2º Reyes 1:3–9
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Pero el ángel del Señor dijo a Elías el tisbita: «Levántate, sube al encuentro de los mensajeros del reya de Samaria y diles: “¿Acaso no hay Dios en Israel para que ustedes vayan a consultar a Baal Zebub, dios de Ecrónb?”.
»Por tanto, así dice el Señor: “No te levantarás del lecho donde te has acostado, sino que ciertamente morirása”». Entonces Elías se fue.
Cuando los mensajeros volvieron al rey1, este les dijo: «¿Por qué han vuelto2?».
Ellos le respondieron: «Un hombre vino a nuestro encuentro y nos dijo: “Vayan, vuelvan al rey que los envió, y díganle: ‘Así dice el Señor: “¿Acaso no hay Dios en Israel para que envíes a consultar a Baal Zebub, dios de Ecróna? Por tanto, no te levantarás del lecho donde te has acostado, sino que ciertamente morirás” ’ ”».
Y él rey les preguntó: «¿Qué aspecto tenía el hombre que subió al encuentro de ustedes y les habló estas palabras?».
«Era un hombre cubierto de pelo, con un cinturón de cuero ceñido a sus lomosa», respondieron ellos. «Es Elías el tisbita», dijo el rey.
Entonces el rey envió un capitán de cincuenta con sus cincuenta hombres a buscarlo. El capitán subió a éla, y allí estaba Elías sentado en la cumbre del monte, y le dijo: «Hombre de Dios, el rey dice: “Desciende”».
Notas al pie
Referencias cruzadas
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