2º Crónicas 26:9–15
Nueva Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Hebrew
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
Uzías edificó torres en Jerusalén en la puerta del Ánguloa, en la puerta del Valleb y en la esquina de la muralla, y las fortificó.
Edificó también torres en el desierto y excavó muchas cisternasa, porque tenía mucho ganado, tanto en las tierras bajas1 como en la llanura. También tenía labradores y viñadores en la región montañosa y en los campos fértiles porque amaba la tierra2.
Uzías tenía un ejército listo para la batalla, que salía al combate por divisiones conforme al número de su alistamiento, preparado por el1 escriba Jeiel y el oficial Maasías, bajo la dirección de Hananías, uno de los oficiales del rey.
El número total de los jefes de familia, guerreros valientes, era de 2,600.
Y bajo su mando1 estaba un ejército poderoso de 307,500 que hacían la guerra con gran podera para ayudar al rey contra el enemigo.
Uzías proveyó además a todo el ejército1 de escudos, lanzas, cascos, corazas, arcos y hondas para tirar piedras.
Y en Jerusalén hizo máquinas de guerra inventadas por hombres hábiles para ponerlas en las torres y en las esquinas, para arrojar flechas y grandes piedras. Por eso su fama1 se extendió hasta muy lejos, porque fue ayudado en forma prodigiosa hasta que se hizo muy fuerte.
Footnotes
Cross references
Copyright 2005 por The Lockman Foundation