2º Reyes 8–10
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Devolución de los bienes a la sunamita
Eliseo habló a la mujer, a cuyo hijo él había devuelto la vidaa, diciéndole: «Levántate y vete, tú y tu casa, y reside donde puedas residir, porque el Señor ha llamado al hambreb que vendrá sobre la tierra por siete añosc».
Entonces la mujer se levantó e hizo conforme a la palabra del hombre de Dios, y se fue ella con los de su casa y residió en la tierra de los filisteos siete años.
Después de los siete años, la mujer volvió de la tierra de los filisteos; y salió a implorar al rey por su casa y por su campo.
El rey estaba hablando con Giezi, criado del hombre de Diosa, diciéndole: «Te ruego que me cuentes todas las grandes cosas que ha hecho Eliseo».
Mientras él contaba al rey cómo había devuelto la vida a un muertoa, en ese momento la mujer a cuyo hijo había devuelto la vida, imploró al rey por su casa y por su campo. Y Giezi dijo: «Oh rey señor mío, esta es la mujer y este es su hijo, al que Eliseo devolvió la vida».
Cuando el rey preguntó a la mujer, ella se lo contó. Entonces el rey le asignó un oficial, diciendo: «Restáurale todo lo que era suyo y todo el fruto del campo desde el día que dejó el país hasta ahora».
Eliseo en Damasco
Entonces Eliseo fue a Damascoa. Y Ben Adad, rey de Aramb, estaba enfermo, y le avisaron: «El hombre de Diosc ha venido acá».
Y el rey dijo a Hazaela: «Toma un presente en tu manob y ve al encuentro del hombre de Dios y consulta al Señor por medio de él, diciendo: “¿Sanaré de esta enfermedadc?”».
Hazael fue a ver a Eliseo, y tomó un presente en su mano de todo lo bueno de Damasco, la carga de cuarenta camellos; y vino y se puso delante de él y le dijo: «Su hijo Ben Adad, rey de Aram, me ha enviado a usted, y preguntarle: “¿Sanaré de esta enfermedada?”».
Entonces Eliseo le dijo: «Ve y dile: “Ciertamente usted sanaráa”; pero el Señor me ha mostrado que ciertamente moriráb».
Y puso rígido su rostro y fijó sus ojos en Hazael hasta que se sintió avergonzadoa, y el hombre de Dios llorób.
Y Hazael dijo: «¿Por qué llora mi señor?». Entonces respondió: «Porque sé el mal que harás a los israelitasa: incendiarás sus fortalezas, matarás a espada a sus jóvenes, estrellarás a sus niños y rasgarás el vientre a sus mujeres encintab».
Entonces Hazael dijo: «Pero, ¿qué es su siervo, sino un perro, para que haga tan enorme cosaa?». Y Eliseo respondió: «El Señor me ha mostrado que usted será rey de Aramb».
Entonces Hazael se alejó de Eliseo y regresó a su señor, quien le dijo: «¿Qué te dijo Eliseo?». Y él respondió: «Me dijo que ciertamente usted sanaráa».
Pero al día siguiente Hazael tomó una colcha, la empapó en agua y se la puso al rey sobre la cara, y murióa. Entonces Hazael reinó en su lugar.
Reinados de Joram y Ocozías
En el año quinto de Joram, hijo de Acab, rey de Israel, siendo Josafat rey de Judá, comenzó a reinar Joram, hijo de Josafat, rey de Judáa.
aTenía treinta y dos años cuando comenzó a reinar, y reinó ocho años en Jerusalén.
Y anduvo en el camino de los reyes de Israel, tal como había hecho la casa de Acab (porque la hija de Acab era su mujer); e hizo lo malo ante los ojos del Señora.
Sin embargo, el Señor no quiso destruir a Judá por amor a David Su siervo, ya que le había prometido darle una lámpara por medio de sus hijos para siemprea.
En sus días se rebeló Edom contra el dominio de Judá, y pusieron rey sobre ellosa.
