2º Crónicas 24:20–25
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Entonces el Espíritu de Dios vino sobre1 Zacaríasa, hijo del sacerdote Joiada. Él se puso en pie, en un lugar más alto que el pueblo, y les dijo: «Así ha dicho Dios: “¿Por qué quebrantan ustedes los mandamientos del Señor y no prosperanb? Por haber abandonado al Señor, Él también los ha abandonadoc”».
Pero ellos conspiraron contra Zacarías, y por orden del rey lo mataron a pedradas en el atrio de la casa del Señora.
No se acordó el rey Joás de la bondad que Joiada, padre de Zacarías1, le había mostrado, sino que asesinó a su hijo. Y este al morir dijo: «Que lo vea el Señor y tome venganza2a».
Y aconteció que a la vuelta del año, el ejército de los arameos subió contra Joás; y vinieron a Judá y a Jerusaléna, destruyeron de entre la población a todos los oficiales del pueblo, y enviaron todo el botín al rey de Damasco.
Ciertamente, el ejército de los arameos vino con pocos hombres; sin embargo, el Señor entregó a un ejército muy grande en sus manosa, porque los de Judá habían abandonado al Señorb, Dios de sus padres. Así ejecutaron juicio contra Joás.
Cuando los arameos se alejaron de él (dejándolo muy herido), sus mismos siervos conspiraron contra él a causa de la sangre del hijo1 del sacerdote Joiada, y lo mataron en su cama. Joás murió, y lo sepultaron en la ciudad de Davida, pero no lo sepultaron en los sepulcros de los reyes.
Footnotes
Cross references
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