1º Samuel 6:7–14
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»Ahora pues, tomen y preparen un carro nuevoa y dos vacas con crías sobre las cuales no se haya puesto ningún yugob. Aten las vacas al carro y lleven sus becerros a casa, lejos de ellas.
»Tomen el arca del Señor y colóquenla en el carro; y pongan en una caja a su lado los objetos de oroa que le entregarán como ofrenda por la culpab. Luego, déjenla ir, y que se vaya.
»Y observen bien: si sube por el camino de su territorio1 a Bet Semesa, entonces Él nos ha hecho este gran mal. Pero si no, entonces sabremos que no fue Su mano la que nos hiriób; nos sucedió por casualidad».
Entonces los hombres lo hicieron así. Tomaron dos vacas con crías, las ataron al carro y encerraron sus becerros en casa.
Colocaron el arca del Señor en el carro, y la caja con los ratones de oro y las semejanzas de sus tumores.
Y las vacas tomaron el camino recto en dirección1 a Bet Semesa. Iban por el caminob, mugiendo mientras iban, y no se desviaron ni a la derecha ni a la izquierda. Los príncipes de los filisteos las siguieron hasta el límite de Bet Semes.
El pueblo de Bet Semes estaba segando el1 trigo en el valle, y alzaron sus ojos y, al ver el arca, se alegraron al verla.
El carro llegó al campo de Josué el Bet Semita y se detuvo allí donde había una gran piedra; y ellos partieron la madera del carro y ofrecieron las vacas en holocausto al Señor.a
Footnotes
Cross references
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