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Éxodo 9–16
Quinta plaga: la peste en el ganado
9 Entonces el Señor dijo a Moisés: «Ve a Faraón y dile: “Así dice el Señor, el Dios de los hebreos: ‘Deja ir a Mi pueblo para que me sirvaa.
2 ’Porque si te niegas a dejarlos ira y los sigues deteniendo1,
3 entonces la mano del Señor vendrá1 con gravísima pestilenciaa sobre tus ganados que están en el campo: sobre los caballos, sobre los asnos, sobre los camellos, sobre las vacas y sobre las ovejas.
4 ’Pero el Señor hará distinción entre los ganados de Israel y los ganados de Egiptoa, y nada perecerá de todo lo que pertenece a los Israelitasb’ ”».
5 Y el Señor fijó un plazo definido y dijo: «Mañana el Señor hará esto en la tierra».
6 El Señor hizo esto al día siguiente, y perecieron todos los ganados de Egiptoa. Pero de los ganados de los israelitas, ni un solo animal muriób.
7 Faraón envió a ver, y ni un solo animal de los ganados de Israel había perecido. Pero el corazón de Faraón se endureció1 y no dejó ir al puebloa.
8 Entonces el Señor dijo a Moisés y a Aarón: «Tomen puñados de hollín de un horno, y que Moisés lo esparza hacia el cielo en presencia de Faraón.
9 »El hollín se convertirá en polvo fino sobre toda la tierra de Egipto, y producirá1 tumores que resultarán en2 úlceras en los hombres y en los animales, por toda la tierra de Egiptoa»
10 Tomaron, pues, hollín de un horno, y se presentaron1 delante de Faraón, y Moisés lo arrojó hacia el cielo, y produjo2 tumores que resultaron en3 úlceras en los hombres y en los animales.
11 Y los magos1 no podían estar delante de Moisés a causa de los tumores, pues los tumores estaban tanto en los magos como en todos los egipciosa.
12 Y el Señor endureció1 el corazón de Faraón y no los escuchó, tal como el Señor había dicho a Moisésa.
13 Entonces el Señor dijo a Moisés: «Levántate muy de mañana, y ponte delante de Faraón, y dile: “Así dice el Señor, el Dios de los hebreos: ‘Deja ir a Mi pueblo para que me sirvaa.
14 ’Porque esta vez enviaré todas Mis plagas sobre ti1, sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que sepas que no hay otro como Yo en toda la tierraa.
15 ’Porque si Yo hubiera extendido Mi mano y te hubiera herido a ti y a tu pueblo con pestilencia, ya habrías sido cortado de la tierra.
16 ’Pero en verdad, por esta razón te he permitido permanecer1: para mostrarte Mi podera y para proclamar Mi nombre por toda la tierra.
17 ’Y todavía te enalteces contra Mi pueblo no dejándolos1 ir.
18 ’Así que mañana como a esta hora, enviaré1 granizo muy pesado, tal como no ha habido en Egipto desde el día en que fue fundado hasta2 ahoraa.
19 ’Ahora pues, manda poner a salvo tus ganadosa y todo lo que tienes en el campo, porque todo hombre o1 todo animal que se encuentre en el campo, y no sea traído a la casa, morirá cuando caiga sobre ellos el granizob’ ”».
20 El que de entre los siervos de Faraón tuvo temor de1 la palabra del Señora, hizo poner a salvo a sus siervos y sus ganados en sus2 casas,
21 pero el que no hizo caso a1 la palabra del Señor, dejó2 a sus siervos y sus ganados en el campo.
22 Entonces el Señor dijo a Moisés: «Extiende tu mano hacia el cielo para que caiga1 granizoa en toda la tierra de Egipto, sobre los hombres, sobre los animales y sobre toda planta del campo por toda la tierra de Egipto».
23 Moisés extendió su vara hacia el cielo, y el Señor envió1 truenos2 y granizo, y cayó fuego sobre la tierra. El Señor hizo llover granizoa sobre la tierra de Egipto.
24 Y hubo granizo muy intenso, y fuego centelleando continuamente1 en medio del granizo, muy pesado, tal como no había habido en toda la tierra de Egipto desde que llegó a ser una nación.
25 El granizo hirió todo lo que había en el campo por toda la tierra de Egipto, tanto hombres como animales. El granizo hirió también toda planta del campo, y destrozó todos los árboles del campoa.
26 Solo en la tierra de Gosén, donde estaban los israelitas, no hubo granizoa.
27 Entonces Faraón envió llamar a Moisés y Aarón y les dijoa: “Esta vez he pecado. El Señor es el justob, y yo y mi pueblo somos los impíos.
