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2 Samuel 20–21
20 Y se encontraba allí un hombre indignoa que se llamaba Seba, hijo de Bicri, el benjamitab; y este tocó la trompeta y dijo:
«No tenemos parte con David,
Ni tenemos heredad con el hijo de Isaíc;
¡Israel, cada uno a sus tiendasd!».
2 Y todos los hombres de Israel dejaron1 de seguir a David, y siguieron a Seba, hijo de Bicri; pero los hombres de Judá permanecieron fieles2 a su rey, desde el Jordán hasta Jerusalén.
3 Cuando David llegó a su casa en Jerusalén, el rey tomó las diez mujeres, las concubinas que había dejado para guardar la casaa, las puso bajo custodia y les dio alimento, pero no se llegó a ellas. Ellas estuvieron encerradas hasta el día de su muerte, viviendo como viudas.
4 Entonces el rey dijo a Amasaa: «Convócame a los hombres de Judá dentro de tres días, y tú también preséntate aquí».
5 Amasa fue para convocar a los hombres de Judá, pero tardó más que el tiempo que él le había señaladoa.
6 Y David dijo a Abisaia: «Ahora Seba, hijo de Bicri, nos hará más daño que Absalón. Toma a los siervos de tu señorb y persíguelo, no sea que halle para sí ciudades fortificadas y se nos escape1».
7 Entonces los hombres de Joab salieron tras él, junto con los cereteos, los peleteosa y todos los hombres valientes; salieron de Jerusalén para perseguir a Seba, hijo de Bicri.
8 Estaban junto a la piedra grande que está en Gabaóna, cuando Amasa vino a su encuentro1. Joab estaba vestido con su ropa militar2, y sobre ella llevaba un cinturón atado a la cintura con espada en la vaina y mientras avanzaba, se le cayó la espada.
9 Y Joab dijo a Amasa: «¿Te va bien, hermano mío?». Y Joab tomó a Amasa por la barba con su mano derecha para besarloa.
10 Pero Amasa no se protegió de la espada que estaba en la mano de Joab y este lo hirió en el vientre con ella y derramó sus entrañas por tierra, sin herirlo de nuevo, y murióa. Entonces Joab y Abisai su hermano siguieron tras Seba, hijo de Bicri.
11 Y junto a Amasa estaba uno de los jóvenes de Joab, y dijo: «Quien esté por Joab y quien esté por David, que siga a Joaba».
12 Y Amasa estaba revolcándose en su sangre en medio del camino. Al ver el hombre que todo el pueblo se detenía, trasladó1 a Amasa del camino al campo, y echó sobre él una vestidura porque vio que todo el que pasaba junto a él se detenía.
13 Cuando Amasa fue apartado del camino, todos los hombres pasaron tras Joab para perseguir a Seba, hijo de Bicri.
14 Y pasó Seba por todas las tribus de Israel hasta Abel Bet Maaca y todo Barim, quienes se reunieron y fueron también tras él.
15 Llegaron los de Joab y lo sitiaron en Abel Bet Maacaa, y levantaron1 un terraplén contra la ciudad, y este estaba junto al baluarteb. Todo el pueblo que iba con Joab se puso a socavar el muro para derribarlo.
16 Entonces una mujer sabia gritó desde la ciudada: «Oigan, oigan; ruego que digan a Joab: “Venga acá para que hable con usted”».
17 Y él se acercó a ella, y la mujer dijo: «¿Es usted Joab?». «Yo soy», respondió él. Entonces ella le dijo: «Escuche las palabras de su sierva». «Escucho», respondió Joab.
18 Ella dijo: «Antes acostumbraban decir: “Ellos ciertamente pedirán consejo en Abel”, y así terminaban la querella.
19 »Yo soy de las pacíficasa y fieles en Israel. Usted procura destruir una ciudad madre1 en Israel. ¿Por qué ha de destruir2 la heredad del Señorb?».
20 Y Joab respondió: «Lejos, lejos esté de mí que yo destruya1 o extermine.
21 »Este no es el caso, sino que un hombre de la región montañosa de Efraína, llamado Seba, hijo de Bicrib, ha levantado su mano contra el rey David. Solamente entréguenlo, y yo me iré de la ciudad». Y la mujer dijo a Joab: «Enseguida su cabeza le será arrojada por encima del muro».
22 Entonces la mujer, con su sabiduría, fue a hablar a todo el puebloa; y ellos le cortaron la cabeza a Seba, hijo de Bicri, y se la arrojaron a Joab. Él, pues, tocó la trompeta y se retiraron de la ciudad, cada uno a su tiendab. Joab también regresó al rey en Jerusalén.
23 Joab era jefe sobre todo el ejército de Israel, y Benaía, hijo de Joiada, era jefe sobre los cereteos y los peleteosa.
24 Adoram estaba a cargo de los trabajos forzados, y Josafat, hijo de Ahilud, era cronistaa;
25 Seva era escriba, y Sadoc y Abiatar eran sacerdotesa;
26 también Ira el jaireo era sacerdote de David.
21 En los días de David hubo hambre por tres años consecutivosa, y David buscó la presencia del Señorb. Y el Señor dijo: «Es por causa de Saúl y de su casa sangrienta, porque él dio muerte a los gabaonitas».
