Estudio bíblico Logos

1 Corintios 15:35–40

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La gloria del cuerpo resucitado

Pero alguien diráa: «¿Cómo resucitan los muertosb? ¿Y con qué clase de cuerpo vienen?».

¡Necioa! Lo que tú siembras no llega a tener vida si antes no muereb.

Y lo que siembras, no siembras el cuerpo que nacerá1, sino el grano desnudo, quizás de trigo o de alguna otra especie2.

Pero Dios le da un cuerpo como Él quiso, y a cada semilla su propio cuerpoa.

No toda carne es la misma carne, sino que una es la de los hombres, otra la1 de las bestias, otra la1 de las aves y otra la de los peces.

Hay, asimismo, cuerpos celestiales y cuerpos terrestres, pero la gloria del celestial es una, y la del terrestre es otra.

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Notas al pie

  1. 1 que será.
  2. 2 de algo de lo demás.
  3. 1 carne.

Referencias cruzadas

  1. aRom. 9:19
  2. bEzq. 37:3
  3. aLuc. 11:40
  4. bJuan 12:24
  5. aGn. 1:11