2º Reyes 17:28–34
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Y vino uno de los sacerdotes que habían llevado al destierro desde Samaria, y habitó en Betel1, y les enseñó cómo habían de temer al Señor.
Pero cada nación continuó haciendo sus propios dioses, y los pusieron en las casas de los lugares altos que los samaritanos habían hechoa, cada nación en las ciudades en que habitaban.
Y los hombres de Babilonia hicieron a Sucot Benot; los hombres de Cutaa hicieron a Nergal; los hombres de Hamat hicieron a Asima;
y los aveos hicieron a Nibhaz y a Tartac; y los de Sefarvaim quemaban a sus hijos en el fuegoa como ofrenda a Adramelecb y Anamelec, dioses de Sefarvaimc.
También temían al Señora pero nombraron de entre sí sacerdotes de los lugares altos, que oficiaban por ellos en las casas de los lugares altosb.
Temían al Señor pero servían a sus dioses conforme a la costumbre de las naciones de donde habían sido llevados al destierro.
Hasta el día de hoy siguen haciendo conforme a sus antiguas costumbres. No temen1 al Señor, ni siguen sus estatutos ni sus ordenanzas ni la ley ni el mandamiento que el Señor había ordenado a los hijos de Jacob, a quien puso el nombre de Israela,
Footnotes
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