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Cantares 4:1–8:14
EL ESPOSO:
4 «¡Cuán hermosa eres, amada mía.
Cuán hermosa eres!
Tus ojos son como palomasa detrás de tu velob;
Tu cabellera, como rebaño de cabras
Que descienden del monte Galaadc.
2 »Tus dientes son como rebaño de ovejas trasquiladas
Que suben del lavadero,
Todas tienen mellizas,
Y ninguna de ellas ha perdido su críaa.
3 »Tus labios son como hilo de escarlataa,
Y tu boca, encantadora.
Tus mejillas, como mitades de granada
Detrás de tu velob.
4 »Tu cuello, como la torrea de David
Edificada con hileras de piedrasb;
Miles de escudos cuelgan de ella,
Todos escudos de los valientesc.
5 Tus dos pechos, como dos crías,
Mellizas de una gacelaa
Que pacen entre los liriosb.
6 »Antes de que sople la brisa del día
Y huyan las sombrasa,
Me iré al monte de la mirra
Y al collado del inciensob.
7 »Toda tú eres hermosa, amada mía,
Y no hay defecto en tia.
8 »Ven conmigo desde el Líbano, esposa míaa,
Ven conmigo desde el Líbanob.
Baja desde la cumbre del Amanác,
Desde la cumbre del Senir y del Hermónd,
Desde las guaridas de los leones,
Desde los montes de los leopardos.
9 »Has cautivado mi corazón, hermana mía, esposa míaa;
Has cautivado mi corazón con una sola mirada de tus ojos,
Con una sola hebra de tu collarb.
10 »¡Cuán hermososa son tus amores, hermana mía, esposa mía!
¡Cuánto mejores son tus amores que el vinob,
Y la fragancia de tus ungüentosc
Que todos los bálsamos!
11 »Miel virgena destilan tus labios, esposa mía,
Mielb y leche hay debajo de tu lengua,
Y la fragancia de tus vestidos es como la fragancia del Líbanoc.
12 »Huerto cerrado eres, hermana mía, esposa mía,
Huerto cerrado, fuentea selladab.
13 »Tus renuevos son paraísoa de granadosb,
Con frutas escogidasc, alheñad y nardos,
14 Nardoa y azafrán, cálamo aromático y canelab,
Con todos los árboles de incienso,
Mirrac y áloesd, con todos los mejores bálsamos.
15 »Tú eres fuente de huertos,
Pozo de aguas vivasa,
Y corrientes que fluyen del Líbano».
16 «Despierta, viento del norte,
Y ven, viento del sur;
Hagan que mi huerto exhale fraganciaa,
Que se esparzan sus aromas.
Entre mi amado en su huertob
Y coma sus mejores frutasc».
5 «He entrado en mi huertoa, hermana mía, esposa míab;
He recogido mi mirrac con mi bálsamo.
He comido mi panal y mi miel;
He bebido mi vino y mi leched.
Beban y embriáguense, oh amados».
LA ESPOSA:
2 «Yo dormía, pero mi corazón velaba,
¡Una voz! ¡Mi amado toca a la puerta!
“Abreme, hermana míaa, amada mía,
Paloma mía, perfecta míab,
Pues mi cabeza está empapada de rocío,
Mis cabellosc empapados de la humedad de la noche”.
¿Cómo he de vestirme de nuevoa?
Me he lavado los piesb,
¿Cómo he de ensuciarlos de nuevo?
4 »Mi amado metió su mano por la abertura de la puerta,
Y se estremecieron por él mis entrañasa.
5 »Yo me levanté para abrir a mi amado;
Y mis manos destilaron mirraa,
Y mis dedos mirra líquida,
Sobre las manecillas de la cerradura.
Pero mi amado se había retirado, se había idoa.
Tras su hablar salió mi almab.
Lo busqué, y no lo halléc;
Lo llamé, y no me respondiód.
7 »Me hallaron los guardas que rondan la ciudada,
Me golpearon y me hirieron;
Me quitaron de encima mi chal los guardas de las murallas.
8 »Yo les ruego, oh hijas de Jerusaléna,
Si encuentran a mi amado,
¿Qué le han de decir?:
Que estoy enferma de amorb».
9 «¿Qué clase de amado es tu amado,
Oh la más hermosa de las mujeresa?
¿Qué clase de amado es tu amado,
Que así nos ruegas?».
10 «Mi amado es apuesto y sonrosadoa,
Distinguidob entre diez mil.
11 »Su cabeza es como oro, oro puro,
Sus cabellosa, como racimos de dátiles,
Negros como el cuervo.
12 »Sus ojos son como palomasa
Junto a corrientes de agua,
Bañados en leche,
Colocados en su engasteb.
13 »Sus mejillas, como eras de bálsamo,
Como riberas de hierbasa aromáticas;
Sus labios son liriosb
Que destilan mirra líquidac.
14 »Sus manos son barras de oro
Engastadas de beriloa;
Su vientre es marfil tallado
Recubierto de zafirosb.
15 »Sus piernas son columnas de alabastro
Asentadas sobre basas de oro puro;
Su aspecto es como el Líbanoa,
Gallardo como los cedrosb.
16 »Su paladara es dulcísimo,
Y todo él, deseableb.
Este es mi amado y este es mi amigo,
Hijas de Jerusalén».
EL CORO:
6 «¿Adónde se ha ido tu amadoa,
Oh la más hermosa de las mujeresb?
¿Adónde se ha dirigido tu amado,
Para que lo busquemos contigo?».
2 «Mi amado ha descendido a su huertoa,
A las eras de bálsamo,
A apacentar su rebañob en los huertos
Y recoger liriosc.
3 »Yo soy de mi amado y mi amado es mío,
Él apacienta su rebaño entre los liriosa».
