2 Pedro 3:7–18
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- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
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- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
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Pero los cielos y la tierra actualesa están reservados por Su palabra para el fuegob, guardados para el día del juicio y de la destrucción de los impíosc.
El día del Señor
Pero, amadosa, no ignoren esto: que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un díab.
El Señor no se tardaa en cumplir Su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es pacienteb para con ustedes1, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento2c.
Pero el día del Señora vendrá como ladrónb, en el cual los cielos pasaránc con gran estruendo, y los elementos serán destruidos con fuego1 intenso, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas2d.
Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¡qué clase de personas no deben ser ustedes en santa conducta y en piedad,
esperando y apresurando la venida del día de Diosa, en1 el cual los cielos serán destruidos por fuego2b y los elementosc se fundirán con intenso calor!
Pero, según Su promesaa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierrab, en los cuales mora la justiciac.
Exhortación final
Por tantoa, amadosb, puesto que ustedes aguardan estas cosas, procuren con diligencia ser halladosc por Él en paz, sin mancha e irreprensiblesd.
Consideren la pacienciaa de nuestro Señor como salvación, tal como les escribió también nuestro amado hermano Pablob, según la sabiduría que le fue dadac.
Asimismo en todas sus cartas habla en ellas de estoa; en las cuales hay algunas cosas difíciles de entenderb, que los ignorantes e inestablesc tuercen, como también tuercen el resto de las Escriturasd, para su propia perdición1.
Por tanto, amadosa, sabiendo esto de antemano, estén en guardiab, no sea que arrastrados por el errorc de hombres libertinos1d, caigane de su firmeza.
Antes bien, crezcan en la gracia y el conocimientoa de nuestro Señor y Salvador Jesucristob. A Él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidadc. Amén.
Notas al pie
Referencias cruzadas
- a2Ped. 3:10, 12
- bIsa. 66:15; Dan. 7:9, 10; 2Tes. 1:7; Heb. 12:29
- cMat. 10:15; 1Cor. 3:13; Jud. 7
- a2Ped. 3:1
- bSal. 90:4
- aHab. 2:3; Rom. 13:11; Heb. 10:37
- bRom. 2:4; Apoc. 2:21
- c1Tim. 2:4; Apoc. 2:21
- a1Cor. 1:8
- bMat. 24:43; Luc. 12:39; 1Tes. 5:2; Apoc. 3:3; 16:15
- cIsa. 34:4; Mat. 24:35; Apoc. 21:1
- dIsa. 24:19; Miq. 1:4; 2Ped. 3:7, 12
- a1Cor. 1:7
- b2Ped. 3:7, 10
- cIsa. 24:19; 34:4; Miq. 1:4
- aIsa. 65:17; 66:22
- bRom. 8:21; Apoc. 21:1
- cIsa. 60:21; 65:25; Apoc. 21:27
- a1Cor. 15:58; 2Ped. 1:10
- b2Ped. 3:1
- c1Ped. 1:7
- dFil. 2:15; 1Tes. 5:23; 1Tim. 6:14; Sant. 1:27
- a2Ped. 3:9
- bHech. 9:17; 15:25; 2Ped. 3:2
- c1Cor. 3:10; Ef. 3:3
- a2Ped. 3:14
- bHeb. 5:11
- c2Ped. 2:14
- d2Ped. 3:2
- a2Ped. 3:1
- b1Cor. 10:12
- c2Ped. 2:18
- d2Ped. 2:7
- eApoc. 2:5
- a2Ped. 1:2
- b2Ped. 1:11; 2:20
- cRom. 11:36; 2Tim. 4:18; Apoc. 1:6
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