1º Samuel 16–17
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David ungido por Samuel
Y el Señor dijo a Samuel: «¿Hasta cuándo te lamentarás por Saúla, después que Yo lo he desechado para que no reine1 sobre Israelb? Llena tu cuerno de aceite y vec; te enviaré a Isaíd, el de Belén, porque de entre sus hijos he escogido2 un rey para Mí»e.
Samuel respondió: «¿Cómo puedo ir? Cuando Saúl lo sepa, me matará». Y el Señor dijo: «Toma contigo una novilla y di: “He venido a ofrecer sacrificio al Señora”.
»Invitarás a Isaí al sacrificio y Yo te mostraré lo que habrás de hacera; entonces me ungirás a aquel que Yo te indique1b».
Samuel hizo lo que el Señor dijo, y fue a Beléna. Y los ancianos de la ciudad vinieron a su encuentro temblando y dijeron: «¿Vienes en pazb?».
Y él respondió: «En paz. He venido a ofrecer sacrificio al Señor. Conságrense y vengan conmigo al sacrificioa». Samuel consagró también a Isaí y a sus hijos y los invitó al sacrificio.
Cuando ellos entraron, Samuel vio a Eliaba, y se dijo: «Ciertamente el ungido del Señor está delante de El».
Pero el Señor dijo a Samuel: «No mires a su apariencia, ni a lo alto de su estatura, porque lo he desechado; porque Dios no ve como1 el hombre ve, pues el hombre mira la apariencia exterior, pero el Señor mira el corazóna».
Entonces Isaí llamó a Abinadaba y lo hizo pasar delante de Samuel, y dijo: «Tampoco a este ha escogido el Señor».
Después Isaí hizo pasar a Sama1a. Y Samuel dijo: «Tampoco a este ha escogido el Señor».
Así Isaí hizo pasar a siete de sus hijos delante de Samuel. Pero Samuel dijo a Isaí: «El Señor no ha escogido a estos».
Samuel preguntó: «¿Son estos todos tus hijos1?». Isaí respondió: «Aún queda el menor, es el que está apacentando las ovejasa». Samuel insistió: «Manda a buscarlo2, pues no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga acá»
Y envió a buscarlo y lo hizo entrar. Era rubio1, de ojos hermosos y bien parecidoa. Y el Señor dijo: «Levántate, úngelo; porque este esb».
Entonces Samuel tomó el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanosa. Y el Espíritu del Señor vino poderosamente sobre David desde aquel día en adelanteb. Luego Samuel se levantó y se fue a Ramá.
David, escudero de Saúl
El Espíritu del Señor se apartó de Saúla, y un espíritu malo de parte del Señor lo atormentabab.
Entonces los siervos de Saúl le dijeron: «Puesto que un espíritu malo de parte de Dios lo está atormentando,
ordena ahora nuestro señor a sus siervos que están delante de usted, que busquen un hombre que sepa tocar el arpa1, y cuando el espíritu malo de parte de Dios esté sobre usted, él tocará con su manoa y le pondrá bien».
Entonces Saúl dijo a sus siervos: «Búsquenme ahora un hombre que toque bien y tráiganmelo».
Y respondió uno de los mancebos: «Yo he visto a un hijo de Isaí, el de Belén, que sabe tocar, es poderoso y valiente, un hombre de guerraa, prudente en su hablar, hombre bien parecido y el Señor está con élb».
Entonces Saúl envió mensajeros a Isaí y dijo: «Envíame a tu hijo David, el que está con el rebaño».
Isaí tomó un asno cargado de pan, un odre de vino y un cabrito, y los envió a Saúl con su hijo Davida.
David fue a Saúl y le servía1; y Saúl lo amó grandementea y lo hizo su escudero.
Y Saúl envió a decir a Isaí: «Te ruego que David se quede delante de mí, pues ha hallado gracia ante mis ojos».
