Éxodo 8:9–32:1
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Moisés dijo a Faraón: «Dígnate decirme1 cuándo he de rogar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas sean quitadas2 de ti y de tus casas y queden solamente en el río»
«Mañana», respondió Faraón. Entonces Moisés dijo: «Sea conforme a tu palabra para que sepas que no hay nadie como el Señor nuestro Diosa.
»Las ranas se alejarán de ti, de tus casas, de tus siervos y de tu puebloa; solo quedarán en el Nilo»
Entonces Moisés y Aarón salieron de la presencia de Faraón, y Moisés clamó al Señora acerca de las ranas que Él había puesto sobre Faraón.
Y el Señor hizo conforme a la palabra de Moisés, y murieron las ranas en las casas, en los patios y en los campos.
Las juntaron en montones, y la tierra se corrompió1.
Pero al ver Faraón que había alivio, endureció1 su corazón y no los escuchó, tal como el Señor había dichoa.
Tercera plaga: los piojos
Entonces el Señor dijo a Moisés: «Dile a Aarón: “Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra para que se convierta en piojos1 por toda la tierra de Egipto”».
Y así lo hicieron. Aarón extendió su mano con su vara, y golpeó el polvo de la tierra, y hubo piojos1 en hombres y animales. Todo el polvo de la tierra se convirtió en piojos1 por todo el país de Egiptoa.
Los magos1 trataron de producir piojos2 con sus encantamientos3, pero no pudierona. Hubo, pues, piojos en hombres y animales.
Entonces los magos1 dijeron a Faraón: «Este es el dedo de Diosa». Pero el corazón de Faraón se endureció2 y no los escuchó, tal como el Señor había dicho.
Cuarta plaga: los insectos
El Señor dijo a Moisés: «Levántate muy de mañana y ponte delante de Faraón cuando salga1 del aguaa, dile: “Así dice el Señor: ‘Deja ir a Mi pueblo para que me sirvab.
’Porque si no dejas ir a Mi pueblo, entonces enviaré enjambres de insectos sobre ti y sobre tus siervos, sobre tu pueblo y dentro de tus casas. Las casas de los egipcios se llenarán de enjambres de insectos, y también el suelo sobre el cual están.
’Pero en aquel día Yo pondré aparte la tierra de Gosén en la que mora1 Mi puebloa, para que no haya allí enjambres de insectos, a fin de que sepas que Yo, el Señor, estoy2 en medio de la tierrab.
’Yo haré distinción1 entre Mi pueblo y tu pueblo. Mañana tendrá lugar esta señal’ ”».
Así lo hizo el Señor. Y entraron grandes1 enjambres de insectos en la casa de Faraón y en las casas de sus siervos, y en todo el país de Egipto la tierra fue devastada a causa de los enjambres de insectosa.
Entonces llamó Faraón a Moisés y a Aarón, y dijoa: «Vayan, ofrezcan sacrificio a su Dios dentro del paísb»
«No conviene que lo hagamos así», respondió Moisés, «porque es abominación para1 los egipcios lo que sacrificaremos al Señor nuestro Diosa. Si sacrificamos lo que es abominación para1 los egipcios delante de sus ojos, ¿no nos apedrearán?
»Andaremos una distancia de tres días de camino en el desierto, y ofreceremos sacrificios al Señor nuestro Dios, tal como Él nos manda1a».
Faraón dijo: «Los dejaré ir para que ofrezcan sacrificio al Señor su Dios en el desiertoa, solo que no vayan muy lejos. Oren por míb».
«Voy a salir de tu presencia», le contestó Moisés «y rogaré al Señor que los enjambres de insectos se alejen mañana de Faraón, de sus siervos y de su pueblo. Pero que Faraón no vuelva a obrar con engaño, no dejando ir al pueblo a ofrecer sacrificios al Señora».
Salió Moisés de la presencia de Faraón y oró al Señora.
Y el Señor hizo como Moisés le pidió1, y quitó los enjambres de insectos de Faraón, de sus siervos y de su pueblo. No quedó ni uno solo.
Pero Faraón endureció1 su corazón también esta vez y no dejó salir al puebloa.
Quinta plaga: la peste en el ganado
Entonces el Señor dijo a Moisés: «Ve a Faraón y dile: “Así dice el Señor, el Dios de los hebreos: ‘Deja ir a Mi pueblo para que me sirvaa.
