Éxodo 2–14
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Nacimiento de Moisés
Un hombre de la casa de Levía fue y tomó por mujer a una hija de Leví.
Y la mujer concibió y dio a luz un hijo. Viendo que era hermoso1, lo escondió por tres mesesa.
Pero no pudiendo ocultarlo por más tiempo, tomó una cestilla de juncos1a y la cubrió con asfalto y brea. Entonces puso al niño en ella, y la colocó entre los juncos a la orilla del Nilob.
La1 hermanaa del niño se puso a lo lejos para ver qué le sucedería2.
Cuando la hija de Faraón bajó a bañarse al Niloa, mientras sus doncellas se paseaban por la ribera del río, vio la cestilla entre los juncos y mandó a una criada suya para que la trajera.
Moisés en casa de Faraón
Al abrirla, vio1 al niño, y oyó que el niño lloraba. Le tuvo compasión, y dijo: «Este es uno de los niños de los Hebreos».
Entonces la1 hermana del niño dijo a la hija de Faraón: «¿Quiere que vaya y llame a una nodriza de las hebreas para que críe al niño?»
«Sí, ve», respondió la hija de Faraón. La muchacha fue y llamó a la madre del niño.
Y la hija de Faraón le dijo: «Llévate a este niño y críamelo, y yo te daré tu salario». La mujer tomó al niño y lo crió.
Cuando el niño creció, ella lo llevó a la hija de Faraón, y vino a ser hijo suyoa; y le puso por nombre Moisés1, diciendo: «Pues lo he sacado de las aguas»
Moisés huye a Madián
En aquellos días, crecido ya Moisésa, salió a donde sus hermanos y vio sus duros trabajosb. Vio a un egipcio golpeando a un hebreo, a uno de sus hermanosc.
Entonces miró alrededor1 y cuando vio que no había nadie, mató al egipcioa y lo escondió en la arena.
Al día siguiente salió y vio a1 dos hebreos que reñían, y dijo al culpable2: «¿Por qué golpeas a tu compañeroa?»
«¿Quién te ha puesto de príncipe1 o de juez sobre nosotros?», le respondió el culpable. «¿Estás pensando2 matarme como mataste al egipcioa?». Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: «Ciertamente se ha divulgado lo sucedido»
Al enterarse Faraón de lo que había pasado, trató de matar a Moisés. Pero Moisés huyó de la presencia de Faraón y se fue a vivir a1 la tierra de Madiána, y allí se sentó junto a un pozob.
Y el sacerdote de Madiána tenía siete hijas, las cuales fueron a sacar agua y llenaron las pilas para dar de beber al rebaño de su padreb.
Entonces vinieron unos1 pastores y las echaron de allí, pero Moisés se levantó y las defendió, y dio de beber a su rebañoa.
Cuando ellas volvieron a Reuel, su padrea, este les preguntó: «¿Por qué han vuelto1 tan pronto hoy?»
«Un egipcio nos ha librado de mano de los pastores», respondieron ellas; «y además, nos sacó agua y dio de beber al rebaño»
Y Reuel dijo a sus hijas: «¿Y dónde está? ¿Por qué han dejado al hombre? Invítenlo a que coma algo1»
Moisés accedió a morar con aquel hombrea, y este le dio su hija Séforab por mujer a Moisés.
Ella dio a luz un hijoa, y Moisés le puso por nombre Gersón1, porque dijo: «Peregrino2 soy en tierra extranjerab»
Dios oye a Israel
Pasado mucho tiempo1, murió el rey de Egipto. Los israelitas gemían a causa de la servidumbrea, y clamaron. Su clamor subió a Dios, a causa de su servidumbreb.
Dios oyó su gemido y se acordó de su pactoa con Abraham, Isaac y Jacobb.
Dios miró a los israelitas y los tuvo en cuenta1a.
Moisés y la zarza ardiendo
Moisés apacentaba el rebaño de Jetro su suegro, sacerdote de Madiána; condujo el rebaño hacia el lado occidental1 del desierto y llegó a Horebb, el monte de Diosc.
Y el ángel del Señora se le apareció en una llama de fuego, en medio de una1 zarzab. Al fijarse Moisés, vio que la zarza ardía en fuego, pero la zarza no se consumía.
Entonces Moisés dijo: «Me acercaré1 ahora para ver esta maravilla, por qué la zarza no se quemaa»
Cuando el Señor vio que Moisés se acercaba1 para mirar, Dios lo llamó de en medio de la zarzaa, y dijo: «¡Moisés, Moisés!». Y él respondió: «Aquí estoy».
Entonces Dios le dijo: «No te acerques aquí. Quítate las sandalias de los pies, porque el lugar donde estás parado es tierra santaa»
Y añadió: «Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacoba». Entonces Moisés se cubrió el rostro, porque tenía temor de mirar a Diosb.
