le ha dado muerte, y lo has colgado de un árbol,
23 su cuerpo no quedará colgado del árbol toda la noche, sino que ciertamente lo enterrarás el mismo díaa (pues el colgado es maldito de Dios1b), para que no contamines la tierrac que el Señor tu Dios te da en heredad.
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| 1 | Lit. dedicado. |
| 2 | Lit. dedique. |
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| 1 | Lit. no la ha considerado como algo común. |
| 2 | Lit. la considere como algo común. |
| 1 | Lit. y no la ha tomado. |
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| 1 | Así en algunas versiones antiguas; en el T.M., para que no desfallezca. |
| 1 | Lit. la llamarás a la paz. |
| 1 | Lit. si te responde paz. |
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| 1 | Lit. todo varón suyo. |
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| 1 | Lit. aquí. |
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| 1 | O ciertamente los dedicarás al anatema. |
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| 1 | Lit. para que venga delante de ti en el. |
| 2 | Esta oración es interrogativa en algunas versiones antiguas, pero no en el T.M. |
| 1 | Lit. que no son árboles para comer. |
| 2 | O baluartes. |
| 1 | Lit. hirió. |
| 1 | Lit. será de acuerdo con su boca. |
| 2 | Lit. todo golpe. |
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| 1 | Lit. que están más cerca. |
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| 1 | O Expía; lit. Cubre. |
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| 2 | O expiada; lit. cubierta. |
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| 1 | Lit. hará. |
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| 1 | Lit. según su alma. |
| 2 | O esclavizarás. |
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| 1 | Lit. haga heredar. |
| 1 | Lit. se encuentra consigo. |
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| 1 | Lit. y a la puerta de su lugar. |
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| 1 | Lit. la maldición de Dios. |
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