Entonces pasó Joram a Zair, y todos sus carros con él. Y se levantó de noche y atacó a los edomitas que lo tenían cercado a él y a los jefes de los carros, pero su ejército1 huyó a sus tiendasa.
Y Edom se rebeló contra el dominio de Judá, hasta el día de hoya. Entonces Libna se rebelób en ese mismo tiempo.
Los demás hechos de Joram y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá?
Y Joram durmió con sus padres y fue sepultado con ellos en la ciudad de Davida; y su hijo Ocozías reinó en su lugarb.
aEn el año doce de Joram, hijo de Acab, rey de Israel, comenzó a reinar Ocozías, hijo de Joram, rey de Judá.
Ocozías tenía veintidós años cuando comenzó a reinar, y reinó un año en Jerusalén. El nombre de su madre era Atalía, nieta1 de Omria, rey de Israel.
Él también anduvo en el camino de la casa de Acaba, e hizo lo malo ante los ojos del Señor, como había hecho la casa de Acab, porque era yerno de Acab.
Entonces fue con Joram, hijo de Acab, a la guerra contra Hazaela, rey de Aram, en Ramot de Galaadb; y los arameos hirieron a Joram.
Y el rey Joram regresó a Jezreel para ser curado de las heridas que los arameos le habían hecho en Ramot, cuando peleó contra Hazael, rey de Arama. Entonces Ocozías, hijo de Joram, rey de Judá, descendió a Jezreel para visitar a Joram, hijo de Acab, porque estaba enfermob.
Jehú rey de Israel
El profeta Eliseo llamó a uno de los hijos de los profetasa, y le dijo: «Prepárate, toma este frasco de aceiteb en tu manoc y ve a Ramot de Galaadd.
»Cuando llegues allá, busca a Jehúa, hijo de Josafat, hijo de Nimsib. Entra y haz que se levante de entre sus hermanos, y llévalo a un aposento interior.
»Entonces toma el frasco de aceite, derrámalo sobre su cabeza, y dile: “Así dice el Señor: ‘Yo te he ungidoa rey sobre Israel’ ”. Abre luego la puerta y huye, no esperes».
El joven, el siervo del profeta, fue a Ramot de Galaada.
Cuando llegó allá los capitanes del ejército estaban sentados, y él dijo: «Capitán, tengo un mensaje para ti». Y Jehú dijo: «¿Para cuál de nosotros?». Y él dijo: «Para ti, capitán».
Entonces Jehú se levantó y entró en la casa, y el joven derramó el aceite sobre su cabeza y le dijo: «Así dice el Señor, Dios de Israel: “Yo te he ungido rey sobre el pueblo del Señor, sobre Israela.
”Tú herirás la casa de Acab tu señor, para que Yo cobre venganza por la sangre de Mis siervosa los profetasb, y la sangre de todos los siervos del Señor derramada por mano de Jezabelc.
”Toda la casa de Acab perecerá, y cortaré de Acab todo varóna, tanto siervo como libre en Israelb.
”Yo pondré la casa de Acab como la casa de Jeroboama, hijo de Nabat, y como la casa de Baasab, hijo de Ahías.
”Los perros se comerán a Jezabel en el campo1 de Jezreel, y nadie la sepultaráa”». Entonces abrió la puerta y huyó.
Entonces Jehú salió a los siervos de su señor, y uno le dijo: «¿Va todo biena? ¿Por qué vino a ti este locob?». Y él les dijo: «Ustedes conocen bien al hombre y sus palabras».
Y ellos dijeron: «Mentira; cuéntanos ahora». Y él dijo: «Así y así me dijo: “Así dice el Señor: ‘Yo te he ungido rey sobre Israel’ ”».
Entonces todos se apresuraron y cada uno tomó su manto y lo puso bajo Jehú sobre los escalonesa, tocaron la trompeta y dijeron: «Jehú es reyb».