Misión de Moisés
Y el Señor dijo: «Ciertamente he visto la aflicción de Mi pueblo que está en Egipto, y he escuchado su clamor a causa de sus capataces1, pues estoy consciente de sus sufrimientosa.
»Así que he descendido para librarlos de mano de los egipciosa, y para sacarlos1 de aquella tierra a una tierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y mielb, al lugar de los cananeos, de los hititas, de los amorreos, de los ferezeos, de los heveos y de los jebuseosc.
»Y ahora, el clamor de los israelitas ha llegado hasta Mía, y además he visto la opresión con que los egipcios los oprimen.
»Ahora pues, ven y te enviaré a Faraón, para que saques a Mi pueblo, a los israelitas, de Egiptoa»
Pero Moisés dijo a Dios: «¿Quién soy yoa para ir a Faraón, y sacar a los israelitas de Egipto?»
«Ciertamente Yo estaré contigoa», le respondió el SEÑOR/, «y la señal para ti de que soy Yo el que te ha enviado será esta: cuando hayas sacado al pueblo de Egiptob ustedes adorarán1 a Dios en este montec».
El nombre de Dios
Entonces Moisés dijo a Dios: «Si voy a los israelitas, y les digo: “El Dios de sus padres me ha enviado a ustedes”, tal vez me digan: “¿Cuál es Su nombre?”, ¿qué les responderé?».
Y dijo Dios a Moisés: «YO SOY1 EL QUE SOY1a», y añadió: «Así dirás a los israelitas: “YO SOY1 me ha enviado a ustedes”».
Dijo además Dios a Moisés: «Así dirás a los israelitas: “El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a ustedesa”. Este es Mi nombre para siempre, y con él se hará memoria de Mí1 de generación en generaciónb.
Instrucciones de Dios a Moisés
»Ve y reúne a los ancianos de Israela, y diles: “El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me ha aparecidob y dijo: ‘Ciertamente los he visitado y he visto lo que les han hecho en Egiptoc.
’Y he dicho: Los sacaré de la aflicción de Egipto a la tierra del cananeo, del hitita, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseoa, a una tierra que mana leche y mielb’ ”.
»Ellos escucharán tu voza. Entonces tú irás con los ancianos de Israel al rey de Egiptob, y le dirán: “El Señor, el Dios de los hebreos, nos ha salido al encuentro. Ahora pues, permite que vayamos tres días de camino al desierto para ofrecer sacrificios al Señor nuestro Diosc”.
»Pero Yo sé que el rey de Egipto no los dejará ira, si no es por la fuerzab.
»Pero Yo extenderé Mi mano y heriré a Egiptoa con todos los prodigios1 que haré en medio de élb, y después de esto, los dejará irc.
»Y haré que este pueblo halle gracia ante los ojos de los egipcios, y cuando ustedes se vayan, no se irán con las manos vacíasa.
»Cada mujer pedirá a su vecina y a la que vive en su casa, objetos de plata, objetos de oro y vestidosa, y los pondrán sobre sus hijos y sobre sus hijas. Así despojarán a los egipciosb»
Dios da poderes a Moisés
Moisés respondió: «¿Y si no me creen, ni escuchan mi voza? Porque quizá digan: “No se te ha aparecido el Señorb”».
Y el Señor le preguntó: «¿Qué es eso que tienes en la mano?». «Una varaa», respondió Moisés.
«Echala en tierra», le dijo el Señor. Y él la echó en tierra y se convirtió en una serpientea. Moisés huyó de ella;
pero el Señor dijo a Moisés: «Extiende tu mano y agárrala por la cola.” Él extendió la mano, la agarró, y se convirtió en una vara en su mano1.
«Por esto creerán que se te ha aparecido el Señor, Dios de sus padres, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacoba.
»Ahora mete la mano en tu seno», añadió el Señor. Y Moisés metió la mano en su seno, y cuando la sacó, estaba leprosa, blanca como la nievea.
«Vuelve a meter la mano en tu seno», le dijo Él. Y él volvió a meterla en su seno, y cuando la sacó, se había vuelto como el resto de su carnea.
«Y sucederá que si no te creen, ni obedecen el testimonio1 de la primera señal, quizá crean el testimonio2 de la segunda3 señal.
»Pero si todavía no creen estas dos señales, ni escuchan tu voz, entonces sacarás agua del Nilo y la derramarás sobre la tierra seca; y el agua que saques del Nilo se convertirá en sangre sobre la tierra secaa»
Entonces Moisés dijo al Señor: «Por favor, Señor, nunca he sido hombre elocuente1a. Ni ayer ni en tiempos pasados, ni aun después de2 que has hablado a Tu siervo; porque soy tardo3 en el habla y torpe3 de lengua».
