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1 Corintios 1:1–16:24
1 Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristoa por la voluntad de Diosb, y Sóstenesc, nuestro hermanod,
2 a la iglesia de Diosa que está en Corintob, a los que han sido santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santosc, con todos los que en cualquier parte invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristod, Señor de ellos y nuestro:
3 Gracia y paz a ustedes de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristoa.
4 Siempre doy gracias a mi Dios por ustedesa, por la gracia de Dios que les fue dada en Cristo Jesús.
5 Porque en todo ustedes fueron enriquecidos en Éla, en toda palabra y en todo conocimientob,
6 así como el testimonio acerca de Cristo1a fue confirmado en2 ustedes;
7 de manera que nada les falta en ningún don, esperando ansiosamente la revelación de nuestro Señor Jesucristoa.
8 Él también los confirmará hasta el fin, para que sean irreprensiblesa en el día de nuestro Señor Jesucristob.
9 Fiel es Diosa, por medio de quien fueron llamadosb a la comunión con Su Hijo Jesucristoc, nuestro Señor.
10 Les ruego, hermanosa, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos se pongan de acuerdo1, y que no haya divisiones2b entre ustedes, sino que estén enteramente unidos en un mismo sentirc y en un mismo parecer.
11 Porque he sido informado acerca de ustedes, hermanos míos, por los de Cloé, que hay discusiones entre ustedes.
12 Me refiero a que cada uno de ustedes dice: «Yo soy de Pablo», otro: «yo de Apolosa», otro: «yo de Cefasb», y otro: «yo de Cristo»
13 ¿Está dividido Cristo?1 ¿Acaso fue Pablo crucificado por ustedes? ¿O fueron bautizadosa en el nombre de Pablo?
14 Doy gracias a Dios1 que no bauticé a ninguno de ustedesa, excepto a Crispoa y a Gayob,
15 para que nadie diga que fueron bautizados en mi nombre.
16 También bauticé a los de la casa de Estéfanasa; por lo demás, no sé si bauticé a algún otro.
17 Pues Cristo no me envió a bautizara, sino a predicar el evangelio, no con palabras elocuentes1b, para que no se haga vana la cruz de Cristo.
18 Porque la palabra de la cruz es necedada para los que se pierdenb, pero para nosotros los salvos es poder de Diosc.
«Destruiré la sabiduría de los sabios,
Y el entendimiento de los inteligentes desecharéa».
20 ¿Dónde está el sabioa? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el que sabe discutir en este siglo1? ¿No ha hecho Dios que la sabiduría de este mundo sea necedadb?
21 Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Diosa por medio de su propia sabiduría, agradó a Diosb mediante la necedadc de la predicación salvar a los que creend.
22 Porque en verdad los judíos piden señales1a y los griegos buscan sabiduría;
23 pero nosotros predicamos a Cristo crucificadoa, piedra de tropiezo para los judíosb, y necedadc para los gentiles.
24 Sin embargo, para los llamadosa, tanto judíos como griegos, Cristo es poder de Diosb y sabiduría de Diosc.
25 Porque la necedad de Diosa es más sabia que los hombres, y la debilidad de Diosb es más fuerte que los hombres.
26 Pues consideren1, hermanos, su llamamientoa. No hubo muchos sabios conforme a la carne2b, ni muchos poderosos, ni muchos nobles.
27 Sino que Dios ha escogidoa lo necio del mundob para avergonzar a los sabios; y Dios ha escogido lo débil del mundo para avergonzar a lo que es fuerte.
28 También Dios ha escogido lo vil y despreciado del mundoa: lo que no esb, para anular lo que esc,
29 para que nadie1 se jactea delante de Dios.
30 Pero por obra Suya1 están ustedes en Cristo Jesúsa, el cual se hizo para nosotros sabiduría de Diosb, y justificaciónc, santificaciónd y redencióne,
31 para que, tal como está escrito: «El que se gloría, que se gloríe en el Señora».
