Apocalipsis 13–14
Nueva Biblia de las AméricasOtras versiones
Español
Alemán
Árabe
Checo
Chino simplificado
Chino tradicional
Coreano
Francés
Griego
Húngaro
Inglés
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
Italiano
Latín
Portugués
Ruso
La bestia que sube del mar
El dragón se paró1 sobre la arena del mar.
Y vi que subía del mar una bestiaa que tenía diez cuernosb y siete cabezasb. En sus cuernos había diez diademasc, y en sus cabezas había nombres blasfemosd.
La bestia que vi era semejante a un leopardoa, sus pies eran como los de un osob y su boca como la boca de un leónc. El dragónd le dio su poder, su tronoe, y gran autoridad.
Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortala fue sanada. Y la tierra entera se maravillób y seguía tras la bestia.
Adoraron al dragón, porque había dado autoridada a la bestia. Adoraron a la bestia, diciendo: «¿Quién es semejante a la bestiab, y quién puede luchar contra ella?»
A la bestia se le dio una boca que hablaba palabras arrogantes1a y blasfemias, y se le dio autoridad para actuar2 durante cuarenta y dos mesesb.
Y abrió su boca con blasfemias contra Dios, para blasfemar Su nombre y Su tabernáculo, es decir, contra los que moran en el cieloa.
Se le concedió hacer guerra contra los santosa y vencerlos. Y se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y naciónb.
Adorarán a la bestia todos los que moran en la tierraa, cuyos nombres no han sido escritosb desde la fundación del mundoc en el libro de la vida del Cordero que fue inmoladod.
Si alguno tiene oído, que oigaa.
Si alguien es destinado a la cautividad, a la cautividad vaa; si alguien ha de morir a espadab, a espada ha de morir. Aquí está la perseveranciac y la fe de los santos.
La bestia que sube de la tierra
Vi otra bestiaa que subía de la tierra. Tenía dos cuernos semejantes a los de un corderob y hablaba como un dragónc.
Ejerce toda la autoridad de la primera bestiaa en su presencia1b, y hace que la tierra y los que moran en ellac adoren a la primera bestiad, cuya herida mortal fue sanadae.
También hace grandes señalesa, de tal manera que aun hace descender fuego del cielob a la tierra en presencia de los hombres.
Además engañaa a los que moran en la tierrab a causa de las señales que se le concedió hacerc en presencia de1 la bestiad, diciendo a los moradores de la tierra que hagan una imagen de la bestia que tenía* la herida de la espadae y que ha vuelto a vivir.
Se le concedió dar aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen de la bestia también hablara y diera muerte a todosa los que no adoran la imagenb de la bestia.
Y hace que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavosa, se les dé1 una marcab en la mano derecha o en la frente,
para que nadie pueda comprar ni vender, sino el que tenga la marcaa, la cual es el nombre de la bestiab o el número de su nombrec.
Aquí hay sabiduríaa. El que tiene entendimiento, que calcule el número de la bestia, porque el número es el de un hombreb, y su número1 es 666.
El cordero y los 144,000
Miré que el Corderoa estaba de pie sobre el monte Siónb, y con Él 144,000c que tenían el nombre del Corderod y el nombre de Su Padred escrito en la frentee.
Oí una voz del cielo, como el estruendo de muchas aguasa y como el sonido de un gran truenob. La voz que oí era como el sonido de arpistasc tocando sus arpas.
Y cantaban* un1 cántico nuevoa delante del trono y delante de los cuatro seres vivientesb y de los ancianosc. Nadie podía aprender el cánticod, sino los 144,000e que habían sido rescatados2 de la tierra.
Estos son los que no se han contaminado con mujeresa, pues son castos. Estos son los que siguen al Corderob adondequiera que va. Estos han sido rescatados1c de entre los hombres como primiciasd para Dios y para el Cordero.
En su bocaa no fue hallado engaño; están sin manchab.
