2º Crónicas 17:1–21:3
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Entonces su hijo Josafat reinó en su lugara, y afirmó su dominio sobre Israel.
Puso tropas en todas las ciudades fortificadas de Judáa. También puso guarniciones en el territorio de Judá y en las ciudades de Efraín que su padre Asa había tomadob.
Y el Señor estuvo con Josafat porque anduvo en los primeros caminos de su padre David y no buscó a los Baales,
sino que buscó al Dios de su padre, anduvo en sus mandamientos y no hizo como Israela.
El Señor, pues, afirmó el reino bajo su mano; y todo Judá le traía presentes a Josafat, y tuvo grandes riquezas y honoresa.
Y su corazón se entusiasmó1 en los caminos del Señor, y además quitó de Judá los lugares altosa y las Aseras.
En el año tercero de su reinado envió a sus oficiales Ben Hail, Abdías, Zacarías, Natanael y Micaías, para que instruyerana a los habitantes de las ciudades de Judá.
Con ellos envió a los levitas Semaías, Netanías, Zebadías, Asael, Semiramot, Jonatán, Adonías, Tobías y Tobadonías, levitas todos; y con estos a los sacerdotes Elisama y Jorama.
Ellos enseñaron a la gente en Judá, teniendo consigo el libro de la ley del Señora. Recorrieron todas las ciudades de Judá y enseñaron al1 pueblo.
Y el terror del Señor vino sobre todos los reinos de las tierrasa que estaban alrededor de Judá, y no hicieron guerra contra Josafat.
Algunos de los filisteos trajeron presentes y plata como tributoa a Josafat; también los árabes le trajeron rebaños: 7,700 carneros y 7,700 machos cabríos.
Josafat se engrandecía más y más, y edificó fortalezas y ciudades de almacenaje en Judá.
Tenía muchas provisiones en las ciudades de Judá, y hombres de guerra, valientes guerreros, en Jerusalén.
Este era su número según sus casas paternas:
De Judá, de los capitanes de millares, Adnas era el capitán, y con él 300,000 valientes guerreros;
después de él estaba el capitán Johanán, y con él 280,000;
y tras este, Amasías, hijo de Zicri, que se ofreció voluntariamente al Señora, y con él 200,000 valientes guerreros.
De Benjamín estaba Eliada, un valiente guerrero, y con él 200,000 armados de arco y escudo;
y después de este, Jozabad, y con él 180,000 armados para la guerra.
Estos son los que sirvieron al rey, sin contar los que el rey puso en las ciudades fortificadas por todo Judáa.
Profecía de Micaías contra Acab
Josafat tenía grandes riquezas y gloriaa; se emparentó con Acab.
aAlgunos años después descendió a Samaria para visitar a Acab. Y Acab mató muchas ovejas y bueyes para él y para el pueblo que estaba con él, y lo persuadió a que subiera con él contra Ramot de Galaad.
Acab, rey de Israel, le preguntó a Josafat, rey de Judá: «¿Irás conmigo contra Ramot de Galaad?». Y Josafat le respondió: «Yo soy como tú, y mi pueblo como tu pueblo; estaremos contigo en la batalla».
Dijo además Josafat al rey de Israel: «Te ruego que primero1 consultes la palabra del Señor».
Entonces el rey de Israel reunió a los profetas, 400 hombres, y les preguntó: «¿Iremos a pelear contra Ramot de Galaad, o debo desistir?». «Suba», contestaron ellos, «porque Dios la entregará en mano del rey».
Pero Josafat dijo: «¿No queda aún aquí algún profeta del Señor para que le consultemos?».
Y el rey de Israel dijo a Josafat: «Todavía queda un hombre por medio de quien podemos consultar al Señor, pero lo aborrezco, porque nunca profetiza lo bueno en cuanto a mí, sino siempre lo malo. Es Micaías, hijo de Imla». «No hable el rey así», dijo Josafat.
Entonces el rey de Israel llamó a un oficial, y le dijo: «Trae pronto1 a Micaías, hijo de Imla».
El rey de Israel y Josafat, rey de Judá, estaban sentados cada uno en su trono, vestidos con sus mantos, en1 la era, a la entrada de la puertaa de Samaria; y todos los profetas estaban profetizando delante de ellos.
Sedequías, hijo de Quenaana, se había hecho cuernos de hierro y decía: «Así dice el Señor: “Con estos acornearás a los arameos hasta acabarlos”».
Y todos los profetas profetizaban así, diciendo: «Sube a Ramot de Galaad y tendrás éxito, pues el Señor la entregará en manos del rey».
El mensajero que fue a llamar a Micaías le advirtió: «Mira, las palabras de los profetas son unánimes en favor del rey. Por esto te ruego que tu palabra sea como la de uno de ellos, y hables favorablemente».
