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Apocalipsis 6–12
6 Entonces vi cuando el Corderoa abrió uno de los siete sellosb, y oí a uno de los cuatro seres vivientesc que decía, como con voz de truenod: «Ven* ».
2 Miré, y había un caballo blancoa. El que estaba montado en él tenía un arco. Se le dio una coronab, y salió conquistando y para conquistarc.
3 Cuando el Cordero abrió el segundo sello, oí al segundo ser vivientea que decía: «Ven».
4 Entonces salió otro caballo, rojoa. Al que estaba montado en él se le concedió quitar la paz de la tierrab y que los hombres se mataran unos a otros; y se le dio una gran espada.
5 Cuando el Cordero abrió el tercer sello, oí al tercer ser vivientea que decía: «Ven». Y miré, y había un caballo negrob. El que estaba montado en él tenía una balanza en la manoc.
6 Y oí como una voz en medio de los cuatro seres vivientesa que decía: «Un litro de trigo por un denario1, y tres litros de cebada por un denario, y no dañes el aceite y el vinob».
7 Cuando el Cordero abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser vivientea que decía: «Ven».
8 Y miré, y había un caballo amarillento1a. El que estaba montado en él se llamaba Muerteb, y el Hades2b lo seguía. Y se les dio autoridad sobre la cuarta parte de la tierrac, para matar con espada, con hambre, con pestilencia3 y con las fieras de la tierra.
9 Cuando el Cordero abrió el quinto sello, vi debajoa del altarb las almasc de los que habían sido muertos a causa de la palabra de Diosd y del testimonio que habían mantenidoe.
10 Clamaban a gran voza: «¿Hasta cuándo, oh Señor1b santoc y verdadero, esperarás para juzgard y vengar2 nuestra sangre de los que moran en la tierrae?»
11 Y se les dio a cada uno de ellos una vestidura blancaa, y se les dijo que descansaran un poco más de tiempob, hasta que se completarac también el númerod de sus consiervos y de sus hermanos que habrían de ser muertos como ellos lo habían sido.
12 Vi cuando el Cordero abrió el sexto sello, y hubo un gran terremotoa, y el sol se puso negrob como cilicioc hecho de cerda, y toda la luna se volvió como sangre,
13 y las estrellas del cielo cayeron a la tierraa, como la higuerab deja caer sus higos verdes al ser sacudida por un fuerte viento.
14 El cielo desapareció1 como un pergamino2 que se enrollaa, y todo monte e isla fueron removidos de su lugarb.
15 Los reyes de la tierraa, y los grandes, los comandantes1, los ricos, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes,
16 y decían* a los montes y a las peñasa: «Caigan sobre nosotros y escóndannos de la presencia1 de Aquel que está sentado en el tronob y de la ira del Corderoc.
17 Porque ha llegado el gran día de la ira de ellosa, ¿y quién podrá1 sostenerse2b?».
7 Después de esto, vi a cuatro ángelesa de pie en los cuatro extremos1b de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierrac, para que no soplara viento alguno, ni sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningún árbold.
2 También vi a otro ángel que subía de donde sale el sola y que tenía el sellob del Dios vivoc. Y gritó a gran voz a los cuatro ángelesd a quienes se les había concedido hacer daño a la tierra y al mar:
3 «No hagan daño, ni a la tierra ni al mar ni a los árbolesa, hasta que hayamos puesto un sellob en la frente a los siervos de nuestro Diosc».
4 Oí el número de los que fueron selladosa: 144,000 selladosb de todas las tribus de los israelitas.
5 De la tribu de Judá fueron sellados 12,000; de la tribu de Rubén, 12,000; de la tribu de Gad, 12,000;
6 de la tribu de Aser, 12,000; de la tribu de Neftalí, 12,000; de la tribu de Manasés, 12,000;
7 de la tribu de Simeón, 12,000; de la tribu de Leví, 12,000; de la tribu de Isacar, 12,000;
8 de la tribu de Zabulón, 12,000; de la tribu de José, 12,000 y de la tribu de Benjamín fueron sellados 12,000.