’Porque si te niegas a dejarlos ira y los sigues deteniendo1,
entonces la mano del Señor vendrá1 con gravísima pestilenciaa sobre tus ganados que están en el campo: sobre los caballos, sobre los asnos, sobre los camellos, sobre las vacas y sobre las ovejas.
’Pero el Señor hará distinción entre los ganados de Israel y los ganados de Egiptoa, y nada perecerá de todo lo que pertenece a los Israelitasb’ ”».
Y el Señor fijó un plazo definido y dijo: «Mañana el Señor hará esto en la tierra».
El Señor hizo esto al día siguiente, y perecieron todos los ganados de Egiptoa. Pero de los ganados de los israelitas, ni un solo animal muriób.
Faraón envió a ver, y ni un solo animal de los ganados de Israel había perecido. Pero el corazón de Faraón se endureció1 y no dejó ir al puebloa.
Sexta plaga: las úlceras
Entonces el Señor dijo a Moisés y a Aarón: «Tomen puñados de hollín de un horno, y que Moisés lo esparza hacia el cielo en presencia de Faraón.
»El hollín se convertirá en polvo fino sobre toda la tierra de Egipto, y producirá1 tumores que resultarán en2 úlceras en los hombres y en los animales, por toda la tierra de Egiptoa»
Tomaron, pues, hollín de un horno, y se presentaron1 delante de Faraón, y Moisés lo arrojó hacia el cielo, y produjo2 tumores que resultaron en3 úlceras en los hombres y en los animales.
Y los magos1 no podían estar delante de Moisés a causa de los tumores, pues los tumores estaban tanto en los magos como en todos los egipciosa.
Y el Señor endureció1 el corazón de Faraón y no los escuchó, tal como el Señor había dicho a Moisésa.
Séptima plaga: el granizo
Entonces el Señor dijo a Moisés: «Levántate muy de mañana, y ponte delante de Faraón, y dile: “Así dice el Señor, el Dios de los hebreos: ‘Deja ir a Mi pueblo para que me sirvaa.
’Porque esta vez enviaré todas Mis plagas sobre ti1, sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que sepas que no hay otro como Yo en toda la tierraa.
’Porque si Yo hubiera extendido Mi mano y te hubiera herido a ti y a tu pueblo con pestilencia, ya habrías sido cortado de la tierra.
’Pero en verdad, por esta razón te he permitido permanecer1: para mostrarte Mi podera y para proclamar Mi nombre por toda la tierra.
’Y todavía te enalteces contra Mi pueblo no dejándolos1 ir.
’Así que mañana como a esta hora, enviaré1 granizo muy pesado, tal como no ha habido en Egipto desde el día en que fue fundado hasta2 ahoraa.
’Ahora pues, manda poner a salvo tus ganadosa y todo lo que tienes en el campo, porque todo hombre o1 todo animal que se encuentre en el campo, y no sea traído a la casa, morirá cuando caiga sobre ellos el granizob’ ”».
El que de entre los siervos de Faraón tuvo temor de1 la palabra del Señora, hizo poner a salvo a sus siervos y sus ganados en sus2 casas,
pero el que no hizo caso a1 la palabra del Señor, dejó2 a sus siervos y sus ganados en el campo.
Entonces el Señor dijo a Moisés: «Extiende tu mano hacia el cielo para que caiga1 granizoa en toda la tierra de Egipto, sobre los hombres, sobre los animales y sobre toda planta del campo por toda la tierra de Egipto».
Moisés extendió su vara hacia el cielo, y el Señor envió1 truenos2 y granizo, y cayó fuego sobre la tierra. El Señor hizo llover granizoa sobre la tierra de Egipto.
Y hubo granizo muy intenso, y fuego centelleando continuamente1 en medio del granizo, muy pesado, tal como no había habido en toda la tierra de Egipto desde que llegó a ser una nación.
El granizo hirió todo lo que había en el campo por toda la tierra de Egipto, tanto hombres como animales. El granizo hirió también toda planta del campo, y destrozó todos los árboles del campoa.
Solo en la tierra de Gosén, donde estaban los israelitas, no hubo granizoa.