Predicando a Cristo crucificado
2 Por eso, cuando fui a ustedes, hermanos, proclamándoles el testimonio1 de Diosa, no fui con superioridad de palabra o de sabiduríab.
2 Porque nada me propuse saber entre ustedes excepto a Jesucristo, y Este crucificadoa.
3 Estuve entre ustedes con debilidada y con temor y mucho temblorb,
4 y mi mensaje1 y mi predicación no fueron con palabras persuasivas de sabiduríaa, sino con demostración del Espíritu y de poderb,
5 para que la fe de ustedes no descanse1 en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Diosa.
La revelación por el Espíritu de Dios
6 Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madureza; pero una sabiduría no de este siglob, ni de los gobernantes de este siglob, que van desapareciendo1c,
7 sino que hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría ocultaa que, desde antes de los siglosb, Dios predestinóc para nuestra gloria.
8 Esta sabiduría que ninguno de los gobernantes de este siglo ha entendidoa, porque si la hubieran entendido no habrían crucificado al Señor de gloriab;
«Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,
Ni han entrado al corazón del hombre,
son las cosas que Dios ha preparado para los que Lo amana».
10 Pero Dios nos las revelóa por medio del Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriñab, aun las profundidades de Diosc.
11 Porque entre los hombres, ¿quién conoce los pensamientos de un hombre, sino el espíritu del hombrea que está en él? Asimismo, nadie conoce los pensamientos de Dios, sino el Espíritu de Dios.
12 Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Diosa, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado gratuitamente,
13 de lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las enseñadas por el Espíritua, combinando pensamientos espirituales con palabras espirituales1.
14 Pero el hombre natural1a no acepta las cosas del Espíritu de Diosb, porque para él son necedadc; y no las puede entender, porque son cosas que se disciernen2 espiritualmented.
15 En cambio, el que es espirituala juzga todas las cosas; pero él no es juzgado por nadie.
16 Porque ¿quién ha conocido la mente del Señor, para que lo instruyaa? Pero nosotros tenemos la mente de Cristob.
Divisiones de la iglesia de Corinto
3 Así que yo, hermanos, no pude hablarles como a espiritualesa, sino como a carnalesb, como a niñosc en Cristo.
2 Les di a beber leche, no alimento sólidoa, porque todavía no podían recibirlob. En verdad, ni aun ahora pueden,
3 porque todavía son carnales. Pues habiendo celos y discusionesa entre ustedes, ¿no son carnales y andan como hombres1b del mundo?
4 Porque cuando uno dice: «Yo soy de Pablo», y otro: «Yo soy de Apolosa», ¿no son como hombresb del mundo?
5 ¿Qué es, pues, Apolos? ¿Y qué es Pablo? Servidoresa mediante los cuales ustedes han creído, según el Señor dio oportunidad a cada unob.
6 Yo plantéa, Apolosb regó, pero Dios ha dado el crecimientoc.
7 Así que ni el que planta ni el que riega es algo, sino Dios, que da el crecimiento.
8 Ahora bien, el que planta y el que riega son una misma cosa, pero cada uno recibirá su propia recompensa1 conforme a su propio trabajoa.
9 Porque nosotros somos colaboradoresa en la labor de Dios, y ustedes son el campo de cultivob de Dios, el edificio de Diosc.
10 Conforme a la gracia de Dios que me fue dadaa, yo, como sabio arquitecto, puse el fundamentob, y otro edifica sobre élc. Pero cada uno tenga cuidado cómo edifica encima.
11 Pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristoa.
12 Ahora bien, si sobre este fundamento alguien edifica con oro, plata, piedras preciosas1, madera, heno, paja,
13 la obra de cada uno se hará evidentea; porque el día la dará a conocer, pues con fuego será revelada. El fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno1b.
14 Si permanece la obra de alguien que ha edificado sobre el fundamento, recibirá recompensaa.
15 Si la obra de alguien es consumida por el fuego, sufrirá pérdida; sin embargo, él será salvo, aunque así como a través del fuegoa.