28 »Rueguen al Señora, porque ha habido ya suficientes truenos y granizo de parte de Dios. Los dejaré ir y no se quedaránb más aquí».
29 «Tan pronto como yo salga de la ciudad», le dijo Moisés, «extenderé mis manos1a al Señor. Los truenos cesarán, y no habrá más granizo, para que sepas que la tierra es del Señorb.
30 »En cuanto a ti y a tus siervos, sé que aún no temen1 al2 Señor Diosa».
31 Y el lino y la cebada fueron destruidos1, pues la cebada estaba en espigaa y el lino estaba en flor;
32 pero el trigo y el centeno no fueron destruidos1, por ser tardíos.
33 Salió Moisés de la ciudad, de la presencia de Faraón, y extendió sus manos1 al Señor, y los truenos y el granizo cesarona, y no cayó más2 lluvia sobre la tierra.
34 Pero cuando Faraón vio que la lluvia y el granizo y los truenos habían cesado, pecó otra vez, y endureció1 su corazón, tanto él como2 sus siervos.
35 Y se endureció1 el corazón de Faraón y no dejó ir a los israelitas, tal como el Señor había dicho por medio2 de Moisésa.
10 Entonces el Señor dijo a Moisés: «Preséntate1 a Faraón, porque Yo he endurecido2 su corazón y el corazón de sus siervosa, para mostrar3 estas señales Mías en medio de ellos4,
2 y para que cuentes a1 tu hijo y a tu nieto, cómo me he burlado de los egipciosa, y cómo he mostrado2 Mis señales entre ellos, y para que ustedes sepan que Yo soy el Señorb».
3 Moisés y Aarón fueron a Faraón, y le dijeron: «Así dice el Señor, el Dios de los hebreos: “¿Hasta cuándo rehusarás humillarte delante de Mía? Deja ir a Mi pueblo, para que me sirvab.
4 ”Porque si te niegas a dejar ir a Mi pueblo, entonces mañana traeré langostas a tu territorio.
5 ”Cubrirán la superficie de la tierra, de modo que nadie podrá ver el suelo. También comerán el resto de lo que ha escapadoa, lo que les ha quedado del granizo, y comerán todo árbol que crece para ustedes en el campo.
6 ”Llenarán tus casas, las casas de todos tus siervos y las casas de todos los egipciosa, algo que ni tus padres ni tus abuelos han visto desde el día que vinieron al mundo1 hasta hoy”». Moisés se volvió y salió de la presencia de2 Faraón.
7 Y los siervos de Faraón le dijeron: «¿Hasta cuándo este hombre nos será causa de ruina1a? Deje ir a los hombres para que sirvan al Señor su Diosb. ¿No se da cuenta de2 que Egipto está destruido?».
8 Entonces hicieron volver a Moisés y Aarón ante Faraóna, y él les dijo: «Vayan, sirvan al Señor su Diosb. ¿Quiénes1 son los que han de ir?».
9 Y Moisés respondió: «Iremos con nuestros jóvenes y nuestros ancianos; con nuestros hijos y nuestras hijas; con nuestras ovejas y nuestras vacas iremosa, porque hemos de celebrar1 una fiesta solemne al Señorb».
10 «¡Así sea el Señor con ustedes», les dijo Faraón, «si los dejo ir1 a ustedes y a sus pequeños! Tengan cuidado2 porque tienen malas intenciones3.
11 »No será así. Vayan ahora solo ustedes los hombres, y sirvan al Señor, porque eso es lo que han pedido». Y los echaron de la presencia de Faraóna.
12 Entonces el Señor dijo a Moisés: «Extiende tu manoa sobre la tierra de Egipto, para traer la langosta, a fin de que suba sobre la tierra de Egipto y devore toda planta de la tierra, todo lo que el granizo ha dejadob».
13 Moisés extendió su vara sobre la tierra de Egipto, y el Señor hizo soplar un viento del oriente sobre el país todo aquel día y toda aquella noche. Y al venir la mañana, el viento del oriente trajo las langostasa.
14 Subieron las langostas sobre toda la tierra de Egipto y se asentaron en todo el territorio de Egipto. Eran muy numerosas1. Nunca había habido tantas langostas como entonces, ni las habría después2a.
15 Porque cubrieron la superficie de toda la tierra, y la tierra se oscureció. Se comieron toda planta1 de la tierra y todo el fruto de los árboles que el granizo había dejado. Así que nada verde quedó en árbol o planta1a del campo por toda la tierra de Egipto.
16 Entonces Faraón llamó apresuradamente a Moisés y a Aaróna, y dijo: «He pecado contra el Señor su Dios y contra ustedesb.
17 »Ahora pues, les ruego que perdonen mi pecado solo esta vez, y que rueguen al Señor su Dios, para que quite de mí esta muertea».
