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Josué 9–10
9 Y sucedió que cuando se enteraron todos los reyes que estaban al otro lado del Jordán, en los montes, en los valles y en toda la costa del Mar Grandea hacia el Líbano, los reyes de los hititas, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseosb,
2 a una se reunieron y se pusieron de acuerdo1a para pelear contra Josué y contra Israel.
3 Cuando los habitantes de Gabaón también se enteraron de lo que Josué había hecho a Jericó y a Haia,
4 ellos usaron de astucia y fueron como embajadores1, y llevaron alforjas viejas sobre sus asnos, y odres de vino viejos, rotos y remendados2,
5 y sandalias gastadas y remendadas en sus pies, y vestidos viejos sobre sí. Todo el pan de su provisión estaba seco y desmenuzado.
6 Vinieron a Josué al campamento en Gilgala, y le dijeron a él y a los hombres de Israel: «Hemos venido de un país lejano. Hagan, pues, pacto con nosotros»
7 Y los hombres de Israel dijeron a los heveosa: «Quizá habitan en nuestra tierra1, ¿cómo, pues, haremos pacto con ustedes2b?».
8 Respondieron ellos a Josué: «Somos tus siervosa». Y Josué les preguntó: «¿Quiénes son, y de dónde vienen?».
9 Ellos le dijeron: «Tus siervos han venido de un país muy lejanoa a causa de la fama del Señor tu Dios. Porque hemos oído hablar de Él, de todo lo que hizo en Egiptob,
10 y de todo lo que hizo a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón, rey de Hesbón, y a Og, rey de Basán, que estaba en Astarot.
11 »Y nuestros ancianos y todos los habitantes de nuestro país nos dijeron: “Tomen provisiones en su mano para el camino, vayan a su encuentro y díganles: ‘Somos siervos de ustedesa; hagan, pues, pacto con nosotros’ ”.
12 »Este pan nuestro estaba caliente cuando lo sacamos de nuestras casas para provisión el día que salimos para venir a ustedes, pero ahora está seco y desmenuzado.
13 »Estos odres de vino que llenamos eran nuevos, y vean que están rotos. Estos vestidos nuestros y nuestras sandalias están gastados a causa de lo muy largo del camino».
14 Y los hombres de Israel tomaron de sus provisiones, y no pidieron el consejo1 del Señora.
15 Josué hizo paz con ellos y celebró pacto con ellosa para conservarles la vida. También los jefes de la congregación se lo juraron.
16 Pero sucedió que después de tres días de haber hecho pacto con ellos, los israelitas se enteraron de que eran vecinos y que habitaban en su tierra1.
17 Entonces salieron los israelitas, y al tercer día llegaron a sus ciudades. Sus ciudades eran Gabaóna, Cafira, Beerot y Quiriat Jearim.
18 Los israelitas no los mataron1 porque los jefes de la congregación les habían hecho un juramento por el Señor, Dios de Israel. Y toda la congregación murmuraba contra los jefes.
19 Pero todos los jefes dijeron a1 la congregación: «Nosotros les hemos jurado por el Señor, Dios de Israel, y ahora no podemos tocarlos.
20 »Esto es lo que haremos con ellos: los dejaremos vivir, para que no venga sobre nosotros la ira por el juramento que les hemos hecho».
21 Y los jefes les dijeron: «Déjenlos vivir». Y ellos fueron leñadores y aguadoresa para toda la congregación, tal como los jefes les habían dicho.
22 Entonces Josué los mandó llamar y les habló: «¿Por qué nos han engañado, diciendo: “Habitamos muy lejos de ustedes”, cuando habitan en nuestra tierra1a?
23 »Ahora pues, malditos son y nunca dejarán de ser esclavos1a, leñadores y aguadores para la casa de mi Dios».
24 Y ellos respondieron a Josué: «Porque ciertamente tus siervos fueron informados de que el Señor tu Dios había ordenado a Su siervo Moisés que les diera toda la tierra, y que destruyera a todos los habitantes de la tierra delante de ustedes. Por tanto, temimos en gran manera por nuestras vidas a causa de ustedes, y hemos hechoa esto.
25 »Ahora pues, estamos en tus manos. Haz con nosotros lo que te parezca bueno y justoa».
