2º Crónicas 12–13
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Sisac invade Judá
Cuando el reino de Roboam se había afianzado y fortalecidoa, él abandonó la ley del Señorb y todo Israel con él.
Y sucedió que en el año quinto del rey Roboam, debido a que ellos habían sido infieles al Señor, Sisac, rey de Egiptoa, subió contra Jerusalénb
con 1,200 carros y 60,000 hombres de a caballo. Y era innumerable el pueblo que vino con él de Egipto: los libios, los suquienos y los etíopesa.
Y tomó las ciudades fortificadas de Judá y llegó hasta Jerusaléna.
Entonces el profeta Semaíasa vino a Roboam y a los príncipes de Judá que se habían reunido en Jerusalén por causa de Sisac, y les dijo: «Así dice el Señor: “Ustedes me han abandonado, por eso también Yo los abandonob en manos de Sisac”».
Y los príncipes de Israel y el rey se humillaron y dijeron: «Justo es el Señora».
Cuando el Señor vio que se habían humillado, vino la palabra del Señor a Semaías, diciendo: «Se han humillado; no los destruiréa, sino que les concederé cierta libertad y Mi furor no se derramaráb sobre Jerusalén por medio de Sisac.
»Pero serán sus siervos para que aprendan la diferencia entre servirme a Mí y servir a los reinos de los paísesa».
aSubió, pues, Sisac, rey de Egipto, contra Jerusalén y tomó los tesoros de la casa del Señor y los tesoros del palacio del rey. De todo se apoderó; se llevó hasta los escudos de oro que había hecho Salomónb.
Entonces el rey Roboam hizo en su lugar escudos de bronce, y los entregó al cuidado de los jefes de la guardia1 que custodiaban la entrada de la casa del rey.
Y sucedía que cuando el rey entraba en la casa del Señor, venían los de la guardia y los llevaban, y después los devolvían a la sala de los de la guardia.
Cuando él se humillóa, la ira del Señor se apartó de él para no destruirlo totalmente; además las cosas mejoraronb en Judá.
Se fortaleció, pues, el rey Roboam en Jerusalén, y reinó. Roboam tenía cuarenta y un años cuando comenzó a reinar, y reinó diecisiete años en Jerusalén, la ciudad que el Señor había escogido de entre todas las tribus de Israel para poner allí Su nombre. Y el nombre de su madre era Naama, la amonitaa.
Roboam hizo lo malo porque no dispuso su corazón para buscar al Señora.
Los hechos de Roboama, los primeros y los postreros, ¿no están escritos en los libros1 del profeta Semaíasb y del vidente Iddoc, conforme al registro genealógico? Hubo guerras continuamente entre Roboam y Jeroboam.
Y durmió Roboam con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de David; y su hijo Abíasa reinó en su lugar.
Reinado de Abías
aEn el año dieciocho del rey Jeroboam, Abías comenzó a reinar sobre Judá.
Reinó tres años en Jerusalén. El nombre de su madre era Micaías, hija de Uriel1, de Guibeá. Y hubo guerra entre Abías y Jeroboama.
Abías comenzó la batalla con un ejército de valientes guerreros, 400,000 hombres escogidos, mientras que Jeroboam se puso en orden de batalla contra él con 800,000 hombres escogidos, valientes y fuertes.
Entonces Abías se levantó en el monte Zemaraima que está en la región montañosa de Efraín, y dijo: «Escúchenme, Jeroboam y todo Israel:
»¿No saben ustedes que el Señor, Dios de Israel, dio a David el reino sobre Israel para siempre, a él y a sus hijosa con pacto de salb?
»Pero Jeroboam, hijo de Nabat, siervo de Salomóna, hijo de David, se alzó y se rebeló contra su señor.
»Con él se juntaron hombres indignos y malvados que prevalecieron sobre Roboama, hijo de Salomón, cuando Roboam era joven y tímido, y no pudo prevalecer contra ellos.
»Y ahora ustedes intentan resistir al reinado del Señor que está en manos de los hijos de David, porque son una gran multitud y tienen con ustedes los becerros de oro que Jeroboam les hizo por diosesa.
