Rut 3:7–15
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Cuando Booz hubo comido y bebido, y su corazón estaba contentoa, fue a acostarse al pie1 del montón de grano; y ella vino calladamente, le destapó los pies y se acostó.
A medianoche Booz se sorprendió, y al voltearse1 notó que una mujer estaba acostada a sus pies.
Booz le preguntó: «¿Quién eres?». Y ella respondió: «Soy Rut, su sierva. Extienda, pues, su manto sobre su sierva, por cuanto es pariente cercano».
Entonces él dijo: «Bendita seas del Señora, hija mía. Has hecho tu última bondad mejor que la primera, al no ir en pos de los jóvenes, ya sean pobres o ricos.
»Ahora, hija mía, no temas. Haré por ti todo lo que me pidas1, pues todo mi pueblo en la ciudad2 sabe que eres una mujer virtuosaa.
»Ahora bien, es verdad que soy pariente cercano1, pero hay un pariente1 más cercano que yo.
»Quédate esta noche, y cuando venga la mañana, si él quiere redimirte1, bien, que te redimaa. Pero si no quiere redimirte1, entonces, como que el Señorb vive, yo te redimiré. Acuéstate hasta la mañana».
Ella se acostó a sus pies hasta la mañana, y se levantó antes que una persona pudiera reconocer a otra; y él dijo: «Que no se sepa que ha venido mujer a la eraa».
Luego Booz le dijo: «Dame el manto que tienes puesto y sujétalo». Y ella lo sujetó, y él midió seis porciones de cebada y se las puso encima. Entonces ella1 entró en la ciudad.
Footnotes
Cross references
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