Pero Micaías le contestó: «Vive el Señor, que lo que mi Dios me diga, eso hablaréa».
Cuando llegó al rey, este le preguntó: «Micaías, ¿iremos a Ramot de Galaad a pelear, o debo desistir?». «Sube y tendrás éxito», respondió él, «porque serán entregados en tu mano».
Entonces el rey le dijo a Micaías: «¿Cuántas veces he de tomarte juramento de que no me digas más que la verdad en el nombre del Señor?».
Y él respondió:
«Vi a todo Israel
Esparcido por los montes,
Como ovejas sin pastor;
Y el Señor dijo:
“Estos no tienen señor;
Que cada uno vuelva a su casa en paza”».
Entonces el rey de Israel le dijo a Josafat: «¿No te dije que no profetizaría lo bueno acerca de mí, sino lo malo?».
Micaías respondió: «Por tanto, escuchen la palabra del Señor. Yo vi al Señor sentado en Su trono, y todo el ejército de los cielos estaba a Su derecha y a Su izquierdaa.
»Y el Señor dijo: “¿Quién persuadirá a Acab, rey de Israel, para que suba y caiga en Ramot de Galaad?”. Y uno decía de una manera, y otro de otra.
»Entonces se adelantó un espíritu y se puso delante del Señora, y dijo: “Yo lo persuadiré”. Y el Señor le dijo: “¿Cómo?”.
»Y él respondió: “Saldré y seré un espíritu de mentiraa en boca de todos sus profetas”. Entonces Él dijo: “Lo persuadirás y también prevalecerás. Ve y hazlo así”.
»Ahora el Señor ha puesto un espíritu de mentira en boca de estos sus profetas, pues el Señor ha decretado el mal contra usteda».
Entonces se acercó Sedequías, hijo de Quenaana, y golpeóa a Micaías en la mejilla, y le dijo: «¿Cómo1 pasó el Espíritu del Señor de mí para hablarte a ti?».
Respondió Micaías: «Tú lo verás aquel día en que entres en un aposento interior1 para esconderte».
Entonces el rey de Israel ordenó: «Tomen a Micaíasa y devuélvanlo a Amón, gobernador de la ciudadb, y a Joás, hijo del rey;
y díganles: “Así dice el rey: ‘Echen a este en la cárcela, y aliméntenlo con poco pan y poca agua1 hasta que yo vuelva en paz’ ”».
Micaías le dijo: «Si en verdad vuelves en paz, el Señor no ha hablado por mí». Y añadió: «Oigan, pueblos todosa».
Y subió el rey de Israel con Josafat, rey de Judá, contra Ramot de Galaad.
El rey de Israel dijo a Josafat: «Yo me disfrazaré para entrar en la batalla, pero tú ponte tus ropas reales». Y el rey de Israel se disfrazó y entraron en la batalla.
Pero el rey de Aram había ordenado a los capitanes de sus carros: «No peleen contra chico ni contra grande, sino solo contra el rey de Israel».
Cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: «Este es el rey de Israel»; y se desviaron1 para pelear contra él. Pero Josafat clamó, y el Señor vino en su ayuda, y Dios los apartó de éla,
pues al ver los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, dejaron de perseguirlo.
Pero alguien disparó su arco al azar e hirió al rey de Israel por entre la juntura de la armadura1. Y él dijo al cochero: «Da la vuelta2 y sácame de la batalla3 pues estoy gravemente herido».
La batalla arreció aquel día, y el rey de Israel fue sostenido en el carro frente a los arameos hasta la tarde; y murió al ponerse el sol.
Josafat y los jueces
Entonces Josafat, rey de Judá, regresó en paz a su casa en Jerusalén.
Pero el vidente Jehú, hijo de Hananí, salió a encontrarlo y dijo al rey Josafata: «¿Vas a ayudar al impío y amar a los que odian al Señorb, y con esto traer sobre ti la ira del Señorc?
»Sin embargo, se han hallado en ti cosas buenasa, porque has quitado las Aseras1b de la tierra y has dispuesto tu corazón para buscar a Diosc».
Y habitó Josafat en Jerusalén, y volvió a salir por entre el pueblo, desde Beerseba hasta la región montañosa de Efraín, y los hizo volver al Señor, Dios de sus padresa.
Puso jueces en el paísa en todas las ciudades fortificadas de Judá, ciudad por ciudad,
y dijo a los jueces: «Miren lo que hacen, pues no juzgan en lugar de los hombres, sino en lugar del Señor que está con ustedes cuando hacen justicia1a.
»Ahora pues, que el temor del Señor esté sobre ustedes. Tengan cuidado en lo que hacen1, porque con el Señor nuestro Dios no hay injusticiaa ni acepción de personas ni sobornob».