2 Y llamó el rey a los gabaonitas y les habló. (Los gabaonitas no eran de los israelitas, sino del remanente de los amorreos, y los israelitas habían hecho un pacto con1 ellosa, pero Saúl había procurado matarlos2 en su celo por los israelitas y los de Judá).
3 Dijo, pues, David a los gabaonitas: «¿Qué debo hacer por ustedes? ¿Y cómo haré restitución para que bendigan la heredad del Señora?».
4 Entonces los gabaonitas le respondieron: «No nos importa la plata ni el oroa de Saúl o de su casa, ni nos corresponde dar muerte a ningún hombre en Israel». «Haré por ustedes lo que digan», les dijo el rey.
5 Y ellos dijeron al rey: «Del hombre que nos consumió y que trató de exterminarnos1a para que no quedáramos dentro del territorio de Israel,
6 que nos entreguen siete hombres de entre sus hijos, y los ahorcaremos1a delante del Señor en Guibeá de Saúl, el elegido del Señorb». «Los entregaré2», dijo el rey.
7 Pero el rey perdonó a Mefiboset, hijo de Jonatán, hijo de Saúla, a causa del pacto del Señor que había entre ellos, entre David y Jonatán, hijo de Saúlb.
8 El rey tomó a los dos hijos de Rizpa, hija de Ajaa, Armoni y Mefiboset, que ella había dado a Saúl, y a los cinco hijos de Merab1, hija de Saúl, que ella había dado a Adrielb, hijo de Barzilai el meholatitac
9 Entonces los entregó en manos de los gabaonitas, que los ahorcaron1 en el monte delante del Señor, de modo que los siete cayeron a la vez. Les dieron muerte en los primeros días de la cosecha, al comienzo de la cosecha de la cebadaa.
10 Y Rizpa, hija de Aja, tomó tela de cilicio y lo tendió para sí sobre la roca, desde el comienzo de la cosecha hasta que llovió1 del cielo sobre ellos; y no permitió2 que las aves del cielo se posaran sobre ellos de día ni las fieras del campoa de nocheb.
11 Cuando le contaron a David lo que había hecho Rizpa, hija de Aja, concubina de Saúl,
12 David fue y recogió los huesos de Saúl y los huesos de Jonatán su hijo, que estaban en posesión de los hombres de Jabes de Galaada, quienes los habían robado de la plaza de Bet Sánb, donde los filisteos los habían colgadoc el día que los filisteos mataron1 a Saúld en Gilboa.
13 David trajo de allí los huesos de Saúl y los huesos de su hijo Jonatán, y recogieron también los huesos de los ahorcados1.
14 Entonces sepultaron los huesos de Saúl y de su hijo Jonatán en tierra de Benjamín, en Zelaa, en el sepulcro de su padre Cis, e hicieron todo lo que el rey había ordenado. Después de esto Dios fue movido a misericordia para con la tierrab.
15 De nuevo hubo guerra entre los filisteos e Israel. Descendió David con sus siervosa, y mientras peleaban contra los filisteos, David se cansó.
16 Entonces Isbi Benob, que era de los descendientes del gigante1a, y cuya lanza pesaba 300 siclos (3.4 kilos) de bronce, y que estaba ceñido con una espada nueva, trató de matar3 a David;
17 pero Abisai, hijo de Sarvia, vino en su ayuda, e hirió al filisteo y lo matóa. Entonces los hombres de David le juraron: «Nunca más saldrá a la batalla con nosotrosb, para que no apague la lámparac de Israel».
18 aDespués de esto otra vez hubo guerra en Gob* contra los filisteos. Entonces Sibecai el husatitab mató* a Saf, que era de los descendientes del gigante.
19 De nuevo hubo guerra contra los filisteos en Gob, y Elhanán, hijo de Jaare Oregim, de Belén, mató a Goliat* el geteo. El asta de su lanza era como un rodillo de tejedora.
20 Hubo guerra otra vez en Gat, donde había un hombre de gran estatura que tenía seis dedos en cada mano y seis dedos en cada pie, veinticuatro en total. Él también descendía del gigantea.
21 Cuando desafió a Israel, lo mató Jonatán, hijo de Simea, hermano de David.
22 Estos cuatro descendían del gigante en Gat y cayeron por mano de David y por mano de sus siervosa.
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| 1 | Lit. subieron. |
| 2 | Lit. se adhirieron. |
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| 1 | Lit. y escape de nuestros ojos. |
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| 1 | Lit. ante ellos. |
| 2 | Lit. ceñido de su ropa militar por vestido. |
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| 1 | Lit. hizo volver. |
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| 1 | Lit. vaciaron. |
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| 1 | O importante. |
| 2 | Lit. devorar. |
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| 1 | Lit. devore. |
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| 1 | Lit. habían jurado a. |
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| 2 | Lit. herirlos. |
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| 1 | Lit. y que tramó contra nosotros para que fuéramos exterminados. |
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| 1 | Lit. dejaremos expuestos. |
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| 2 | Lit. Yo daré. |
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| 1 | Lit. dejaron expuestos. |
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| 1 | Lit. agua fue derramada. |
| 2 | Lit. dio. |
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| 1 | Lit. hirieron. |
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| 1 | Lit. expuestos. |
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| 3 | Lit. dijo de herir. |
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