26 Y así hizo él con ellos, y los libró de las manos de los israelitas, y estos no los mataron.
27 Y aquel día Josué los hizo leñadores y aguadores para la congregación y para el altar del Señor, en el lugar que Él escogieraa, hasta el día de hoy.
10 Cuando Adonisedec, rey de Jerusalén, se enteró de que Josué había capturado a Hai y que la había destruido por completo1a (como había hecho con Jericó y con su rey así había hecho con Hai y con su rey), y que los habitantes de Gabaón habían concertado la paz con Israel y estaban dentro de su tierra2b,
2 tuvo1 gran temora, porque Gabaón era una gran ciudad, como una de las ciudades reales, y porque era más grande que Hai, y todos sus hombres eran valientes.
3 Por tanto, Adonisedec, rey de Jerusalén, envió mensaje a Hoham, rey de Hebrón, a Piream, rey de Jarmut, a Jafía, rey de Laquis y a Debir, rey de Eglóna, diciéndoles:
4 «Suban a mí y ayúdenme, y ataquemos1 a Gabaón, porque ha hecho paz con Josué y con los israelitasa».
5 Se reunieron, pues, los cinco reyes de los amorreosa: el rey de Jerusalén, el rey de Hebrón, el rey de Jarmut, el rey de Laquis y el rey de Eglón, y subieron ellos con todos sus ejércitos, y acamparon junto a Gabaón y lucharon contra ella.
6 Entonces los hombres de Gabaón enviaron mensaje a Josué al campamento de Gilgal y le dijeron: «No abandone a1 sus siervos; suba rápidamente a nosotros, sálvenos y ayúdenos, porque todos los reyes de los amorreos que habitan en los montes se han reunido contra nosotros».
7 Josué subió de Gilgal, él y toda la gente de guerra con él, y todos los valientes guerrerosa.
8 Y el Señor dijo a Josué: «No les tengas miedo, porque los he entregado en tus manos. Ninguno1 de ellos te podrá resistira».
9 Vino, pues, Josué sobre ellos de repente, habiendo marchado1 toda la noche desde Gilgal.
10 Y el Señor los desconcertó delante de Israel, y los hirió con gran matanza en Gabaóna. Luego los persiguió por el camino de la subida de Bet Horón y los hirió hasta Azeca y Maceda.
11 Mientras huían delante de Israel, cuando estaban en la bajada de Bet Horón, el Señor arrojó desde el cielo grandes piedras sobre ellosa hasta Azeca y murieron. Y fueron más los que murieron por las piedras del granizo que los que mataron a espada los israelitas.
12 Entonces Josué habló al Señor el día en que el Señor entregó a los amorreos delante de los israelitas, y dijo en presencia de Israel:
«Sol, detente en Gabaón,
Y tú luna, en el valle de Ajalóna».
13 Y el sol se detuvo, y la luna se paróa,
Hasta que la nación se vengó de sus enemigos.
¿No está esto escrito en el libro de Jaserb? Y el sol se detuvo en medio del cielo y no se apresuró a ponersec como por un día entero.
14 Ni antes ni después hubo día como aquel, cuando el Señor prestó atención a la voz de un hombre, porque el Señor peleó por Israela.
15 Entonces Josué, y todo Israel con él, volvió al campamento en Gilgal.
16 Aquellos cinco reyesa habían huido y se habían escondido en la cueva de Maceda.
17 Y fue dado aviso a Josué: «Los cinco reyes han sido hallados escondidos en la cueva de Maceda».
18 Y Josué dijo: «Rueden piedras grandes hacia la entrada1 de la cueva, y pongan junto a ella hombres que los vigilen,
19 pero ustedes no se queden ahí. Persigan a sus enemigos y atáquenlos1 por la retaguardia. No les permitan entrar en sus ciudades, porque el Señor, Dios de ustedes, los ha entregado en sus manos».
20 Cuando Josué y los israelitas terminaron de herirlos con gran matanza, hasta que fueron destruidos, y los sobrevivientes que de ellos quedaron habían1 entrado en las ciudades fortificadasa,
21 todo el pueblo volvió en paz al campamento y a Josué en Maceda. Nadie profirió palabra alguna1 contra ninguno de los israelitas.