4 «Eres hermosaa como Tirsab, amada mía,
Imponente como un ejército con estandartese.
Porque ellos me han confundido;
Tu cabellera es como un rebaño de cabras
Que descienden de Galaada.
6 »Tus dientes son como rebaño de ovejas
Que suben del lavadero,
Todas tienen mellizas,
Y ninguna de ellas ha perdido su críaa.
7 »Tus mejillas son como mitades de granada
Detrás de tu veloa.
8 »Sesenta son las reinas y ochenta las concubinasa,
Y las doncellasb, sin número;
9 Pero sin igual es mi paloma, mi perfectaa,
Es la hija única de su madre,
La preferida de la que la dio a luz.
Las doncellas la vieron y la llamaron bienaventuradab,
También las reinas y las concubinasc, y la alabaron, diciendo:
10 “¿Quién es esta que se asoma como el alba,
Hermosa como la luna llenaa,
Refulgente como el solb,
Imponente como escuadrones abanderadosc?”.
11 »Descendí al huerto de los nogales
Para ver el verdor del valle,
Para ver si la vid había retoñado,
Si los granadosa habían florecido.
12 »Sin que me diera cuenta, mi alma me colocó
Sobre los carros de mi noble pueblo1».
13 1«¡Regresa, regresa, oh Sulamita;
Regresa, regresa, para que te contemplemos!».
EL ESPOSO:
«¿Por qué han de contemplara a la Sulamita,
Como en la danzab de los dos coros?
7 1¡Cuán hermosos son tus pies en sandalias,
Oh hija de príncipea!
Las curvas de tus caderas son como joyas,
Obra de manos de artífice.
2 »Tu ombligo, como una taza redonda
Que nunca le falta vino mezclado;
Tu vientre como montón de trigo
Cercado de lirios.
3 »Tus dos pechos, como dos crías,
Mellizas de una gacelaa.
4 Tu cuello, como torrea de marfil,
Tus ojos, como los estanques en Hesbónb
Junto a la puerta de Bat Rabim;
Tu nariz, como la torre del Líbano
Que mira hacia Damasco.
5 »Tu cabeza se eleva como el monte Carmeloa,
Y la cabellera suelta de tu cabeza es como hilos de púrpura;
El rey se ha cautivado de tus trenzas.
6 »¡Qué hermosa y qué encantadora eres,
Amor míoa, con todos tus encantos!
7 »Tu estatura es semejante a la palmera,
Y tus pechos, a sus racimos.
8 Yo dije: “Subiré a la palmera,
Tomaré sus frutos”.
¡Sean tus pechos como racimos de la vid,
El perfume de tu aliento como manzanasa,
9 Y tu paladara como el mejor vino!».
LA ESPOSA:
«Entra suavemente el vinob en mi amado,
Como fluye por los labios de los que se duermen.
10 »Yo soy de mi amadoa,
Y para mí es todo su deseob.
11 »Ven, amado mío, salgamos al campo,
Pasemos la noche en las aldeas.
12 »Levantémonos temprano y vayamos a las viñas;
Veamos si la vid ha brotadoa,
Si se han abierto sus flores,
Y si han florecido los granados.
Allí te entregaré mi amor.
13 »Las mandrágorasa han exhalado su fragancia,
Y a nuestras puertas hay toda clase de frutas escogidasb,
Tanto nuevas como añejas,
Que he guardado para ti, amado mío.
8 ¡Ah, si tú fueras como mi hermano,
Amamantado a los pechos de mi madre!
Si te encontrara afuera, te besaría,
Y no me despreciarían.
2 »Te llevaría y te introduciría
En la casa de mi madrea, que me enseñaba;
Te daría a beber vino sazonado del zumo de mis granadas.
3 »Que esté su izquierda bajo mi cabeza
Y su derecha me abracea».
4 «Quiero que juren, oh hijas de Jerusalén;
Que no despertarán ni levantarán a mi amor,
Hasta que quieraa».
5 «¿Quién es esta que sube del desiertoa,
Recostada sobre su amado?».
EL ESPOSO:
«Debajo del manzanob te desperté;
Allí tu madre tuvo dolores de parto por ti,
Allí tuvo dolores de parto, y te dio a luz».
6 «Ponme como un selloa sobre tu corazón,
Como un sello sobre tu brazo,
Porque fuerte como la muerte es el amor,
Inexorables como el Seol1;
los celosb; Sus destellos, son destellos de fuego,
La llama misma del Señor.
7 Las muchas aguas no podrán extinguir el amor,
Ni los ríos lo apagarán.
Si el hombre diera todos los bienes de su casa por amor,
Solo lograría desprecioa».
8 «Tenemos una hermana pequeña,
Y todavía no tiene pechosa;
¿Qué haremos por nuestra hermana
El día en que sea pedida?
Edificaremos sobre ella un baluarte de plata;
Pero si es una puerta,
La reforzaremos con tablas de cedroa».
10 «Yo soy una muralla, y mis pechosa como torres,
Entonces fui a sus ojos como quien halla la paz.
11 »Salomón tenía una viñaa en Baal Hamón,
Confió la viñab a los guardasc;
Cada uno debía traer por su fruto mild siclos (11.4 kilos) de platae.
12 »Mi viña, que es mía, está a mi disposición;
Los mil siclos son para ti, Salomón,
Y doscientos, para los que guardan su fruto».
13 «Oh tú, que moras en los huertos,
Mis compañerosa están atentos a tu voz;
Déjame que la oigab».
14 «Apresúrate, amado mío,
Y sé como una gacela o un cervatilloa
Sobre los montes de los aromasb».
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| 1 | O los carros de Aminadab. |
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| 1 | I.e. región de los muertos. |
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