El mensaje de los tres ángeles
Después vi volar en medio del cieloa a otro ángel que tenía un evangelio eternob para anunciarlo a los que moran en la tierrac, y a toda nación, tribu, lengua, y pueblod,
que decía a gran voz: «Teman1 a Diosa y den a Él gloriab, porque la hora de Su juicio ha llegado. Adoren al que hizo el cielo y la tierra, el marc y las fuentes de las aguasd»
Lo siguió otro ángel, el segundo, diciendo: «¡Cayó, cayóa la gran Babiloniab!, la que ha hecho beber a todas las nacionesc del vino de la pasión1 de su inmoralidadd»
Entonces los siguió otro ángel, el tercero, diciendo a gran voz: «Si alguien adora a la bestiaa y a su imagenb, y recibe una marca en su frente o en su manoc,
él también beberá del vino del furor de Diosa, que está preparado puro1 en la copa de Su irab. Será atormentado con fuego y azufrec delante de los santos ángeles y en presencia del Corderod.
»El humo de su tormento asciende por los siglos de los siglosa. No tienen reposo, ni de día ni de nocheb, los que adoran a la bestiac y a su imagenc, y cualquiera que reciba la marca de su nombred».
Aquí está la perseverancia de los santosa que guardan los mandamientos de Diosb y la fe de1 Jesúsc.
Entonces oí una voz del cielo que decía: «Escribe: “Bienaventurados los muertosa que de aquí en adelante mueren en el Señorb”». «Sí», dice el Espírituc, «para que descansen de sus trabajosd, porque sus obrase van1 con ellos».
La siega de la tierra
Y miré, y había una nube blancaa, y en la nube estaba sentado uno semejante al Hijo del Hombreb, que tenía en la cabeza una corona de oroc, y en la mano una hoz afilada.
Entonces salió del templo1 otro ángela clamando a gran voz a Aquel que estaba sentado en la nube: «Mete2 Tu hoz y siegab, porque la hora de segar ha llegado, pues la cosecha de la tierra está madura3c».
Aquel que estaba sentado en la nube metió1 Su hoz sobre la tierra y la tierra fue segada.
Otro ángel salió del templo1 que está en el cieloa, que también tenía una hoz afilada.
Entonces otro ángel, el que tiene poder sobre el fuegoa, salió del altarb, y llamó con gran voz al que tenía la hoz afilada, diciéndole: «Mete1 tu hoz afiladac y vendimia los racimos de la vid de la tierra, porque sus uvas están madurasd».
El ángel metió1 su hoz sobre la tierra, y vendimió los racimos de la vid de la tierra y los echó en el gran lagar del furor de Diosa.
El lagar fue pisado1 fuera de la ciudada, y del lagar salió sangreb que subió hasta los frenos de los caballos por2 una distancia como de 320 kilómetros3.
Notas al pie
- 1Algunos posteriores dicen: Y yo me paré.
- 1 grandes cosas.
- 2 hacer.
- 1O por su autoridad.
- 1O por la autoridad de.
- 1 les den.
- 1Algunos dicen: seiscientos dieciséis.
- 1Algunos antiguos dicen: cantan, como un.
- 2 comprados.
- 1 comprados.
- 1O Reverencien.
- 1 del furor.
- 1 derramado sin mezclar.
- 1O su fe en.
- 1 siguen.
- 1O santuario.
- 2 Envía.
- 3 se ha secado.
- 1 echó.
- 1O santuario.
- 1 Envía.
- 1 echó.
- 1I.e. las uvas fueron exprimidas.
- 2 desde.
- 3 1,600 estadios.
