Números 11
Nueva Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- TNIV Today’s New International Version
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Hebrew
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
El pueblo se queja contra el Señor
El pueblo comenzó a quejarse en la adversidada a oídos del Señorb; y cuando el Señor lo oyó, se encendió Su ira, y el fuego del Señor ardió entre ellos y consumió un extremo del campamento.
Entonces el pueblo clamó a Moisésa, y Moisés oró al Señor y el fuego se apagó.
Y se le dio a aquel lugar el nombre de Tabera1a, porque el fuego del Señor había ardido entre ellos.
El populachoa que estaba entre ellos tenía un deseo insaciableb; y también los israelitas volvieron a llorar, y dijeron: «¿Quién nos dará carne para comerc?
»Nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egiptoa, de los pepinos, de los melones, los puerros, las cebollas y los ajos;
pero ahora no tenemos apetito. Nada hay para nuestros ojos excepto este manáa».
Y el maná era como una semilla de cilantroa, y su aspecto como el del bedeliob.
El pueblo iba, lo recogía y lo molía entre dos piedras de molino, o lo machacaba en el mortero, y lo hervía en el caldero y hacía tortas con él; y tenía el sabor de tortas cocidas con aceite.
Cuando el rocío caía en el campamento por la noche, con él caía el manáa.
Y Moisés oyó llorar al pueblo, por sus familias, cada uno a la puerta de su tienda; y la ira del Señor se encendió en gran manera, y a Moisés no le agradó.
Entonces Moisés dijo al Señor: «¿Por qué has tratado tan mal a Tu siervo? ¿Y por qué no he hallado gracia ante Tus ojos para que hayas puesto la carga de todo este pueblo sobre mía?
»¿Acaso concebí yo a todo este pueblo? ¿Fui yo quien lo dio a luz para que me dijeras: “Llévalo en tu seno, como la nodrizaa lleva al niño de pecho, a la tierra que Yo juré a sus padresb”?
»¿De dónde he de conseguir carne para dar a todo este puebloa? Porque claman a mí, diciendo: “Danos carne para que comamos”
»Yo solo no puedo llevar a todo este pueblo, porque es mucha carga para mía.
»Y si así me vas a tratar, te ruego que me matesa si he hallado gracia ante Tus ojos, y no me permitas ver mi desventura».
Entonces el Señor dijo a Moisés: “Reúneme a setenta hombres de los ancianos de Israel, a quienes tú conozcas como los ancianos del pueblo y a sus oficialesa, y tráelos a la tienda de reunión y que permanezcan allí contigo.
»Entonces descenderé y hablaré contigo allí, y tomaré del Espíritu que está sobre ti y lo pondré sobre ellosa, y llevarán contigo la carga del pueblo para que no la lleves tú solob.
»Y dile al pueblo: “Conságrensea para mañana, y comerán carne, pues han llorado a oídos del Señorb, diciendo: ‘¡Quién nos diera de comer carne! Porque nos iba mejor en Egipto.’ El Señor, pues, les dará carne y comerán.
”No comerán un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días,
sino todo un mes, hasta que les salga por las narices y les sea aborrecible, porque han rechazado al Señora, que está entre ustedes, y han llorado delante de Él, diciendo: ‘¿Por qué salimos de Egipto?’ ”».
Pero Moisés dijo: «El pueblo, en medio del cual estoy, llega a 600,000 de a pie; y Tú has dicho: “Les daré carne a fin de que coman, por todo un mes”
»¿Sería suficiente degollar para ellos las ovejas y los bueyes? ¿O sería suficiente juntar para ellos todos los peces del mar?».
Y el Señor dijo a Moisés: «¿Está limitado el poder del Señora? Ahora verás si Mi palabra se te cumpleb o no».
Salió Moisés y dijo al pueblo las palabras del Señor. Reunió después a setenta hombresa de los ancianos del pueblo y los colocó alrededor de la tienda.
Entonces el Señor descendió en la nubea y le habló; y tomó del Espíritu que estaba sobre él y lo colocó sobre los setenta ancianosb. Y sucedió que cuando el Espíritu reposó sobre ellos, profetizaron; pero no volvieron a hacerlo más.
Pero dos hombres habían quedado en el campamento; uno se llamaba Eldad, y el otro se llamaba Medad. Y el Espíritu reposó sobre ellosa, (ellos estaban entre los que se habían inscrito, pero no habían salido a la tienda), y profetizaron en el campamento.
Y un joven corrió y avisó a Moisés: «Eldad y Medad están profetizando en el campamento».
Entonces respondió Josué, hijo de Nun, ayudante de Moisés desde su juventuda: «Moisés, señor mío, detenlosb».
Pero Moisés le dijo: «¿Tienes celos por causa mía? ¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profetaa, que el Señor pusiera Su Espíritu sobre ellos!».
Después Moisés volvió al campamento, y con él los ancianos de Israel.
Y salió de parte del Señor un viento que trajo codornices desde el mar y las dejó caer junto al campamentoa, como un día de camino de este lado, y un día de camino del otro lado, por todo alrededor del campamento, y como 2 codos (90 centímetros) de espesor sobre la superficie de la tierra.
Y el pueblo estuvo levantado todo el día, toda la noche, y todo el día siguiente, y recogieron las codornices, y las tendieron para sí por todos los alrededores del campamento; el que recogió menos, recogió diez montones (homeres: 2 toneladas)a.
Pero mientras la carne estaba aún entre sus dientes, antes que la masticaran, la ira del Señor se encendió contra el pueblo, y el Señor hirió al pueblo con una plaga muy malaa.
Por eso llamaron a aquel lugar Kibrot Hataava1a, porque allí sepultaron a los que habían sido codiciosos.
Y de Kibrot Hataava el pueblo salió para Hazerot, y permaneció en Hazerota.
Footnotes
Cross references
- aNúm. 14:2; 16:11; 17:5
- bNúm. 11:18; 14:28
- aNúm. 12:11, 13; 21:7
- aDt. 9:22
- aEx. 12:38
- b1 Cor. 10:6
- cSal. 78:20
- aEx. 16:3
- aNúm. 21:5
- aEx. 16:31
- bGn. 2:12
- aEx. 16:13, 14
- aEx. 5:22; Dt. 1:12
- a2 Rey. 10:1, 5; Isa. 49:23
- bGn. 24:7; Ex. 13:5, 11; 33:1
- aNúm. 11:21, 22; Juan 6:5–9
- aEx. 18:18; Dt. 1:12
- aEx. 32:32
- aEx. 18:25; 24:1, 9
- aNúm. 11:25
- b1 Sam. 10:6; Joel 2:28
- aEx. 19:10, 22
- bNúm. 11:1
- aJos. 24:27; 1 Sam. 10:19
- aIsa. 50:2; 59:1
- bEzq. 12:25; 24:14
- aNúm. 11:16
- aNúm. 12:5
- bNúm. 11:17
- aNúm. 24:2; 1 Sam. 10:6; 2 Crón. 15:1; Neh. 9:30
- aEx. 33:11; Jos. 1:1
- bMar. 9:38–40
- a1 Cor. 14:5
- aEx. 16:13; Sal. 78:26–28; 105:40
- aEzq. 45:11
- aSal. 78:29–31; 106:15
- aDt. 9:22
- aNúm. 33:17
Copyright 2005 por The Lockman Foundation