2º Samuel 24:16–25
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Cuando el ángel extendió su mano hacia Jerusalén para destruirlaa, el Señor se arrepintió del malb, y dijo al ángel que destruía al pueblo: «¡Basta! ¡Detén ahora tu mano!» Y el ángel del Señor estaba junto a la era de Arauna el jebuseo.
Entonces David habló al Señor, cuando vio al ángel que hería al pueblo, y dijo: «Yo soy el que ha pecado, y yo soy el que ha hecho mala; pero estas ovejas, ¿qué han hechob? Te ruego que Tu mano caiga sobre mí y sobre la casa de mi padre».
Y Gad vino a David aquel día y le dijo: «Sube, edifica un altar al Señor en la era de Arauna el jebuseoa».
David subió conforme a la palabra de Gad, tal como el Señor había ordenado.
Y Arauna miró y vio al rey y a sus siervos que venían hacia él; y saliendo Arauna, se postró rostro en tierra delante del rey.
Entonces Arauna dijo: «¿Por qué ha venido mi señor el rey a su siervo?». Y David respondió: «A comprarte la era para edificar un altar al Señor a fin de detener la plaga del puebloa».
Y Arauna dijo a David: «Tome y ofrezca mi señor el rey lo que parezca bien a sus ojos. Mire, los bueyes para el holocausto, y los trillos y los yugos de los bueyes para la leñaa.
»Todo, oh rey, Arauna lo da al rey». Y Arauna dijo al rey: «Que el Señor su Dios le sea propicioa».
Pero el rey dijo a Arauna: «No, sino que ciertamente por precio te lo compraré, pues no ofreceré al Señor mi Dios holocausto que no me cueste nada1a». Y David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos (570 gramos) de platab.
Y allí edificó David un altar al Señor, y ofreció holocaustos y ofrendas de paz. El Señor escuchó la súplica por la tierraa y la plaga fue detenida en Israel.
Footnotes
- 1 gratuitamente.
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