2º Crónicas 16:2–9
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Entonces Asa sacó plata y oro de los tesoros de la casa del Señor y de la casa del rey, y los envió a Ben Adad, rey de Aram, que habitaba en Damasco, diciéndole:
«Haya alianza entre tú y yo, como hubo entre mi padre y tu padre. Mira, te he enviado plata y oro. Ve, rompe tu alianza con Baasa, rey de Israel, para que se aparte de mí».
Y Ben Adad escuchó al rey Asa y envió a los capitanes de sus ejércitos contra las ciudades de Israel, y conquistaron1 Ijón, Dan, Bel Maim y todas las ciudades de almacenaje2a de Neftalí.
Y cuando Baasa se enteró, dejó de fortificar1 Ramá, y abandonó su obra.
Entonces el rey Asa trajo a todo Judá, y se llevaron las piedras de Ramá y la madera con que Baasa la había estado edificando, y con ellas fortificó1 Geba y Mizpa.
En ese tiempo el vidente Hananía vino a Asa, rey de Judá, y le dijo: «Por cuanto te has apoyado en el rey de Aram y no te has apoyado en el Señor tu Diosb, por eso el ejército del rey de Aram ha escapado de tu mano.
»¿No eran los etíopes y los libios un ejército numeroso con muchísimos carrosa y hombres de a caballob? Sin embargo, porque te apoyaste en el Señor, Él los entregó en tu manoc.
»Porque los ojos del Señor recorren toda la tierraa para fortalecer a aquellos cuyo corazón es completamente Suyob. Tú has obrado neciamente en esto. Ciertamente, desde ahora habrá guerras contra ti».
Footnotes
Cross references
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