2 Corintios 3:1–6
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¿Comenzamos otra vez a recomendarnosa a nosotros mismos? ¿O acaso necesitamos, como algunos, cartas de recomendaciónb para ustedes o de parte de ustedes?
Ustedes son nuestra carta, escrita en nuestros corazones, conocida y leída por todos los hombresa,
siendo manifiesto que son carta de Cristo redactada1 por nosotros, no escrita con tinta, sino con el Espíritua del Dios vivob; no en tablas de piedrac, sino en tablas de corazones humanos2d.
Esta1 confianza tenemos hacia Dios por medio de Cristoa.
No que seamos suficientes en nosotros mismos para pensar que cosa alguna procede de nosotros, sino que nuestra suficiencia es de Diosa,
el cual también nos hizo suficientes como ministros1a de un nuevo pactob, no de la letra, sino del Espírituc. Porque la letra mata, pero el Espíritu da vidad.
Notas al pie
Referencias cruzadas
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