»¿No han echado fuera ustedes a los hijos de Aarón, y a los sacerdotes del Señor, y a los levitas, y se han hecho sacerdotesa como los pueblos de otras tierras? Cualquiera que venga a consagrarseb con un novillo y siete carneros, aun este puede llegar a ser sacerdote de los que no son diosesc.
»Pero en cuanto a nosotros, el Señor es nuestro Dios, y no lo hemos abandonado; y los hijos de Aarón sirven al Señor como sacerdotes, y los levitas en sus funciones.
»Y cada mañana y cada tarde ellos queman holocaustos e incienso aromático al Señor; y el pana está colocado sobre la mesa limpia, y el candelabro de oro con sus lámparas para ser encendidas cada tardeb. Porque nosotros guardamos la ordenanza del Señor nuestro Dios, pero ustedes lo han abandonado.
»Así que Dios está con nosotros a la cabeza, y Sus sacerdotes con las trompetas de aviso para tocar la alarma contra ustedesa. ¡Oh israelitas!, no luchen contra el Señor, Dios de sus padres, porque nada lograrán».
Mientras tanto Jeroboam había puesto una emboscada para atacar por detrás, así que aunque Israel estaba frente a Judá, la emboscada estaba detrás de estosa.
Cuando Judá se volvió, vieron que eran atacados por delante y por detrás1. Clamaron, pues, al Señora, y los sacerdotes tocaron las trompetas.
Entonces los hombres de Judá lanzaron el grito de guerra; y mientras los hombres de Judá lanzaban el grito de guerra, Dios hirió a Jeroboam y a todo Israel delante de Abías y de Judáa.
Cuando los israelitas huyeron delante de Judá, Dios los entregó en sus manosa.
Abías y su gente los derrotaron con una gran matanza, y cayeron muertos 500,000 hombres escogidos de Israel.
Así fueron humillados los israelitas en aquel tiempo, y los hijos de Judá prevalecieron porque se apoyaron en el Señora, Dios de sus padres.
Abías persiguió a Jeroboam, y le tomó varias ciudades: Betel1 con sus aldeas, Jesana con sus aldeas y Efraín2 con sus aldeas.
Jeroboam no volvió a recuperar poder en los días de Abías; y el Señor lo hirió y murióa.
Abías se hizo poderoso. Tomó para sí catorce mujeres, y tuvo veintidós hijos y dieciséis hijas.
Los demás hechos de Abías, y sus caminos y sus palabras están escritos en la historia1a del profeta Iddob.
Footnotes
Cross references
- a2 Crón. 11:17; 12:13
- b2 Crón. 26:13–16
- a1 Rey. 11:40
- b1 Rey. 14:25
- a2 Crón. 16:8; Nah. 3:9
- a2 Crón. 11:5–12
- a2 Crón. 11:2
- bDt. 28:15; 2 Crón. 15:2
- aEx. 9:27; Dan. 9:14
- a1 Rey. 21:29
- b2 Crón. 34:25–27; Sal. 78:38
- aDt. 28:47, 48
- a1 Rey. 14:26–28
- b2 Crón. 9:15, 16
- a2 Crón. 12:6, 7
- b2 Crón. 19:3
- a1 Rey. 14:21
- a2 Crón. 19:3
- a1 Rey. 14:29
- b2 Crón. 12:5
- c2 Crón. 9:29
- a2 Crón. 11:20
- a1 Rey. 15:1, 2
- a1 Rey. 15:7
- aJos. 18:22
- a2 Sam. 7:12–16
- bLev. 2:13; Núm. 18:19
- a1 Rey. 11:26
- a2 Crón. 12:13
- a1 Rey. 12:28; 2 Crón. 11:15
- a2 Crón. 11:14, 15
- bEx. 29:29–33
- cJer. 2:11; 5:7
- aEx. 29:38; 2 Crón. 2:4
- bEx. 25:30–39; Lev. 24:5–9
- aNúm. 10:8, 9
- aJos. 8:4–9
- a2 Crón. 14:11
- a2 Crón. 14:12
- a2 Crón. 16:8
- a2 Crón. 14:11
- a1 Sam. 25:38; 1 Rey. 14:20
- a2 Crón. 24:27
- b2 Crón. 9:29
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