Mateo 18:23–34
Nueva Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Greek
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
Parábola de los dos deudores
»Por eso, el reino de los cielosa puede compararse1 a cierto2 rey que quiso ajustar cuentas con sus siervosb.
»Al comenzar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10,000 talentos (216 toneladas de plata).
»Pero no teniendo él con qué pagara, su señor ordenó que lo vendieranb, junto con su mujer e hijos y todo cuanto poseía, y así pagara la deuda.
»Entonces el siervo cayó postrado ante éla, diciendo: “Tenga paciencia conmigo y todo se lo pagaré”.
»Y el señor de aquel siervo tuvo compasión, lo soltó y le perdonó la deudaa.
»Pero al salir aquel siervo, encontró a uno de sus consiervos que le debía 100 denarios1, y echándole mano, lo ahogaba, diciendo: “Paga lo que debes”.
»Entonces su consiervo, cayendo a sus pies, le suplicaba: “Ten paciencia conmigo y te pagaré”.
»Sin embargo, él no quiso, sino que fue y lo echó en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
»Así que cuando sus consiervos vieron lo que había pasado, se entristecieron mucho, y fueron y contaron a su señor todo lo que había sucedido.
»Entonces, llamando al siervo, su señor le dijo*: “Siervo malvado, te perdoné toda aquella deuda porque me suplicaste.
”¿No deberías tú también haberte compadecido de tu consiervo, así como yo me compadecí de tia?”.
»Y enfurecido su señor, lo entregó a los verdugos hasta que pagara todo lo que le debía.
Footnotes
Cross references
Copyright 2005 por The Lockman Foundation