Sucedía que cuando el espíritu malo de parte de Dios venía a Saúl, David tomaba el arpa1, la tocaba hábilmente con su mano, y Saúl se calmaba y se ponía bien, y el espíritu malo se apartaba de éla.
Desafío de Goliat
Los filisteos reunieron sus ejércitos para la guerraa, y se concentraron en Soco, que pertenece a Judá; y acamparon entre Socob y Azecac, en Efes Damimd.
Y Saúl y los hombres de Israel se reunieron y acamparon en el valle de Elaa, y se pusieron en orden de batalla para enfrentarse a los filisteos.
Los filisteos estaban a un lado del monte, e Israel estaba al otro lado del monte, y entre ellos, el valle.
Entonces de los ejércitos de los filisteos salió un campeón llamado Goliata, de Gatb, cuya estatura era de 6 codos y un palmo (casi 3 metros).
Tenía un casco de bronce sobre la cabeza y llevaba puesta una cota de malla, y el peso de la cota era de 5,000 siclos (57 kilos) de bronce.
Tenía también grebas1 de bronce en las piernas y una jabalina de broncea colgada entre los hombros.
El asta de su lanza era como un rodillo de telara y la punta de su lanza pesaba 600 siclos (6.84 kilos) de hierro; y su escudero iba delante de élb.
Goliat se paró y gritó a las filas de Israel: «¿Para qué han salido a ponerse en orden de batalla? ¿Acaso no soy yo filisteo y ustedes siervos de Saúla? Escojan un hombre y que venga contra1 mí.
»Si es capaz de pelear conmigo y matarme1, entonces seremos sus siervos; pero si yo lo venzo y lo mato2, entonces ustedes serán nuestros siervos y nos servirána».
De nuevo el filisteo dijo: «Hoy desafío a las filas de Israel. Denme un hombre para que luchemos mano a mano1a».
Cuando Saúl y todo Israel oyeron estas palabras del filisteo, se acobardaron y tuvieron gran temor.
David era hijo del1 efrateoa de Belén de Judáb, llamado Isaí, y este tenía ocho hijosc. En los días de Saúl, Isaí ya era viejo, avanzado en años entre los hombres.
Los tres hijos mayores de Isaí habían ido con1 Saúl a la guerra. Los nombres de los tres hijos que fueron a la guerra eran: Eliab, el primogénito, Abinadab, el segundo, y Sama, el terceroa.
David era el menora. Los tres mayores siguieron, pues, a Saúl,
pero David iba y venía de donde estaba Saúla a Belén para apacentar el rebaño de su padreb.
Durante cuarenta días el filisteo vino mañana y tarde, presentándose en desafío.
Y dijo Isaí a su hijo David: «Lleva ahora a tus hermanos un efa (22 litros) de grano tostado y estos diez panesa, y corre al campamento a donde están tus hermanos.
»Lleva también estos diez quesos1 al capitán de los mila, y mira a ver cómo están2 tus hermanos y trae noticias3 de ellosb.
»Porque Saúl y tus hermanos y todos los hombres de Israel están en el valle de Ela, peleando contra los filisteos».
Y se levantó David muy de mañana, dejó el rebaño con un guarda, y tomando las provisiones, se fue como Isaí le había mandado. Llegó al perímetro del campamentoa cuando el ejército salía en orden de batalla, lanzando el grito de guerra.
E Israel y los filisteos se pusieron en orden de batalla, ejército contra ejército.
Entonces David dejó su carga1 al cuidado2 del que guardaba el equipajea y corrió a la línea de combate y entró a saludar a3 sus hermanos.
Mientras hablaba con ellos, el campeón, el filisteo de Gat llamado Goliat, subió de entre las filas de los filisteos y habló las mismas palabrasa de su desafío, y David las oyó.
Cuando todos los hombres de Israel vieron a Goliat, huyeron de él, y tenían gran temor.
Y los hombres de Israel decían: «¿Han visto a ese hombre que sube? Ciertamente sube para desafiar a Israel. El rey colmará1 con grandes riquezas al que lo mate, le dará su hijaa y hará libre3 en Israel a la casa de su padre».
