1º Crónicas 29:1–8
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Entonces el rey David dijo a toda la asamblea: «Mi hijo Salomón, el único que Dios ha escogido, es aún joven y sin experienciaa, y la obra es grande; porque el templo1 no es para hombre, sino para el Señor Diosb.
»Con toda mi habilidad he provisto para la casa de mi Dios, el oro para las cosas de oro, la plata para las cosas de plata, el bronce para las cosas de bronce, el hierro para las cosas de hierro, la madera para las cosas de madera; también piedras de ónice, piedras de engaste, piedras de antimonio, piedras de varios colores, toda clase de piedras preciosas y piedras de alabastro en abundanciaa.
»Además, en mi amor por la casa de mi Dios, el tesoro que tengo de oro y de plata, lo doy a la casa de mi Dios, además de todo lo que ya he provisto para la santa casa,
es decir, 102 toneladas de oroa, del oro de Ofirb, y 238 toneladas de plata acrisolada para revestir las paredes de los edificios;
de oro para las cosas de oro, y de plata para las cosas de plata, es decir, para toda la obra hecha por los artesanos. ¿Quién, pues, está dispuesto a dar su ofrenda hoy al Señor?».
Entonces los jefes de las casas paternas, y los jefes de las tribus de Israel, y los capitanes de millares y de centenares, con los supervisores sobre la obra del reya, ofrecieron voluntariamente sus donativosb;
y para el servicio de la casa de Dios dieron 170 toneladas y 10,000 monedas (85 kilos) de oroa, 1,340 toneladas de plata, 612 toneladas de bronce y 3,400 toneladas de hierro.
Y todos los que tenían piedras preciosas las dieron al tesoro de la casa del Señor a cargo de Jehiela el gersonita.
Footnotes
- 1 palacio.
Cross references
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