Los redimidos de todas las naciones
9 Después de esto miré, y vi una gran multitud, que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos, y lenguasa, de pie delante del tronob y delante del Corderoc, vestidos con vestiduras blancasd y con palmas en las manose.
10 Clamaban1 a gran voz:
«La salvación pertenece a nuestro Diosa que está sentado en el tronob, y al Cordero».
11 Todos los ángeles estaban de pie alrededor del tronoa y alrededor de los ancianosa y de los cuatro seres vivientesb. Estos cayeron sobre sus rostrosc delante del trono y adoraron a Dios,
«¡Aména! La bendiciónb, la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, el honor, el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Aména».
13 Uno de los ancianos habló1a diciéndome: «Estos que están vestidos con vestiduras blancasb, ¿quiénes son y de dónde han venido?».
14 Y le respondí1: «Señor mío, usted lo sabe». Y él me dijo: «Estos son los que vienen de la gran tribulacióna, y han lavado sus vestidurasb y las han emblanquecidoc en la sangre del Corderod.
15 »Por eso están delante del trono de Diosa, y le sirvenb día y noche en Su templo1c; y Aquel que está sentado en el tronod extenderá Su tabernáculo sobre ellose.
16 »Ya no tendrán hambre ni sed, ni el sol les hará daño1, ni ningún calor abrasadora,
17 pues el Cordero que está en medio del trono los pastorearáa y los guiará a manantiales de aguas de vidab, y Dios enjugará toda lágrima de sus ojosc»
8 Cuando el Cordero abrió el séptimo selloa, hubo silencio en el cielo como por media hora.
2 Vi a los siete ángelesa que están de pie delante de Dios, y se les dieron siete trompetasb.
3 Otro ángela vino y se paró ante el altarb con1 un incensario de oroc, y se le dio mucho inciensod para que lo añadiera2 a las oraciones de todos los santosd sobre el altar de oroe que estaba delante del trono.
4 De la mano del ángel subió ante Dios el humo del incienso con1 las oraciones de los santosa.
5 Después el ángel tomó el incensario, lo llenó con el fuego del altara y lo arrojó a la tierrab, y hubo truenosc, ruidos1, relámpagos, y un terremotod.
6 Entonces los siete ángeles que tenían las siete trompetasa se prepararon para tocarlas.
7 El primero tocó la trompeta, y vino granizo y fuegoa mezclados con sangre, y fueron arrojados a la tierra. Se quemó la tercera parte de la tierrab, la tercera parteb de los árbolesc y toda hierba verdec.
8 El segundo ángel tocó la trompeta, y algo como una gran montaña ardiendo en llamasa fue arrojado al mar, y la tercera parteb del mar se convirtió en sangrec.
9 Y murió la tercera parte de los seresa que estaban en el mar y que1 tenían vida. Y la tercera parte de los barcos fue destruidab.
10 El tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cieloa una gran estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó sobre la tercera parteb de los ríos y sobre los manantiales de las aguasc.
11 El nombre de la estrella es Ajenjo. La tercera partea de las aguas se convirtió en ajenjob, y muchos hombres murieron por causa de las aguas, porque se habían vuelto amargas.
12 El cuarto ángel tocó la trompeta, y fue herida la tercera partea del solb, la tercera parte de la lunab, y la tercera partea de las estrellasb, para que la tercera partea de ellos se oscureciera y el día no resplandeciera en su tercera partea, y asimismo en la noche.
13 Entonces miré, y oí volar un águila1 en medio del cieloa, que decía a gran voz: «¡Ay, ay, ayb, de los que habitan en la tierrac, a causa de los toques de trompeta que faltan, que los otros tres ángeles están para tocard!».
9 El quinto ángel tocó la trompetaa, y vi una estrella que había caído del cielob a la tierra, y se le dio la llavec del pozo del abismod.
2 Cuando abrió el pozo del abismo, subió humoa del pozo como el humo de un gran horno, y el sol y el aireb se oscurecieron por el humo del pozo.