Entonces David preguntó a los que estaban junto a él: «¿Qué harán por el hombre que mate a este filisteo y quite el oprobio de Israela? ¿Quién es este filisteo incircuncisob para desafiar a los escuadronesc del Dios viviented?».
Y el pueblo le respondió según aquella palabra: «Así se hará al hombre que lo matea».
Eliab, su hermano mayor, oyó cuando él hablaba con los hombres; y se encendió la ira de Eliab contra David, y le dijoa: «¿Para qué has descendido acá? ¿Con quién has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu soberbia y la maldad de tu corazón, que has descendido para ver la batalla».
Pero David respondió: «¿Qué he hecho yo ahora? ¿No fue solo una pregunta1?».
Entonces se apartó de su lado hacia otro y preguntó lo mismo1; y el pueblo respondió lo mismo que antes2a.
David acepta el reto
Cuando se supieron las palabras que David había hablado, se lo dijeron a1 Saúl, y él lo hizo venir.
Y dijo David a Saúl: «No se desaliente el corazón de nadie a causa de éla; su siervo irá y peleará con este filisteob».
Entonces Saúl dijo a David: «Tú no puedes ir contra este filisteo a pelear con él, porque tú eres un muchacho y él ha sido un guerrero desde su juventuda».
Pero David respondió a Saúl: «Su siervo apacentaba las ovejas de su padre, y cuando un león o un oso venía y se llevaba un cordero del rebaño,
yo salía tras él, lo atacaba1, y lo rescataba de su bocaa; y cuando se levantaba contra mí, lo tomaba por la quijada, lo hería y lo mataba.
»Su siervo ha matado1 tanto al león como al oso; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha desafiado a los escuadrones del Dios viviente».
Y David añadió: «El Señor, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, me librará de la mano de este filisteoa». Y Saúl dijo a David: «Ve, y que el Señor sea contigob».
Saúl vistió a David con sus ropas militares, le puso un casco de bronce en la cabeza y lo cubrió con una armadura.
David se ciñó la espada sobre sus ropas militares y trató de caminar, pues no se las había probado antes. Entonces David dijo a Saúl: «No puedo caminar con esto, pues no tengo experiencia con1 ellas». David se las quitó,
y tomando su cayado en la mano, escogió1 del arroyo cinco piedras lisas y las puso en el saco de pastor que traía, en el zurrón, y con la honda en la mano se acercó al filisteoa.
Victoria de David y del pueblo
El filisteo vino, y se fue acercando a David, con su escudero delante de él.
Cuando el filisteo miró y vio a David, lo tuvo en pocoa porque era un muchacho, rubio1 y bien parecidob.
Y el filisteo dijo a David: «¿Acaso soy un perro, que vienes contra mí con palosa?». Y el filisteo maldijo a David por sus diosesb.
También dijo el filisteo a David: «Ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo y a las fieras del campoa».
Entonces dijo David al filisteo: «Tú vienes a mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israela, a quien tú has desafiado.
»El Señor te entregará hoy en mis manos, y yo te derribaré y te cortaré…
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Footnotes
- 1 de reinar.
- 2 he visto.
- 1 diga.
- 1Así en ; en pues no es lo que.
- 1En 2 Sam. 13:3 y en 1 Crón. 2:13, Simea.
- 1 los muchachos.
- 2 Envía y tómalo.
- 1 rojizo.
- 1O la lira.
- 1 estaba delante de él.
- 1O la lira.
- 1 pieza de la armadura que protege la pierna.
- 1 a.
- 1 herirme.
- 2 hiero.
- 1 juntos.
- 1 de este.
- 1 ido; fueron tras.
- 1 pedazos de queso.
- 2 el bienestar de.
- 3 prenda.
- 1O bagaje.
- 2 en la mano.
- 3 entró y preguntó por el bienestar de.
- 1 enriquecerá.