22 Entonces Josué dijo: «Abran la entrada1 de la cueva y sáquenme de ella2 a esos cinco reyes».
23 Así lo hicieron, y le trajeron1 de la cueva a estos cinco reyesa: el rey de Jerusalén, el rey de Hebrón, el rey de Jarmut, el rey de Laquis y el rey de Eglón.
24 Cuando llevaron1 estos reyes a Josué, Josué llamó a todos los hombres de Israel, y dijo a los jefes de los hombres de guerra que habían ido con él: «Acérquense, pongan su pie sobre el cuello de estos reyes». Ellos se acercaron y pusieron los pies sobre sus cuellosa.
25 Entonces Josué les dijo: «No teman ni se acobarden. Sean fuertes y valientes, porque así hará el Señor a todos los enemigos con los que ustedes luchena».
26 Después Josué les dio muerte y los colgó de cinco árboles, y quedaron colgados de los árboles hasta la tardea.
27 A la hora de la puesta1 del sol, Josué dio órdenes y los bajaron de los árboles, y los echaron en la cueva donde se habían escondido, y sobre la boca de la cueva pusieron grandes piedrasa que permanecen hasta el día de hoy.
28 Aquel día Josué conquistó a Maceda. La hirió a filo de espada junto con su rey y la1 destruyó por completo2 con todas las personas3 que había en ella. No dejó ningún sobrevivientea, e hizo con el rey de Maceda como había hecho con el rey de Jericó.
29 Josué, y todo Israel con él, pasó de Maceda a Libna, y peleó contra Libnaa.
30 El Señor la entregó también, junto con su rey, en manos de Israel, que la hirió a filo de espada con todas las personas que había en ella. No dejó ningún sobreviviente en ella, e hizo con su rey como había hecho con el rey de Jericó.
31 Josué, y todo Israel con él, pasó de Libna a Laquis, acampó cerca de ella y la atacó.
32 El Señor entregó a Laquis en manos de Israel, la cual conquistaron al segundo día, y la hirieron a filo de espada con todas las personas que había en ella, conforme a todo lo que había hecho a Libna.
33 Entonces Horam, rey de Gezera, subió en ayuda de Laquis, pero Josué lo derrotó1 a él y a su pueblo, hasta no dejar sobreviviente alguno.
34 Josué, y todo Israel con él, pasaron de Laquis a Eglón, y acamparon cerca de ella y la atacaron.
35 La conquistaron aquel mismo día y la hirieron a filo de espada. Destruyeron por completo aquel día a todas las personas que había en ella, conforme a todo lo que habían hecho a Laquis.
36 Entonces subió Josué, y todo Israel con él, de Eglón a Hebróna, y pelearon contra ella.
| a | |
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| 1 | Lit. a una boca. |
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| a | |
| 1 | Lit. fueron y se prepararon para un viaje. |
| 2 | Lit. atados. |
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| 1 | Lit. habitas en medio mío. |
| 2 | Lit. haré pacto contigo. |
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| b | |
| a | |
| 1 | Lit. preguntaron a la boca. |
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| a | |
| 1 | Lit. en medio de él. |
| a | |
| 1 | Lit. hirieron. |
| 1 | Lit. a toda. |
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| 1 | Lit. entre nosotros. |
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| 1 | Lit. y un siervo no será cortado de entre ustedes. |
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| a | |
| 1 | O dedicado al anatema. |
| a | |
| 2 | Lit. entre ellos. |
| b | |
| 1 | Lit. tuvieron. |
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| a | |
| 1 | Lit. e hiramos. |
| a | |
| a | |
| 1 | Lit. No aflojes tu mano para con. |
| a | |
| 1 | Lit. ningún hombre. |
| a | |
| 1 | Lit. subido. |
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| a | |
| a | |
| a | |
| b | |
| c | |
| a | |
| a | |
| 1 | Lit. boca. |
| 1 | Lit. hiéranlos. |
| 1 | Lit. y habían. |
| a | |
| 1 | Lit. afiló su lengua. |
| 1 | Lit. boca. |
| 2 | Lit. de la cueva. |
| 1 | Lit. sacaron. |
| a | |
| 1 | Lit. sacaron. |
| a | |
| a | |
| a | |
| 1 | Lit. ida. |
| a | |
| 1 | Algunos mss. dicen: los. |
| 2 | O dedicó al anatema, y así en el resto del cap. |
| 3 | |
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| a | |
| a | |
| 1 | Lit. hirió. |
| a |
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