Y el Señor le dijo: «¿Quién ha hecho la boca del hombre? ¿O quién hace al hombre mudo o sordo, con vista o ciegoa? ¿No soy Yo, el Señor?
»Ahora pues, ve, y Yo estaré con tu bocaa, y te enseñaré lo que has de hablarb»
Pero Moisés dijo: «Te ruego, Señor, envía ahora el mensaje por medio de quien Tú quieras1»
Entonces se encendió la ira del Señor contra Moisés, y le dijo: «¿No está allí tu hermano Aarón, el levita? Yo sé que él habla bien1. Y además, ahora él sale a recibirtea. Al verte, se alegrará en su corazón.
»Y tú le hablarás, y pondrás las palabras en su boca. Yo estaré con tu boca y con su boca y les enseñaré lo que tienen que hacera.
»Además, Aarón hablará por ti al puebloa. Él te servirá como boca y tú serás para él como Dios.
»Y esta varaa la llevarás en tu mano, y con ella harás las señalesb»
Moisés regresa a Egipto
Moisés se fue y volvió a casa de su suegro Jetro1a, y le dijo: «Te ruego que me dejes ir para volver a mis hermanos que están en Egipto, y ver si aún viven». «Ve en paz», le contestó Jetro.
Y el Señor dijo a Moisés en Madián: «Ve, vuelve a Egipto, porque han muerto todos los hombres que buscaban tu vidaa».
Moisés tomó a su mujer y a sus hijosa, los montó sobre un asno y volvió a la tierra de Egipto. Moisés tomó también la vara de Dios en su manob.
Y el Señor dijo a Moisés: «Cuando vuelvas1 a Egipto, mira que hagas delante de Faraón todas las maravillas que he puesto en tu manoa. Pero Yo endureceré su corazón de modo que no dejará ir al pueblob.
»Entonces dirás a Faraón: “Así dice el Señor: ‘Israel es Mi hijo, Mi primogénitoa.
’Y te he dicho: “Deja ir a Mi hijo para que me sirvaa”, pero te has…
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Footnotes
- 1 lo vio que era bueno.
- 1 cañas de papiro.
- 1 su.
- 2 le harían.
- 1 lo vio.
- 1 su.
- 1 Mosheh, de mashah: sacar.
- 1 se volvió a uno y a otro lado.
- 1 he aquí.
- 2U ofensor.
- 1 hombre, príncipe.
- 2 diciendo en tu corazón.
- 1 habitó en.
- 1 los.
- 1 venido.
- 1 pan.
- 1 ger sham; un peregrino allí.
- 2 ger.
- 1 En aquellos muchos días.
- 1 conoció.
- 1O al fondo.
- 1 la.
- 1 desviaré.
- 1 se desviaba.
- 1O sobrestantes de obra.
- 1 subirlos.
- 1O servirán.
- 1Expresión relacionada con el nombre de Dios; YHWH, generalmente traducido SEÑOR, y que se deriva del verbo HAYAH: ser.
- 1 y este es Mi recuerdo.
- 1O milagros.
- 1 palma.
- 1 ni escuchan la voz.
- 2 la voz.
- 3 última.
- 1 hombre de palabras.
- 2 desde.
- 3 pesado.
- 1 envía por la mano que envíes.
- 1 hablando, él habla.
- 1 Yezer.
- 1 vayas a regresar.
