2º Crónicas 14:1–16:14
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1Abías durmió con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad de David, y su hijo Asa reinó en su lugara. El país estuvo en paz por diez años durante sus días.
1Asa hizo lo bueno y lo recto ante los ojos del Señor su Dios,
porque quitó los altares extranjeros y los lugares altos, destruyó los pilares sagrados, derribó las Aseras1a.
También ordenó a Judá que buscara al Señor, Dios de sus padres y cumpliera la ley y el mandamiento de Él.
Quitó además los lugares altos y los altares de incienso1a de todas las ciudades de Judá. Y bajo él, el reino estuvo en paz.
Edificó ciudades fortificadas en Judáa, ya que el país estaba en paz y nadie estuvo en guerra con él1 durante aquellos años, porque el Señor le había dado tranquilidadb.
Por tanto Asa dijo a Judá: «Edifiquemos estas ciudades y cerquémoslas de murallas con torres, puertas y barrasa. La tierra es aún nuestra1, porque hemos buscado al Señor nuestro Dios. Lo hemos buscado, y Él nos ha dado tranquilidad por todas partes». Así que edificaron y prosperaron.
Asa tenía un ejército de 300,000 hombres de Judá que llevaban escudos grandes y lanzas, y 280,000 de Benjamín que llevaban escudos y usaban arcos. Todos ellos eran valientes guerrerosa.
Zera el etíope salió contra ellos con un ejército de 1,000,000 de hombres y 300 carrosa, y vino hasta Maresab.
Asa salió a su encuentro1, y se pusieron en orden de batalla en el valle de Sefata junto a Maresa.
Entonces Asa invocó al Señor su Diosa, y dijo: «Señor, no hay nadie más que Tú para ayudar en la batalla entre el poderoso y los que no tienen fuerza. Ayúdanos, oh Señor Dios nuestro, porque en Ti nos apoyamosb y en Tu nombre hemos venido contra esta multitud. Oh Señor, Tú eres nuestro Dios; que no prevalezca ningún hombre contra Ti».
Y el Señor derrotó1 a los etíopes delante de Asa y delante de Judáa, y los etíopes huyeron.
Pero Asa y el pueblo que estaba con él los persiguieron hasta Gerara. Cayeron tantos etíopes que no pudieron rehacerse1, porque fueron destrozados delante del Señor y delante de Su ejército. Los de Judá recogieron muchísimo botín.
Después destruyeron1 todas las ciudades alrededor de Gerar, porque el terror del Señor había caído sobre ellasa; y todas las saquearon, pues había mucho botín en ellas.
También hirieron a los que poseían1 ganado, y se llevaron gran cantidad de ovejas y camellos. Entonces regresaron a Jerusalén.
Reformas religiosas de Asa
El Espíritu de Dios vino sobrea Azarías, hijo de Oded,
y salió al encuentro1 de Asa y le dijo: «Óiganme, Asa y todo Judá y Benjamín: el Señor estará con ustedesa mientras ustedes estén con Él. Y si lo buscan, se dejará encontrar por ustedesb; pero si lo abandonan, Él los abandonará.
»Por muchos días Israel estuvo sin el Dios verdaderoa y sin sacerdote que enseñara, y sin leyb.
»Pero en su angustia se volvieron al Señor, Dios de Israel, y lo buscaron, y Él se dejó encontrar por ellosa.
»En aquellos tiempos no había paz para el que salía ni para el que entrabaa, sino muchas tribulaciones sobre todos los habitantes de las tierras.
»Y era destruida nación por nación, y ciudad por ciudad, porque Dios los afligió con toda clase de adversidadesa.
»Pero ustedes, esfuércense y no desmayen1a, porque hay recompensa por sus obrasb».
Cuando Asa oyó estas palabras y la profecía del profeta Azarías, hijo de Oded1, se animó y quitó los ídolos abominables de toda la tierra de Judá y de Benjamín, y de las ciudades que había conquistado en la región montañosa de Efraína. También restauró el altar del Señor que estaba delante del pórtico del Señorb.
Entonces reunió a todo Judá y Benjamín y a los de Efraín, Manasés y Simeón que residían con ellos. Porque muchos de Israel se pasaron a él cuando vieron que el Señor su Dios estaba con éla.
Así que se reunieron en Jerusalén en el tercer mes del año quince del reinado de Asa.
Y aquel día sacrificaron al Señor 700 bueyes y 7,000 ovejas del botín que habían traídoa.
Hicieron1 pacto para buscar al Señora, Dios de sus padres, con todo su corazón y con toda su alma;
y que todo el que no buscara al Señor, Dios de Israel, moriría, ya fuera pequeño o grande, hombre o mujera.
Además, lo juraron al Señor a gran voz, con gritos, trompetas y cuernos.
Y todo Judá se alegró en cuanto al juramento, porque habían jurado de todo corazón y habían buscado sinceramente1 al Señor y Él se dejó encontrar por ellos. Y el Señor les dio tranquilidad por todas partesa.
aEl rey Asa también depuso a Maaca, su madre1, de ser reina madre, porque ella había hecho una horrible imagen de2 Asera3. Asa derribó la4 horrible imagenb, la hizo pedazosc y la quemó junto al torrente Cedrón.
Pero los lugares altos no fueron quitados de Israel; sin embargo, el corazón de Asa fue intachable todos sus días.
Y trajo a la casa de Dios las cosas consagradas por su padre y sus propias cosas consagradas: plata, oro y utensilios.