Referencias cruzadas
- aDan. 7:3; Apoc. 11:7; 13:14, 15; 15:2; 16:13; 17:8
- bApoc. 12:3
- cApoc. 12:3; 17:12
- dDan. 7:8; 11:36; Apoc. 17:3
- aDan. 7:6; Os. 13:7, 8
- bDan. 7:5
- cDan. 7:4
- dApoc. 12:3; 13:4, 12
- eApoc. 2:13; 16:10
- aApoc. 13:12, 14
- bApoc. 17:8
- aApoc. 12:3; 13:2, 12
- bEx. 15:11; Isa. 46:5; Apoc. 18:18
- aDan. 7:8, 11, 20, 25; 11:36; 2Tes. 2:3, 4
- bApoc. 11:2
- aApoc. 7:15; 12:12
- aDan. 7:21; Apoc. 11:7
- bApoc. 5:9
- aApoc. 3:10; 13:12, 14
- bApoc. 3:5
- cMat. 25:34; Apoc. 17:8
- dSal. 69:28; Apoc. 5:6
- aApoc. 2:7
- aIsa. 33:1; Jer. 15:2; 43:11
- bGn. 9:6; Mat. 26:52; Apoc. 11:18
- cHeb. 6:12; Apoc. 14:12
- aApoc. 13:1, 14; 16:13
- bDan. 8:3
- cApoc. 13:4
- aApoc. 13:4
- bApoc. 13:14; 19:20
- cApoc. 13:8
- dApoc. 13:15; 14:9, 11; 16:2; 19:20; 20:4
- eApoc. 13:3
- aMat. 24:24; Apoc. 16:14; 19:20
- b1Rey. 18:38; Luc. 9:54; Apoc. 11:5; 20:9
- aApoc. 12:9
- bApoc. 13:8
- c2Tes. 2:9, 10
- dApoc. 13:12; 19:20
- eApoc. 13:3
- aDan. 3:3 y
- bApoc. 13:12; 14:9, 11; 16:2; 19:20; 20:4
- aApoc. 11:18; 19:5, 18
- bGál. 6:17; Apoc. 7:3; 14:9; 20:4
- aGál. 6:17; Apoc. 7:3; 14:9; 20:4
- bApoc. 14:11
- cApoc. 15:2
- aApoc. 17:9
- bApoc. 21:17
- aApoc. 5:6
- bSal. 2:6; Heb. 12:22
- cApoc. 7:4; 14:3
- dApoc. 3:12
- eEzq. 9:4; Apoc. 7:3
- aApoc. 1:15
- bApoc. 6:1
- cApoc. 5:8
- aApoc. 5:9
- bApoc. 4:6
- cApoc. 4:4
- dApoc. 2:17
- eApoc. 7:4; 14:1
- aMat. 19:12; 2Cor. 11:2; Ef. 5:27; Apoc. 3:4
- bApoc. 3:4; 7:17; 17:14
- cApoc. 5:9
- dHeb. 12:23; Sant. 1:18
- aSal. 32:2; Sof. 3:13; Mal. 2:6; Juan 1:47; 1Ped. 2:22
- bHeb. 9:14; 1Ped. 1:19; Jud. 24
- aApoc. 8:13
- b1Ped. 1:25; Apoc. 10:7
- cApoc. 3:10
- dApoc. 5:9
- aApoc. 15:4
- bApoc. 11:13
- cApoc. 4:11
- dApoc. 8:10
- aIsa. 21:9; Jer. 51:8; Apoc. 18:2
- bDan. 4:30; Apoc. 16:19; 17:5; 18:10
- cJer. 51:7
- dApoc. 17:2, 4; 18:3
- aApoc. 13:12; 14:11
- bApoc. 13:14, 15; 14:11
- cApoc. 13:16
- aIsa. 51:17; Jer. 25:15, 16, 27; Apoc. 16:19; 19:15
- bSal. 75:8; Apoc. 18:6
- cGn. 19:24; Ezq. 38:22; 2Tes. 1:7; Apoc. 19:20; 20:10, 14, 15; 21:8
- dMar. 8:38
- aIsa. 34:8–10; Apoc. 18:9, 18; 19:3
- bApoc. 4:8
- cApoc. 13:12; 14:9
- dApoc. 13:17
- aApoc. 13:10
- bApoc. 12:17
- cApoc. 2:13
- aApoc. 20:6
- b1Cor. 15:18; 1Tes. 4:16
- cApoc. 2:7; 22:17
- dHeb. 4:9, 10; Apoc. 6:11
- e1Tim. 5:25
- aMat. 17:5
- bDan. 7:13; Apoc. 1:13
- cSal. 21:3; Apoc. 6:2
- aApoc. 11:19; 14:17; 15:6; 16:17
- bJoel 3:13; Mar. 4:29; Apoc. 14:18
- cJer. 51:33; Mat. 13:39–41
- aApoc. 11:19; 14:15; 15:6; 16:17
- aApoc. 16:8
- bApoc. 6:9; 8:3
- cJoel 3:13; Mar. 4:29; Apoc. 14:15
- dJoel 3:13
- aIsa. 63:2, 3; Apoc. 19:15
- aHeb. 13:12; Apoc. 11:8
- bGn. 49:11; Dt. 32:14; Isa. 63:3; Lam. 1:15; Apoc. 19:15
Copyright 2005 por The Lockman Foundation