Cross references
- aEx. 6:16, 18, 20
- aHech. 7:20; Heb. 11:23
- aIsa. 18:2
- bIsa. 19:6
- aEx. 15:20; Núm. 26:59
- aEx. 7:15; 8:20
- aHech. 7:21
- aHech. 7:23; Heb. 11:24–26
- bEx. 1:11; 5:4, 5; 6:6, 7
- cHech. 7:24
- aHech. 7:24, 25
- aHech. 7:26–28
- aGn. 19:9; Hech. 7:27, 28
- aHech. 7:29; Heb. 11:27
- bGn. 24:11; 29:2
- aEx. 3:1; 18:12
- bGn. 24:11, 13, 19; 29:9, 10; 1 Sam. 9:11
- aGn. 29:3, 10
- aEx. 3:1; Núm. 10:29
- aHech. 7:29
- bEx. 4:25; 18:2
- aEx. 4:20; 18:3, 4
- bGn. 23:4; Lev. 25:23; Hech. 7:29; Heb. 11:13, 14
- aEx. 6:5, 9
- bEx. 3:7, 9; Dt. 26:7; Sant. 5:4
- aGn. 15:13, 14; 22:16–18; 26:2–5; 28:13–15; Sal. 105:8, 42
- bEx. 6:5; Hech. 7:34
- aEx. 3:7; 4:31; Hech. 7:34
- aEx. 2:18; 4:18; 18:12; Núm. 10:29
- bEx. 3:12; 17:6; 33:6; 1 Rey. 19:8
- cEx. 4:27; 18:5; 24:13
- aGn. 16:7–11; 21:17; 22:11, 15; Ex. 3:4–11, 16; Jue. 13:13–21; Hech. 7:30
- bDt. 33:16; Mar. 12:26; Luc. 20:37; Hech. 7:30
- aHech. 7:31
- aEx. 4:5
- aJos. 5:15; Hech. 7:33
- aGn. 28:13; Ex. 3:16; 4:5; Mat. 22:32; Mar. 12:26; Luc. 20:37
- bJue. 13:22; Hech. 7:32; Apoc. 1:17
- aEx. 2:25; Neh. 9:9; Sal. 106:44; Isa. 63:9; Hech. 7:34
- aGn. 15:13–16; 46:4; 50:24, 25; Ex. 6:6–8; 12:51
- bEx. 3:17; 13:5; Núm. 13:27; Dt. 1:25; 8:7–9; Jer. 11:5; Ezq. 20:6
- cGn. 15:19–21; Jos. 24:11
- aEx. 2:23
- aGn. 15:13, 14; Ex. 12:40, 41; Miq. 6:4; Hech. 7:6, 7
- aEx. 4:10; 6:12; 1 Sam. 18:18
- aGn. 31:3; Ex. 4:12, 15; 33:14–16; Dt. 31:23; Jos. 1:5; Isa. 43:2
- bEx. 19:1
- cEx. 19:2, 3; Hech. 7:7
- aEx. 6:3; Juan 8:24, 28, 58; Heb. 13:8; Apoc. 1:8; 4:8
- aEx. 3:6, 13
- bSal. 30:4; 97:12; 102:12; 135:13; Os. 12:5
- aEx. 4:29
- bGn. 28:13; 48:15; Ex. 3:2, 6; 4:5
- cEx. 4:31; Sal. 33:18, 19
- aGn. 15:13–21; 46:4; 50:24, 25
- bEx. 3:8; Jos. 24:11
- aEx. 4:31
- bEx. 5:1
- cEx. 5:3; 8:27
- aEx. 5:2
- bEx. 6:1
- aEx. 6:1; 7:4, 5; 9:15; 13:3, 9, 14
- bEx. 7:3; 15:11; Dt. 6:22; Neh. 9:10; Sal. 105:27; 135:9; Jer. 32:20; Hech. 7:36
- cEx. 11:1; 12:31–33
- aEx. 11:3; 12:36; 1 Rey. 8:50; Sal. 105:37, 38; 106:46; Prv. 16:7
- aGn. 15:14; Ex. 11:2; 12:35
- bEzq. 39:10
- aEx. 3:18; 6:30
- bEx. 3:15, 16
- aEx. 4:17, 20
- aEx. 7:10–12
- aGn. 28:13; 48:15; Ex. 3:6, 15; 4:31; 19:9
- aNúm. 12:10; 2 Rey. 5:27
- aNúm. 12:13–15; Dt. 32:39; 2 Rey. 5:14; Mat. 8:3; Luc. 17:12–14
- aEx. 7:19, 20
- aEx. 3:11; 4:1; 6:12; Jer. 1:6
- aSal. 94:9; 146:8; Mat. 11:5; Luc. 1:20, 64
- aEx. 4:15, 16; Dt. 18:18; Isa. 50:4; Jer. 1:9
- bMat. 10:19, 20; Mar. 13:11; Luc. 12:11, 12; 21:14, 15
- aEx. 4:27
- aEx. 4:12, 30; 7:1, 2; Núm. 23:5, 12, 16; Dt. 18:18; Isa. 51:16; 59:21; Jer. 1:9
- aEx. 7:1, 2
- aEx. 4:2, 20; 17:9
- bEx. 7:9–20; 14:16
- aEx. 2:21; 3:1
- aEx. 2:15, 23
- aEx. 18:3, 4; Hech. 7:29
- bEx. 4:17; 17:9; Núm. 20:8, 9, 11
- aEx. 3:20; 11:9, 10
- bEx. 7:3, 13; 9:12, 35; 10:1, 20, 27; 14:4, 8; Dt. 2:30; Jos. 11:20; 1 Sam. 6:6; Isa. 63:17; Juan 12:40; Rom. 9:18
- aIsa. 63:16; 64:8; Jer. 31:9; Os. 11:1; Rom. 9:4
- aEx. 5:1; 6:11; 7:16
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