No hubo más guerra hasta el año treinta y cinco del reinado de Asa.
Guerra entre Asa y Baasa
aEn el año treinta y seis del reinado de Asa, subió Baasa, rey de Israel, contra Judá y fortificó1 Ramá para prevenir que nadie saliera o entrara en ayuda de Asa, rey de Judá.
Entonces Asa sacó plata y oro de los tesoros de la casa del Señor y de la casa del rey, y los envió a Ben Adad, rey de Aram, que habitaba en Damasco, diciéndole:
«Haya alianza entre tú y yo, como hubo entre mi padre y tu padre. Mira, te he enviado plata y oro. Ve, rompe tu alianza con Baasa, rey de Israel, para que se aparte de mí».
Y Ben Adad escuchó al rey Asa y envió a los capitanes de sus ejércitos contra las ciudades de Israel, y conquistaron1 Ijón, Dan, Bel Maim y todas las ciudades de almacenaje2a de Neftalí.
Y cuando Baasa se enteró, dejó de fortificar1 Ramá, y abandonó su obra.
Entonces el rey Asa trajo a todo Judá, y se llevaron las piedras de Ramá y la madera con que Baasa la había estado edificando, y con ellas fortificó1 Geba y Mizpa.
En ese tiempo el vidente Hananía vino a Asa, rey de Judá, y le dijo: «Por cuanto te has apoyado en el rey de Aram y no te has apoyado en el Señor tu Diosb, por eso el ejército del rey de Aram ha escapado de tu mano.
»¿No eran los etíopes y los libios un ejército numeroso con muchísimos carrosa y hombres de a caballob? Sin embargo, porque te apoyaste en el Señor, Él los entregó en tu manoc.
»Porque los ojos del Señor recorren toda la tierraa para fortalecer a aquellos cuyo corazón es completamente Suyob. Tú has obrado neciamente en esto. Ciertamente, desde ahora habrá guerras contra ti».
Entonces Asa se irritó contra el vidente y lo metió en la cárcel1, porque estaba enojado contra él por esto. Por ese tiempo, Asa oprimió a algunos del pueblo.
aLos hechos de Asa, los primeros y los postreros, están escritos en el libro de los reyes de Judá y de Israel.
En el año treinta y nueve de su reinado, Asa se enfermó de los pies. Su enfermedad era grave, pero aun en su enfermedad no buscó al Señor, sino a los médicosa.
Y Asa durmió con sus padres. Murió el año cuarenta y uno de su reinado.
Lo sepultaron en el sepulcro que él había excavado para sí en la ciudad de David, y lo pusieron sobre el lecho que él había llenado de especias de varias clases, mezcladas según el arte de los perfumistasa. Además le encendieron una hoguera muy grandeb.
Footnotes
- 1 deidades femeninas.
- 1O pilares del sol.
- 1 no había contra él guerra.
- 1 está aún delante de nosotros.
- 1 delante de ellos.
- 1 hirió.
- 1O ninguno quedó vivo.
- 1 E hirieron.
- 1 las tiendas de.
- 1 delante.
- 1 no dejen caer sus manos.
- 1Así en algunas versiones antiguas; en la profecía de Oded el profeta.
- 1 Entraron en el.
- 1 con todo su deseo.
- 1 madre del rey Asa.
- 2O para.
- 3 diosa de Canaán.
- 4 su.
- 1 edificó.
- 1 hirieron.
- 2 lugares de almacenaje de las ciudades.
- 1 edificar.
- 1 edificó.
- 1 la casa de los cepos.
Cross references
- 1En el texto 13:23.
- a1 Rey. 15:8
- 1En el texto 14:1.
- aEx. 34:13; Dt. 7:5; 1 Rey. 15:12–14
- a2 Crón. 34:4, 7
- a2 Crón. 11:5
- b2 Crón. 15:15
- a2 Crón. 8:5
- a2 Crón. 13:3
- a2 Crón. 12:2, 3; 16:8
- b2 Crón. 11:8
- a2 Crón. 13:14
- b2 Crón. 13:18
- a2 Crón. 13:15
- aGn. 10:19
- a2 Crón. 17:10
- a2 Crón. 20:14; 24:20
- a2 Crón. 20:17
- b2 Crón. 15:4, 15
- a1 Rey. 12:28–33
- bLev. 10:8–11; 2 Crón. 17:9
- aDt. 4:29
- aJue. 5:6
- aMat. 24:7
- aJos. 1:7, 9
- bSal. 58:11
- a2 Crón. 13:19
- b2 Crón. 4:1; 8:12
- a2 Crón. 11:16
- a2 Crón. 14:13–15
- a2 Crón. 23:16
- aEx. 22:20; Dt. 13:6–9
- a2 Crón. 14:7
- a2 Crón. 15:16–18: 1 Rey. 15:13–15
- bEx. 34:13
- c2 Crón. 14:2–5
- a2 Crón. 16:1–6: 1 Rey. 15:17–22
- aEx. 1:11
- a1 Rey. 16:1; 2 Crón. 19:2
- b2 Crón. 14:11; 32:7, 8
- a2 Crón. 14:9
- b2 Crón. 12:3
- c2 Crón. 13:16, 18
- aPrv. 15:3; Jer. 16:17; Zac. 4:10
- b2 Crón. 15:17
- a1 Rey. 15:23, 24
- aJer. 17:5
- aGn. 50:2; Juan 19:39, 40
- b2 Crón. 21:19
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