Entonces Faraón envió llamar a Moisés y Aarón y les dijoa: “Esta vez he pecado. El Señor es el justob, y yo y mi pueblo somos los impíos.
»Rueguen al Señora, porque ha habido ya suficientes truenos y granizo de parte de Dios. Los dejaré ir y no se quedaránb más aquí».
«Tan pronto como yo salga de la ciudad», le dijo Moisés, «extenderé mis manos1a al Señor. Los truenos cesarán, y no habrá más granizo, para que sepas que la tierra es del Señorb.
»En cuanto a ti y a tus siervos, sé que aún no temen1 al2 Señor Diosa».
Y el lino y la cebada fueron destruidos1, pues la cebada estaba en espigaa y el lino estaba en flor;
pero el trigo y el centeno no fueron destruidos1, por ser tardíos.
Salió Moisés de la ciudad, de la presencia de Faraón, y extendió sus manos1 al Señor, y los truenos y el granizo cesarona, y no cayó más2 lluvia sobre la tierra.
Pero cuando Faraón vio que la lluvia y el granizo y los truenos habían cesado, pecó otra vez, y endureció1 su corazón, tanto él como2 sus siervos.
Y se endureció1 el corazón de Faraón y no dejó ir a los israelitas, tal como el Señor había dicho por medio2 de Moisésa.
Octava plaga: las langostas
Entonces el Señor dijo a Moisés: «Preséntate1 a Faraón, porque Yo he endurecido2 su corazón y el corazón de sus siervosa, para mostrar3 estas señales Mías en medio de ellos4,
y para que cuentes a1 tu hijo y a tu nieto, cómo me he burlado de los egipciosa, y cómo he mostrado2 Mis señales entre ellos, y para que ustedes sepan que Yo soy el Señorb».
Moisés y Aarón fueron a Faraón, y le dijeron: «Así dice el Señor, el Dios de los hebreos: “¿Hasta cuándo rehusarás humillarte delante de Mía? Deja ir a Mi pueblo, para que me sirvab.
”Porque si te niegas a dejar ir a Mi pueblo, entonces mañana traeré langostas a tu territorio.
”Cubrirán la superficie de la tierra, de modo que nadie podrá ver el suelo. También comerán el resto de lo que ha escapadoa, lo que les ha quedado del granizo, y comerán todo árbol que crece para ustedes en el campo.
”Llenarán tus casas, las casas de todos tus siervos y las casas de todos los egipciosa, algo que ni tus padres ni tus abuelos han visto desde el día que vinieron al mundo1 hasta hoy”». Moisés se volvió y salió de la presencia de2 Faraón.
Y los siervos de Faraón le dijeron: «¿Hasta cuándo este hombre nos será causa de ruina1a? Deje ir a los hombres para que sirvan al Señor su Diosb. ¿No se da cuenta de2 que Egipto está destruido?».
Entonces hicieron volver a Moisés y Aarón ante Faraóna, y él les dijo: «Vayan, sirvan al Señor su Diosb. ¿Quiénes1 son…
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Footnotes
- 1 Gloríate sobre mí.
- 2 cortadas.
- 1 daba mal olor.
- 1 hizo pesado.
- 1O jejenes.
- 1O jejenes.
- 1O sacerdotes adivinos.
- 2O jejenes.
- 3O ciencias ocultas.
- 1O sacerdotes adivinos.
- 2 se hizo fuerte.
- 1 he aquí, él sale.
- 1 está en pie.
- 2O que yo soy el SEÑOR.
- 1Así en algunas versiones antiguas; en redención.
- 1 pesados.
- 1 de.
- 1 nos dice.
- 1 conforme a la palabra de Moisés.
- 1 hizo pesado.
- 1 y todavía los detienes.
- 1 será.
- 1 se hizo pesado.
- 1 se convertirá en.
- 2 brotando.
- 1 se pusieron de pie.
- 2 se convirtió en.
- 3 brotando.
- 1O sacerdotes adivinos.
- 1 hizo fuerte.
- 1 a tu corazón.
- 1 estar de pie.
- 1 como para no dejarlos.
- 1 haré llover.
- 2 y hasta.
- 1 y.
- 1O reverenció.
- 2 las.
- 1 no puso su corazón en.
- 2 entonces dejó.
- 1 haya.
- 1 dio.
- 2 ruidos, y así en el resto del
- 1 fuego asiéndose a sí mismo.