3 Del humo salieron langostas sobre1 la tierraa, y se les dio poder como tienen poder2 los escorpiones de la tierrab.
4 Se les dijo que no dañarana la hierba de la tierrab, ni ninguna cosa verde, ni ningún árbol, sino solo a los hombres que no tienen el sello de Dios en la frentec.
5 No se les permitió matar a nadie1, sino atormentarlos por cinco mesesa. Su tormento era como el tormento de un escorpión cuando pica2 al hombreb.
6 En aquellos días los hombres buscarán la muerte y no la hallarána; y ansiarán morir, y la muerte huirá1 de ellos.
7 El aspecto1 de las langostas era semejante al de caballos dispuestos para la batallaa, y sobre sus cabezas tenían como coronas que parecían de oro, y sus caras eran como rostros humanos.
8 Tenían cabellos como cabellos de mujer, y sus dientes eran como de leonesa.
9 También tenían corazas como corazas de hierro. El ruido de sus alas era como el estruendo de carros, de muchos caballos que se lanzan a la batallaa.
10 Tienen colas parecidas a escorpionesa, y aguijones. En sus colas está su poder para hacer daño a los hombresb por cinco mesesc.
11 Tienen sobre ellos por rey al ángel del abismoa, cuyo nombre en hebreob es Abadón1c, y en griego se llama Apolión2.
12 El primer ¡aya! ha pasado; pero aún vienen dos ayes después de estas cosas.
13 El sexto ángel tocó la trompeta, y oí una voz que salía de los cuatro1 cuernosa del altar de orob que está delante de Dios,
14 y decía al sexto ángel que tenía la trompeta: «Suelta a los cuatro ángelesa que están atados junto al gran río Éufratesb».
15 Y fueron desatados los cuatro ángeles que habían sido preparados para la hora, el día, el mes, y el añoa, para matar a la tercera parte de la humanidad1b.
16 El número de los ejércitos de los jinetes era doscientos millonesa; yo escuché su númerob.
17 Así es como vi1 en la visióna los caballos y a los que los montaban: los jinetes tenían corazas color de fuego, de jacinto2 y de azufreb. Las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones, y de sus bocas salía fuegoc, humo, y azufreb.
18 La tercera partea de la humanidad1 fue muerta por estas tres plagas: por el fuegob, el humo, y el azufre que salían de sus bocas.
19 Porque el poder de los caballos está en su boca y en sus colas; pues sus colas son semejantes …
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| 1 | I.e. salario de un día. |
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| 1 | O de color muy pálido. |
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| 2 | I.e. región de los muertos. |
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| 3 | O muerte. |
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| 1 | O Dueño. |
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| 2 | Lit. no juzgas y vengas. |
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| 1 | Lit. se separó. |
| 2 | Lit. rollo o libro. |
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| 1 | Lit. del rostro. |
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| 1 | Lit. puede. |
| 2 | O mantenerse en pie. |
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| 1 | Lit. claman. |
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| 1 | Lit. respondió. |
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| 1 | Lit. yo le he dicho. |
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| 1 | O santuario. |
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| 1 | Lit. no caerá sobre ellos. |
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| 1 | Lit. teniendo. |
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| 2 | Lit. diera. |
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| 1 | O para. |
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| 1 | O voces. |
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| 1 | Lit. los que. |
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| 1 | Algunos mss. posteriores dicen: ángel. |
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| 1 | Lit. hacia. |
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| 2 | O como el poder que tienen. |
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| 1 | Lit. Y se les concedió no matarlos. |
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| 2 | Lit. hiere. |
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| 1 | Lit. huye. |
| 1 | Lit. las apariencias. |
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| 1 | I.e. Destrucción. |
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| 2 | I.e. Destructor. |
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| 1 | Algunos mss. antiguos no incluyen: cuatro. |
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| 1 | Lit. los hombres. |
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| 1 | Lit. así vi. |
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| 2 | O zafiro. |
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| 1 | Lit. los hombres. |
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