18 Moisés salió de la presencia de Faraón y oró al Señora.
19 Y el Señor cambió el viento a un viento occidental muy fuerte que se llevó las langostas y las arrojó al Mar Rojo1. Ni una langosta quedó en todo el territorio de Egipto.
20 Pero el Señor endureció1 el corazón de Faraón, y éste no dejó ir a los Israelitasa.
21 Entonces el Señor dijo a Moisés: «Extiende tu manoa hacia el cielo, para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tinieblas tales que puedan tocarseb».
22 Extendió Moisés su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas en toda la tierra de Egipto por tres díasa.
23 No se veían unos a otros, nadie se levantó de su lugar por tres días, pero todos los israelitas tenían luz en sus moradasa.
24 Entonces llamó Faraón a Moisés y le dijo: «Vayan, sirvan al Señora. Solo que sus ovejas y sus vacas queden aquí. Aun sus pequeños pueden ir con ustedesb».
25 Pero Moisés contestó: «Tú también tienes que darnos1 sacrificios y holocaustos para que los sacrifiquemos2 al Señor nuestro Dios.
26 »Por tanto, también nuestros ganados irán con nosotros. Ni una pezuña quedará atrás, porque de ellos tomaremos para servir al Señor nuestro Diosa. Nosotros mismos no sabemos con qué hemos de servir al Señor hasta que lleguemos allá».
27 Pero el Señor endureció1 el corazón de Faraón, y este no quiso dejarlos ira.
28 Entonces Faraón dijo a Moisés1: «¡Apártate de mía! Cuídate de volver a ver mi rostro, porque el día en que veas mi rostro morirás»
29 «Bien has dicho, no volveré a ver tu rostroa», respondió Moisés.
11 El Señor dijo a Moisés: «Una plaga más traeré sobre Faraón y sobre Egipto, después de la cual los dejará ir de aquí. Cuando los deje ir, ciertamente los echará de aquí completamentea.
2 »Dile ahora al1 pueblo que cada hombre pida a su vecino y cada mujer a su vecina objetos de…
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| 1 | Lit. y todavía los detienes. |
| 1 | Lit. será. |
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| 1 | Lit. se hizo pesado. |
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| 1 | Lit. se convertirá en. |
| 2 | Lit. brotando. |
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| 1 | Lit. se pusieron de pie. |
| 2 | Lit. se convirtió en. |
| 3 | Lit. brotando. |
| 1 | O sacerdotes adivinos. |
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| 1 | Lit. hizo fuerte. |
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| 1 | Lit. a tu corazón. |
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| 1 | Lit. estar de pie. |
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| 1 | Lit. como para no dejarlos. |
| 1 | Lit. haré llover. |
| 2 | Lit. y hasta. |
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| 1 | Lit. y. |
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| 1 | O reverenció. |
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| 2 | Lit. las. |
| 1 | Lit. no puso su corazón en. |
| 2 | Lit. entonces dejó. |
| 1 | Lit. haya. |
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| 1 | Lit. dio. |
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| 1 | Lit. fuego asiéndose a sí mismo. |
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| 1 | Lit. palmas. |
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| 1 | O reverencian. |
| 2 | Lit. delante del. |
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| 1 | Lit. heridos. |
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| 1 | Lit. heridos. |
| 1 | Lit. palmas. |
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| 2 | Lit. no fue derramada. |
| 1 | Lit. e hizo pesado. |
| 2 | Lit. él y. |
| 1 | Lit. se hizo fuerte. |
| 2 | Lit. mano. |
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| 1 | Lit. Ve. |
| 2 | Lit. hecho pesado. |
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| 3 | Lit. poner. |
| 4 | Lit. él. |
| 1 | Lit. en los oídos de. |
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| 2 | Lit. puesto. |
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| 1 | Lit. fueron sobre la tierra. |
| 2 | Lit. de junto a. |
| 1 | Lit. una trampa. |
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| 2 | Lit. sabes. |
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| 1 | Lit. ¿Quién y quién. |
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| 1 | Lit. tener. |
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| 1 | Lit. cuando los envíe. |
| 2 | O Mirad. |
| 3 | Lit. el mal está delante de sus rostros. |
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| 1 | Lit. pesadas. |
| 2 | Lit. langostas como ellas delante de ellas, ni las habría así después de ellas. |
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| 1 | O hierba. |
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| 1 | Lit. mar de Cañas. |
| 1 | Lit. hizo fuerte. |
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| 1 | Lit. dar en nuestra mano. |
| 2 | Lit. hagamos. |
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| 1 | Lit. hizo fuerte. |
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| 1 | Lit. le dijo. |
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| 1 | Lit. al oído del. |
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