- 1 palmas.
- 1O reverencian.
- 2 delante del.
- 1 heridos.
- 1 heridos.
- 1 palmas.
- 2 no fue derramada.
- 1 e hizo pesado.
- 2 él y.
- 1 se hizo fuerte.
- 2 mano.
- 1 Ve.
- 2 hecho pesado.
- 3 poner.
- 4 él.
- 1 en los oídos de.
- 2 puesto.
- 1 fueron sobre la tierra.
- 2 de junto a.
- 1 una trampa.
- 2 sabes.
- 1 ¿Quién y quién.
Cross references
- aEx. 9:14; Dt. 4:35, 39; 33:26; 2 Sam. 7:22; 1 Crón. 17:20; Sal. 86:8; Isa. 46:9; Jer. 10:6, 7
- aEx. 8:13
- aEx. 8:30; 9:33; 10:18
- aEx. 7:4
- aSal. 105:31
- aEx. 7:11, 12; 8:7; 9:11
- aEx. 7:5; 10:7; Sal. 8:3; Luc. 11:20
- aEx. 2:5; 7:15
- bEx. 3:18; 4:23; 5:1, 3; 8:1; 9:13
- aEx. 9:4, 6, 24; 10:23; 11:7
- bEx. 9:29; 19:5; 20:11
- aSal. 78:45; 105:31
- aEx. 8:8; 9:27; 10:16
- bEx. 9:28; 10:8, 24; 12:31
- aGn. 43:32; 46:34; Dt. 7:25, 26
- aEx. 3:18; 5:3
- aEx. 8:8, 15, 29, 32
- bEx. 9:28; 1 Rey. 13:6
- aEx. 8:8, 15
- aEx. 8:12
- aEx. 4:21; 8:8, 15
- aEx. 4:23; 8:1
- aEx. 8:2
- aEx. 7:4; 1 Sam. 5:6; Sal. 39:10; Hech. 13:11
- aEx. 8:22
- bEx. 9:6
- aEx. 9:19, 20, 25; Sal. 78:48
- bEx. 9:4
- aEx. 7:14; 8:32
- aDt. 28:27; Apoc. 16:2
- aEx. 8:18
- aEx. 4:21; 10:1, 20; 14:8; Jos. 11:20; Juan 12:40
- aEx. 4:23; 8:20
- aEx. 8:10; Dt. 3:24; 2 Sam. 7:22; 1 Crón. 17:20; Sal. 86:8; Isa. 45:5–8; 46:9; Jer. 10:6, 7
- aPrv. 16:4; Rom. 9:17
- aEx. 9:23, 24
- aEx. 9:6
- bEx. 9:25
- aPrv. 13:13
- aApoc. 16:21
- aGn. 19:24; Jos. 10:11; Sal. 18:13; 78:47; 105:32; Isa. 30:30; Ezq. 38:22; Apoc. 8:7
- aEx. 9:19; Sal. 78:47, 48; 105:32, 33
- aEx. 8:22; 9:4, 6; 11:7
- aEx. 8:8
- bEx. 10:16, 17; 2 Crón. 12:6; Sal. 129:4; 145:17; Lam. 1:18
- aEx. 8:8, 28; 10:17
- bEx. 8:25; 10:8, 24
- a1 Rey. 8:22, 38; Sal. 143:6; Isa. 1:15
- bEx. 8:22; 19:5; 20:11; Sal. 24:1; 1 Cor. 10:26
- aEx. 8:29; Isa. 26:10
- aRut 1:22; 2:23
- aEx. 8:12; 9:29
- aEx. 4:21
- aEx. 4:21; 7:13; Jos. 11:20; Juan 12:40; Rom. 9:18
- aEx. 12:26, 27; 13:8, 14, 15; Dt. 4:9; Sal. 44:1; 78:5; Joel 1:3
- bEx. 7:5, 17
- a1 Rey. 21:29; 2 Crón. 34:27; Sant. 4:10; 1 Ped. 5:6
- bEx. 4:23
- aJoel 1:4; 2:25
- aEx. 8:3, 21
- aEx. 23:33; Jos. 23:13; 1 Sam. 18:21; Ecl. 7:26
- bEx. 7:5; 8:19; 12:33
- aEx. 8:8
- bEx. 8:25
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