1 Corintios 7:32–40
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Sin embargo, quiero que estén libres de preocupación. El soltero se preocupa por las cosas del Señor, cómo puede agradar al Señora.
Pero el casado se preocupa por las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer,
y sus intereses están divididos. La mujer que no está casada y la virgen se preocupan1 por las cosas del Señor, para ser santas tanto en cuerpo como en espíritu; pero la casada se preocupa por las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido.
Esto digo para su propio beneficio; no para ponerles restricción, sino para promover lo que es honesto y para asegurar su constante devoción al Señor.
Y si alguien cree que no está obrando correctamente con respecto a su hija virgen, si ella es de edad madura, y si es necesario que así se haga, que haga lo que quiera, no peca; que se case1.
Pero el que está firme en su corazón, y sin presión alguna1, y tiene control sobre2 su propia voluntad, y ha decidido en su corazón conservar virgen3 a su hija, bien hará.
Así los dos, el que da en matrimonio a su hija virgen, hace bien; y el que no la da en matrimonio, hace mejor.
La mujer está ligada mientras el marido vive; pero si el marido muere1, está en libertada de casarse con quien desee, solo que sea en el Señorb.
Pero en mi opinióna, será más feliz si se queda como está. Y creo que yo también tengo el Espíritu de Dios.
Footnotes
Cross references
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