Muerte de Joram
Y Jehú, hijo de Josafat, hijo de Nimsi, conspiró contra Joram. El rey Joram, con todo Israel, había estado defendiendo a Ramot de Galaad contra Hazael, rey de Arama,
pero Joram había regresado a Jezreel para ser curado de las heridas que los arameos le habían hecho cuando peleó contra Hazael, rey de Aram. Y Jehú dijo: «Si es el deseo de ustedes, que nadie se escape ni salga de la ciudad para ir a anunciarlo en Jezreela».
Entonces Jehú montó en un carro y fue a Jezreel, porque Joram estaba allí en cama. Y Ocozías, rey de Judá, había descendido para ver a Jorama.
Y el centinela que estaba en la torre de Jezreel vio la comitiva de Jehú que venía, y dijo: «Veo una comitiva». Y Joram dijo: «Toma un jinete y envíalo a su encuentro, y que diga: “¿Hay paz?”».
Fue el jinete a su encuentro, y dijo: «Así dice el rey: “¿Hay paz?”». Y Jehú dijo: «¿Qué tienes tú que ver con la paz? Ponte1 detrás de mía». Y el centinela le avisó: «El mensajero llegó hasta ellos, pero no regresó».
Entonces envió un segundo jinete, que vino a ellos, y dijo: «Así dice el rey: “¿Hay paz?”». Y Jehú respondió: «¿Qué tienes tú que ver con la paz? Ponte detrás de mí».
El centinela le aviso de nuevoa: «Él llegó hasta ellos, y no regresó; y el modo de guiar es como el guiar de Jehú, hijo de Nimsi, porque guía alocadamenteb».
Entonces Jorama dijo: «Preparen el carro». Y prepararon su carro. Y salieron Joram, rey de Israel, y Ocozías, rey de Judá, cada uno en su carro, y fueron al encuentro de Jehú, y lo hallaron en el campo de Nabot de Jezreelb.
Cuando Joram vio a Jehú, dijo: «¿Hay paz, Jehú?». Y él respondió: «¿Qué paz, mientras sean tantas las prostituciones de tu madre Jezabela y sus hechicerías?».
Pero Joram volvió las riendas1 para huir, y dijo a Ocozías: «¡Traicióna, Ocozías!».
Pero Jehú entesó su arco con toda su fuerza e hirió a Joram en la espaldaa; y la flecha salió por su corazón y se desplomó en su carro.
Entonces Jehú dijo a su oficial Bidcar: «Tómalo y tíralo en la porción del campo de Nabot de Jezreela, pues recuerdo cuando tú y yo íbamos juntos montados detrás de su padre Acabb, que el Señor pronunció esta sentencia contra élc:
“Ayer ciertamente he visto la sangre de Nabota y la sangre de sus hijos”, declaró el Señor, “y te recompensaré en este campob”, declaró el Señor. Ahora pues, tómalo y tíralo en el campo, conforme a la palabra del Señor».
Cuando Ocozías, rey de Judá, vio esto, huyó por el camino de la casa del huertoa. Y Jehú lo persiguió y dijo: «Mátenlo a él también en el carro». Y lo hirieron en la subida de Gur, que está en Ibleam. Y huyó a Meguidob, y allí murió.
Entonces sus siervos lo llevaron en carro a Jerusalén, y lo sepultaron en su sepulcroa con sus padres en la ciudad de David.
En el año once de Joram, hijo de Acab, Ocozías había comenzado a reinar sobre Judáa.
Y llegó Jehú a Jezreel, y cuando Jezabel lo oyó, se pintó los ojos, adornóa su cabeza y se asomó por la ventana.
Cuando Jehú entraba por la puerta, ella dijo: «¿Le va bien a Zimri, asesino de tu señora?».
Entonces Jehú alzó su rostro hacia la ventana y dijo: «¿Quién está conmigo? ¿Quién?». Y dos o tres oficiales se asomaron desde arriba.
Y Jehú les dijo: «Échenla abajo». Y la echaron abajo y parte de su sangre salpicó la pared y los caballos, y él la pisoteó.