También en Jerusalén Josafat puso algunos de los levitas y de los sacerdotesa y algunos de los jefes de las familias de Israel, para el juicio del Señor y para juzgar querellas entre los habitantes de Jerusalén1.
Y les ordenó: «Así harán en el temor del Señor, con fidelidad y de todo corazón.
»Cuando llegue a ustedes cualquier querellaa de sus hermanos que habitan en sus ciudades, entre sangre y sangre, entre ley y mandamiento, estatutos y ordenanzas, ustedes los amonestarán para que no sean culpables delante del Señor, y la ira no venga sobre ustedesb ni sobre sus hermanos. Así harán y no serán culpables.
»Amarías, el sumo sacerdote, presidirá sobre ustedes en todos los asuntos del Señora, y Zebadías, hijo de Ismael, jefe de la casa de Judá, en todos los asuntos del rey. También los levitas serán oficiales delante de ustedes. Sean valientes y obren bien, y sea el Señor con el buenob».
Victorias de Josafat
Aconteció después de esto, que los moabitas, los amonitas, y con ellos algunos de los meunitas1, vinieron a peleara contra Josafat.
Entonces vinieron algunos y dieron aviso a Josafat: «Viene contra ti una gran multitud de más allá del mar, de Aram1 y ya están en Hazezon Tamara, es decir, En Gadi».
Josafat tuvo miedo y se dispuso a1 buscar al Señora, y proclamó ayunob en todo Judá.
Y Judá se reunió para buscar ayuda del Señor; aun de todas las ciudades de Judá vinieron para buscar al Señora.
Entonces Josafat se puso en pie en la asamblea de Judá y de Jerusalén, en la casa del Señor, delante del atrio nuevo,
y dijo: «Oh Señor, Dios de nuestros padres, ¿no eres Tú Dios en los cielosa? ¿Y no gobiernas Tú sobre todos los reinos de las naciones? En Tu mano hay poder y fortalezab y no hay quien pueda…
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Footnotes
- 1 se exaltó.
- 1 entre el.
- 1 como el día.
- 1 Apresura.
- 1 y sentados en.
- 1 ¿Por qué camino.
- 1 un aposento en un aposento.
- 1 con pan de aflicción y agua de aflicción.
- 1 lo rodearon.
- 1 entre las escamas de la armadura y la coraza.
- 2 Vuelve tu mano.
- 3 del campamento.
- 1 columnas de madera.
- 1 en la palabra del juicio.
- 1 tengan cuidado y hagan.
- 1Así en algunas versiones antiguas; en querellas. Y regresaron a Jerusalén.
- 1Así en la ; en el , amonitas.
- 1Un dice: Edom.
- 1 y puso su rostro para.
Cross references
- a1 Rey. 15:24
- a2 Crón. 11:5
- b2 Crón. 15:8
- a1 Rey. 12:28
- a2 Crón. 18:1
- a2 Crón. 15:17
- a2 Crón. 15:3; 35:3
- a2 Crón. 19:8
- aDt. 6:4–9
- a2 Crón. 14:14
- a2 Crón. 9:14; 26:8
- aJue. 5:2, 9; 1 Crón. 29:9
- a2 Crón. 17:2
- a2 Crón. 17:5
- a2 Crón. 18:2–34: 1 Rey. 22:2–40
- aRut 4:1
- aNúm. 22:18–20, 35
- aNúm. 27:17; 1 Rey. 22:17; Ezq. 34:5; 35:4–8; Mat. 9:36; Mar. 6:34
- aIsa. 6:1–5; Dan. 7:9, 10
- aJob 1:6; 2 Tes. 2:9
- aJuan 8:44
- aIsa. 19:14; Ezq. 14:9
- aJer. 20:2; Mar. 14:65; Hech. 23:2
- a2 Crón. 18:8
- b2 Crón. 34:8
- a2 Crón. 16:10
- aMiq. 1:2
- a2 Crón. 13:14, 15
- a1 Rey. 16:1; 2 Crón. 20:34
- b2 Crón. 18:1, 3
- c2 Crón. 24:18
- a2 Crón. 12:12
- b2 Crón. 17:6
- c2 Crón. 12:14
- a2 Crón. 15:8–13
- aDt. 16:18–20
- aLev. 19:15; Dt. 1:17
- aGn. 18:25; Dt. 32:4
- bDt. 10:17, 18
- a2 Crón. 17:8, 9
- aDt. 17:8
- b2 Crón. 19:2
- a2 Crón. 19:8
- b1 Crón. 28:20
- a1 Crón. 4:41; 2 Crón. 26:7
- aGn. 14:7
- a2 Crón. 19:3
- b1 Sam. 7:6; Esd. 8:21
- aJoel 1:14
- aDt. 4:39
- b1 Crón. 29:11
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