16 ¿No saben que ustedes son templo1 de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedesa?
17 Si alguno destruye el templo1 de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo1 de Dios es santo, y eso es lo que ustedes son2.
18 Nadie se engañe a sí mismoa. Si alguien de ustedes se cree sabio según este mundo1b, hágase necio a fin de llegar a ser sabioc.
19 Porque la sabiduría de este mundo es necedad ante Diosa. Pues escrito está: «Él es el que prende a los sabios en su propia astuciab».
20 Y también: «El Señor conoce los razonamientos de los sabios, los cuales son inútilesa».
21 Así que nadie se jacte en los hombresa, porque todo es de ustedesb:
22 ya sea Pablo, o Apolos, o Cefas1a, o el mundo, o la vida, o la muerteb, o lo presente, o lo por venir, todo es suyo,
23 y ustedes de Cristoa, y Cristo de Diosb.
4 Que todo hombre nos considere de esta manera: como servidores de Cristoa y administradoresb de los misterios de Diosc.
2 Ahora bien, lo que se requiere además de1 los administradores es que cada uno sea hallado fiel.
3 En cuanto a mí, es de poca importancia que yo sea juzgado por ustedes o por cualquier tribunal1 humano. De hecho, ni aun yo me juzgo a mí mismo.
4 Porque no estoy conscientea de nada en contra mía. Pero no por eso estoy sin culpab, pues el que me juzga es el Señor.
5 Por tanto, no juzguena antes de tiempo1, sino esperen hasta que el Señor vengab, el cual sacará a la luz las cosas ocultas en las tinieblas y también pondrá de manifiesto los designios de los corazonesc. Entonces cada uno recibirá de parte de Diosd la alabanza que le corresponda.
6 Esto, hermanos, lo he aplicado en sentido figurado a mí mismo y a Apolos por amor a ustedes, para que en nosotros aprendan a no sobrepasar lo que está escritoa, para que ninguno de ustedes se vuelva arrogante1b a favor del uno contra el otroc.
7 Porque ¿quién te distingue? ¿Qué tienes que no recibiste? Y si lo recibiste, ¿por qué te jactas como si no lo hubieras recibidoa?
8 Ya están saciados, ya se han hecho ricosa, ya han llegado a reinar sin necesidad de nosotros. Ojalá hubieran llegado a reinar, para que nosotros reináramos también con ustedes.
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| 1 | I.e. el Mesías. |
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| 2 | O entre. |
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| 1 | Lit. que hablen lo mismo. |
| 2 | Lit. cismas. |
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| 1 | O ¡Cristo ha sido dividido! o, ¡Cristo está dividido! |
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| 1 | Algunos mss. antiguos no incluyen: a Dios. |
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| 1 | Lit. sabias. |
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| 1 | O mundo. |
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| 1 | O milagros. |
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| 1 | Lit. vean. |
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| 2 | O normas humanas. |
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| 1 | Lit. ninguna carne. |
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| 1 | Lit. Mas de Él. |
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| 1 | Algunos mss. antiguos dicen: misterio. |
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| 1 | Lit. mi palabra. |
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| 1 | Lit. sea. |
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| 1 | O van pasando. |
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| 1 | O interpretando cosas espirituales a hombres espirituales. |
| 1 | O no espiritual. |
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| 2 | O se examinan. |
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| 1 | Lit. conforme al hombre. |
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| 1 | O su propio salario. |
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| 1 | O costosas. |
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| 1 | Lit. probará de qué clase es la obra de cada uno. |
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| 1 | O santuario. |
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| 1 | O santuario. |
| 2 | Lit. el cual son ustedes. |
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| 1 | O siglo. |
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| 1 | O Pedro. |
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| 1 | Lit. en. |
| 1 | Lit. día. |
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| 1 | Lit. no sigan juzgando nada. |
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| 1 | Lit. hinchado o inflado. |
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