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2º Crónicas 19–20
19 Entonces Josafat, rey de Judá, regresó en paz a su casa en Jerusalén.
2 Pero el vidente Jehú, hijo de Hananí, salió a encontrarlo y dijo al rey Josafata: «¿Vas a ayudar al impío y amar a los que odian al Señorb, y con esto traer sobre ti la ira del Señorc?
3 »Sin embargo, se han hallado en ti cosas buenasa, porque has quitado las Aseras1b de la tierra y has dispuesto tu corazón para buscar a Diosc».
4 Y habitó Josafat en Jerusalén, y volvió a salir por entre el pueblo, desde Beerseba hasta la región montañosa de Efraín, y los hizo volver al Señor, Dios de sus padresa.
5 Puso jueces en el paísa en todas las ciudades fortificadas de Judá, ciudad por ciudad,
6 y dijo a los jueces: «Miren lo que hacen, pues no juzgan en lugar de los hombres, sino en lugar del Señor que está con ustedes cuando hacen justicia1a.
7 »Ahora pues, que el temor del Señor esté sobre ustedes. Tengan cuidado en lo que hacen1, porque con el Señor nuestro Dios no hay injusticiaa ni acepción de personas ni sobornob».
8 También en Jerusalén Josafat puso algunos de los levitas y de los sacerdotesa y algunos de los jefes de las familias de Israel, para el juicio del Señor y para juzgar querellas entre los habitantes de Jerusalén1.
9 Y les ordenó: «Así harán en el temor del Señor, con fidelidad y de todo corazón.
10 »Cuando llegue a ustedes cualquier querellaa de sus hermanos que habitan en sus ciudades, entre sangre y sangre, entre ley y mandamiento, estatutos y ordenanzas, ustedes los amonestarán para que no sean culpables delante del Señor, y la ira no venga sobre ustedesb ni sobre sus hermanos. Así harán y no serán culpables.
11 »Amarías, el sumo sacerdote, presidirá sobre ustedes en todos los asuntos del Señora, y Zebadías, hijo de Ismael, jefe de la casa de Judá, en todos los asuntos del rey. También los levitas serán oficiales delante de ustedes. Sean valientes y obren bien, y sea el Señor con el buenob».
20 Aconteció después de esto, que los moabitas, los amonitas, y con ellos algunos de los meunitas1, vinieron a peleara contra Josafat.
2 Entonces vinieron algunos y dieron aviso a Josafat: «Viene contra ti una gran multitud de más allá del mar, de Aram1 y ya están en Hazezon Tamara, es decir, En Gadi».
3 Josafat tuvo miedo y se dispuso a1 buscar al Señora, y proclamó ayunob en todo Judá.
4 Y Judá se reunió para buscar ayuda del Señor; aun de todas las ciudades de Judá vinieron para buscar al Señora.
5 Entonces Josafat se puso en pie en la asamblea de Judá y de Jerusalén, en la casa del Señor, delante del atrio nuevo,
6 y dijo: «Oh Señor, Dios de nuestros padres, ¿no eres Tú Dios en los cielosa? ¿Y no gobiernas Tú sobre todos los reinos de las naciones? En Tu mano hay poder y fortalezab y no hay quien pueda resistirte.
7 »¿No fuiste Tú, oh Dios nuestro, el que echaste a los habitantes de esta tierra delante de Tu pueblo Israel, y la diste para siempre a la descendencia1 de Tu amigo Abrahama?
8 »Y han habitado en ella, y allí te han edificado un santuario a Tu nombre, diciendo:
9 “Si viene mal sobre nosotros, espada, juicio, pestilencia o hambre, nos presentaremos delante de esta casa y delante de Ti (porque Tu nombre está en esta casaa), y clamaremos a Ti en nuestra angustia, y Tú oirás y nos salvarásb”.
10 »Y ahora, los amonitas y moabitas y los del monte Seira, a quienes no permitiste que Israel invadiera cuando salió de la tierra de Egipto (por lo cual se apartaron de ellos y no los destruyeronb),
11 mira cómo nos pagan, viniendo a echarnos de Tu posesión, la que nos diste en heredada.
12 »Oh Dios nuestro, ¿no los juzgarása? Porque no tenemos fuerza alguna delante de esta gran multitud que viene contra nosotros, y no sabemos qué hacer; pero nuestros ojos están vueltos hacia Tib».
13 Todo Judá estaba de pie delante del Señor, con sus niños, sus mujeres y sus hijos.
14 Entonces el Espíritu del Señor vino en medio de la asamblea sobre Jahaziel, hijo de Zacaríasa, hijo de Benaía, hijo de Jeiel, hijo de Matanías, levita de los hijos de Asaf,
15 y dijo Jahaziel: «Presten atención, todo Judá, habitantes de Jerusalén y tú, rey Josafat: así les dice el Señor: “No teman, ni se acobarden delante de esta gran multituda, porque la batalla no es de ustedes, sino de Diosb.