Cuando él entró, comió y bebió; entonces dijo: «Encárguense ahora de esta malditaa y entiérrenla, pues es hija de…
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Footnotes
Cross references
- a2 Rey. 4:18, 31–35
- bSal. 105:16; Hag. 1:11
- cGn. 41:27, 54
- a2 Rey. 4:12; 5:20–27
- a2 Rey. 4:35
- a1 Rey. 11:24
- b2 Rey. 6:24
- c2 Rey. 5:20
- a1 Rey. 19:15, 17
- b1 Rey. 14:3
- c2 Rey. 1:2
- a2 Rey. 5:13
- a2 Rey. 8:14
- b2 Rey. 8:15
- a2 Rey. 2:17
- bLuc. 19:41
- a2 Rey. 10:32, 33; 12:17; 13:3, 7
- b2 Rey. 15:16; Nah. 3:10
- a1 Sam. 17:43; 2 Sam. 9:8
- b1 Rey. 19:15
- a2 Rey. 8:10
- a2 Rey. 8:10
- a2 Rey. 1:17; 3:1
- a2 Crón. 21:5–10
- a2 Rey. 8:27
- a2 Sam. 7:12–15; 1 Rey. 11:36
- a1 Rey. 22:47; 2 Rey. 3:9, 26, 27; 8:22
- a2 Sam. 18:17; 19:8
- aGn. 27:40
- bJos. 21:13; 2 Rey. 19:8
- a2 Crón. 21:20
- b2 Crón. 21:1, 7
- a2 Rey. 8:25–29: 2 Crón. 22:1–6
- a2 Crón. 22:2
- a2 Crón. 22:3
- a2 Rey. 8:15
- b1 Rey. 22:3, 29
- a2 Rey. 9:15
- b2 Rey. 8:28; 9:16; 2 Crón. 22:5, 6
- a2 Rey. 2:3
- b1 Sam. 10:1; 16:1; 1 Rey. 1:39
- c2 Rey. 4:29
- d2 Rey. 8:28, 29
- a2 Rey. 9:5, 11
- b1 Rey. 19:16, 17; 2 Rey. 9:14, 20
- a2 Crón. 22:7
- a2 Rey. 9:1
- a1 Sam. 2:7, 8; 1 Rey. 19:16; 2 Rey. 9:3; 2 Crón. 22:7
- aDt. 32:35, 43
- b1 Rey. 18:4; 21:15, 21, 25
- c2 Rey. 9:32–37
- a1 Sam. 25:22
- bDt. 32:36; 1 Rey. 21:21; 2 Rey. 10:17; 14:26
- a1 Rey. 14:10, 11; 15:29
- b1 Rey. 16:3–5, 11, 12
- a1 Rey. 21:23; 2 Rey. 9:35, 36
- a2 Rey. 9:17, 19, 22
- bJer. 29:26; Os. 9:7; Mar. 3:21
- aMat. 21:7, 8; Mar. 11:7, 8
- b2 Sam. 15:10; 1 Rey. 1:34, 39
- a1 Rey. 22:3; 2 Rey. 8:28
- a2 Rey. 8:29
- a2 Rey. 8:29
- a2 Rey. 9:19, 22
- a2 Sam. 18:27
- b1 Rey. 19:17
- a2 Crón. 22:7
- b1 Rey. 21:1–7, 15–19; 2 Rey. 9:26
- a1 Rey. 16:30–33; 18:19; 2 Crón. 21:13
- a2 Rey. 11:14
- a1 Rey. 22:34
- a1 Rey. 21:1
- b1 Rey. 21:19, 24–29
- cIsa. 13:1
- a1 Rey. 21:13, 19
- b2 Rey. 9:21, 25
- a2 Crón. 22:7, 9
- bJos. 17:11; Jue. 1:27
- a2 Rey. 23:30
- a2 Rey. 8:25
- aJer. 4:30; Ezq. 23:40
- a1 Rey. 16:9–20; 2 Rey. 9:18–22
- a1 Rey. 21:25
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