Daniel 6:12–17
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por lo cual se presentaron ante el rey y le hablaron tocante al mandato real: «¿No firmó usted un mandato que cualquier hombre que en el término de treinta días hiciera petición a cualquier dios u hombre fuera de usted, oh rey, fuera echadoa en el foso de los leones?». «La orden1 es cierta, conforme a la ley de los medos y persas, que no puede ser revocada2b», respondió el rey.
Entonces ellos respondieron: «Daniel, que es uno de los deportados1 de Judáa, no le hace caso, oh reyb, ni del mandato que usted firmó, sino que tres veces al día hace su oración»
Al oír estas palabras, el rey se afligió muchoa y se propuso librar a Daniel. Y hasta la puesta del sol estuvo buscando la manera de librarlo.
Entonces aquellos hombres vinieron de común acuerdo1 al rey y le dijeron2: «Reconozca, oh rey, que es ley de los medos y persas que ningún mandato o edicto que el rey establezca puede ser revocadoa».
El rey entonces dio órdenes que trajeran a Daniel y lo echaran en el foso de los leonesa. El rey habló a Daniel y le dijo: «Tu Dios, a quien sirves con perseverancia, Él te libraráb».
Trajeron una piedra y la pusieron sobre la boca del foso. El rey la sellóa con su anillo y con los anillos de sus nobles, para que nada pudiera cambiarse de lo ordenado en cuanto a Daniel.
Notas al pie
Referencias cruzadas
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