16 ”Desciendan mañana contra ellos; pues ellos subirán por la cuesta de Sis, y los hallarán en el extremo del valle, frente al desierto de Jeruel.
17 ”No necesitan pelear en esta batalla; tomen sus puestos y estén quietos, y vean la salvación del Señor con ustedesa, oh Judá y Jerusalén”. No teman ni se acobarden; salgan mañana al encuentro de ellos porque el Señor está con ustedesb».
18 Entonces Josafat se inclinó rostro en tierra, y todo Judá y los habitantes de Jerusalén se postraron delante del Señor, adorando al Señora.
19 Y se levantaron los levitas, de los hijos de Coat y de los hijos de Coré, para alabar al Señor, Dios de Israel, en voz muy alta.
20 Se levantaron muy de mañana y salieron al desierto de Tecoa. Cuando salían, Josafat se puso en pie y dijo: «Óiganme, Judá y habitantes de Jerusalén, confíen en el Señor su Dios, y estarán segurosa. Confíen en Sus profetas y triunfarán».
21 Después de consultar con el pueblo, designó a algunos que cantaran al Señor y a algunos que le alabaran en vestiduras santas1a, conforme salían delante del ejército y que dijeran: «Den gracias al Señor, porque para siempre es Su misericordiab».
22 Cuando comenzaron a entonar cánticos y alabanzas, el Señor puso emboscadasa contra los amonitas, los moabitas y los del monte Seirb, que habían venido contra Judá, y fueron derrotados1.
23 Porque los amonitas y los moabitas se levantaron contra los habitantes del monte Seir destruyéndolos completamente, y cuando habían acabado con los habitantes de Seir, se pusieron1 a destruirse unos a otrosa.
24 Cuando Judá llegó a la torre1 del desierto, miraron hacia la multitud, y solo vieron cadáveres tendidos por tierra, ninguno había escapado.
25 Al llegar Josafat y su pueblo para recoger el botín, hallaron mucho entre los cadáveres, incluyendo mercaderías, vestidos1 y objetos preciosos que tomaron para sí, más de los que podían llevar. Estuvieron tres días recogiendo el botín, pues había mucho.
26 Al cuarto día se reunieron en el valle de Beraca, porque allí bendijeron al Señor. Por tanto llamaron aquel lugar el valle de Beraca1 hasta hoy.
27 Y todos los hombres de Judá y de Jerusalén, con Josafat al frente de ellos, regresaron a Jerusalén con alegría, porque el Señor les había hecho regocijarse sobre sus enemigosa.
28 Entraron en Jerusalén, en la casa del Señor, con arpas, liras y trompetas.
29 Y vino el terror de Dios sobre todos los reinos de aquellas tierrasa cuando oyeron que el Señor había peleado contra los enemigos de Israel.
30 El reino de Josafat estuvo en paz, porque su Dios le dio tranquilidad por todas partesa.
31 aJosafat reinó sobre Judá. Tenía treinta y cinco años cuando comenzó a reinar, y reinó veinticinco años en Jerusalén. El nombre de su madre era Azuba, hija de Silhi.
32 Anduvo en el camino de su padre Asa, y no se apartó de él, haciendo lo recto ante los ojos del Señor.
33 Sin embargo, los lugares altos no fueron quitadosa, pues el pueblo no había vuelto aún su corazón al Dios de sus padresb.
34 Los demás hechos de Josafat, los primeros y los postreros, están escritos en las crónicas de Jehú, hijo de Hananía, que están mencionados en el libro de los reyes de Israel.
35 Después de esto, Josafat, rey de Judá, se alió con Ocozíasa, rey de Israel. Al hacer esto obró impíamente.
36 Y se alió con él para hacer naves que fueran a Tarsisa, y construyeron las naves en Ezión Geber.
37 Entonces Eliezer, hijo de Dodava de Maresa, profetizó contra Josafat: «Por cuanto te has aliado con Ocozías, el Señor ha destruido tus obras». Así que las naves fueron destruidas y no pudieron ir a Tarsis.
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| 1 | I.e. columnas de madera. |
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| 1 | Lit. en la palabra del juicio. |
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| 1 | Lit. tengan cuidado y hagan. |
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| 1 | Así en algunas versiones antiguas; en heb. querellas. Y regresaron a Jerusalén. |
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| 1 | Un ms. dice: Edom. |
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| 1 | Lit. y puso su rostro para. |
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| 1 | Lit. simiente. |
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| 1 | O la majestad de la santidad. |
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| 1 | Lit. derribados. |
| 1 | Lit. ayudaron. |
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| 1 | O atalaya. |
| 1 | Así en algunos mss.; muchos otros dicen: cadáveres. |
| 1 | I.e. de Bendición. |
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