- 3 libre de impuestos y de servicio público.
- 1 palabra.
- 1 dijo como esta palabra.
- 2 como la primera palabra.
- 1 delante de.
- 1 hería.
- 1 herido.
- 1 no las he probado.
- 1 escogió para sí.
- 1 rojizo.
Cross references
- a1 Sam. 15:35
- b1 Sam. 13:13, 14; 15:23
- c1 Sam. 9:16; 10:1; 2 Rey. 9:1
- dRut 4:17–22
- eSal. 78:70, 71; Hech. 13:22
- a1 Sam. 20:29
- aEx. 4:15; Hech. 9:6
- bDt. 17:14, 15; 1 Sam. 9:16
- aGn. 48:7; Luc. 2:4
- b1 Rey. 2:13; 2 Rey. 9:22; 1 Crón. 12:17, 18
- aGn. 35:2; Ex. 19:10
- a1 Sam. 17:13
- a1 Sam. 2:3; 1 Rey. 8:39; 1 Crón. 28:9; Luc. 16:15
- a1 Sam. 17:13
- a1 Sam. 17:13
- a1 Sam. 17:12; 2 Sam. 13:3
- aGn. 39:6; Ex. 2:2; Hech. 7:20
- b1 Sam. 9:17
- a1 Sam. 10:1
- bNúm. 27:18; 1 Sam. 10:6, 9, 10
- aJue. 16:20; 1 Sam. 11:6; 18:12; 28:15
- bJue. 9:23; 1 Sam. 16:15, 16; 18:10; 19:9; 1 Rey. 22:19–22
- a1 Sam. 18:10; 19:9; 2 Rey. 3:15
- a1 Sam. 17:32–36
- b1 Sam. 3:19
- a1 Sam. 10:4, 27; Prv. 18:16
- aGn. 41:46; Prv. 22:29
- a1 Sam. 16:14–16
- a1 Sam. 13:5
- bJos. 15:35; 2 Crón. 28:18
- cJos. 10:10
- d1 Crón. 11:13
- a1 Sam. 21:9
- a2 Sam. 21:19
- bJos. 11:22
- a1 Sam. 17:45
- a2 Sam. 21:19; 1 Crón. 11:23
- b1 Sam. 17:41
- a1 Sam. 8:17
- a2 Sam. 2:12–16
- a1 Sam. 17:26, 36, 45; 2 Sam. 21:21
- aRut 4:22; 1 Sam. 16:18
- bGn. 35:19
- c1 Sam. 16:10, 11; 1 Crón. 2:13–15
- a1 Sam. 16:6, 8, 9
- a1 Sam. 16:11
- a1 Sam. 16:21–23
- b1 Sam. 16:11, 19
- a1 Sam. 25:18
- a1 Sam. 16:20
- bGn. 37:13, 14
- a1 Sam. 26:5, 7
- aJue. 18:21; Isa. 10:28
- a1 Sam. 17:8–10
- aJos. 15:16
- a1 Sam. 11:2
- b1 Sam. 14:6; 17:36; Jer. 9:25, 26
- c1 Sam. 17:10
- dDt. 5:26; 2 Rey. 19:4; Jer. 10:10
- a1 Sam. 17:25
- aGn. 37:4, 8–36; Prv. 18:19; Mat. 10:36
- a1 Sam. 17:26, 27
- aDt. 20:1–4
- b1 Sam. 16:18
- aNúm. 13:31
- aAmós 3:12
- a2 Cor. 1:10; 2 Tim. 4:17, 18
- b1 Sam. 20:13; 1 Crón. 22:11, 16
- aJue. 20:16
- aSal. 123:4; Prv. 16:18
- b1 Sam. 16:12
- a1 Sam. 24:14; 2 Sam. 3:8; 2 Rey. 8:13
- b1 Rey. 20:10
- a1 Sam. 17:46
- a2 Sam. 22:35; 2 Crón. 32:8; Sal. 124:8; Heb. 11:32–34
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