Marcos 4:5–41
Nueva Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- TNIV Today’s New International Version
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Greek
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
»Otra parte cayó en un pedregal donde no tenía mucha tierra; y enseguida brotó por no tener profundidad de tierra.
»Pero cuando salió el sol, se quemó, y por no tener raíz, se secó.
»Otra parte cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto.
»Y otras semillas cayeron en buena tierra, y creciendo y desarrollándose, dieron fruto, y produjeron unas a treinta, otras a sesenta y otras a ciento por uno».
Y añadió: «El que tiene oídos para oír, que oigaa».
Explicación de la parábola
Cuando Jesús se quedó solo, Sus seguidores1 junto con los doce Le preguntaban sobre las parábolas.
«A ustedes les ha sido dado el misterio del reino de Dios», les decía, «pero los que están afueraa reciben todo en parábolasb;
para que viendo, vean pero no perciban, y oyendo, oigan pero no entiendan, no sea que se conviertan y sean perdonadosa».
aTambién les dijo*: «¿No entienden esta parábola? ¿Cómo, pues, comprenderán todas las otras parábolas?
»El sembrador siembra la palabra.
»Estos que están junto al camino donde se siembra la palabra, son aquellos que en cuanto la oyen, al instante viene Satanása y se lleva la palabra que se ha sembrado en ellos.
»Y de igual manera, estos en que se sembró la semilla en pedregales son los que al oír la palabra enseguida la reciben con gozo;
pero no tienen raíz profunda en sí mismos, sino que solo son temporales. Entonces, cuando viene la aflicción o la persecución por causa de la palabra, enseguida se apartan de ella1.
»Otros son aquellos en los que se sembró la semilla entre los espinos; estos son los que han oído la palabra,
pero las preocupaciones del mundo1, y el engaño de las riquezas, y los deseos de las demás cosas entran y ahogan la palabra, y se vuelve estérila.
»Y otros son aquellos en que se sembró la semilla en tierra buena; los cuales oyen la palabra, la aceptan y dan fruto, unos a treinta, otros a sesenta y otros a ciento por unoa».
También Jesús les decía: «¿Acaso se trae una lámpara para ponerla debajo de una vasija o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candeleroa?
»Porque nada hay oculto, si no es para que sea manifestado; ni nada ha estado en secreto, sino para que salga a la luza.
»Si alguno tiene oídos para oír, que oigaa».
Además les decía: «Cuídense de lo que oigan. Con la medida con que ustedes midan, se les mediráa, y aun más se les dará.
»Porque al que tiene, se le dará más, pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitaráa».
Parábola del crecimiento de la semilla
Jesús decía también: «El reino de Dios es como un hombre que echa semilla en la tierraa,
y se acuesta1 de noche y se levanta de día, y la semilla brota y crece; cómo, él no lo sabe.
»La tierra produce fruto por sí misma; primero la hoja, luego la espiga, y después el grano maduro1 en la espiga.
»Y cuando el fruto lo permite, él enseguida mete1 la hoza, porque ha llegado el tiempo de la siega».
Parábola del grano de mostaza
aTambién Jesús decía: «¿A qué compararemos el reino de Diosb, o con qué parábola lo describiremos?
»Es como un grano de mostaza, el cual, cuando se siembra en la tierra, aunque es más pequeño que todas las semillas que hay en la tierra,
sin embargo, después de sembrado, crece y llega a ser más grande que todas las hortalizas y echa grandes ramas, tanto que las aves del cielo pueden anidar bajo su sombraa».
Con muchas parábolas como estas Jesús les hablaba la palabra, según podían oírla;
y sin parábolas1a no les hablaba, pero lo explicabab todo en privado a Sus propios discípulos.
Jesús calma la tempestad
aEse mismo día, caída ya la tarde, Jesús les dijo*: «Pasemos al otro lado».
Despidiendo1 a la multitud, lo llevaron* con ellos en la barcaa, como estaba; y había otras barcas con Él.
Pero se levantó* una violenta tempestad1, y las olas se lanzaban sobre la barca de tal manera que ya la barca se llenaba de agua.
Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre una almohadilla; entonces lo despertaron* y le dijeron*: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?»
Jesús se levantó, reprendió al viento y dijo al mar: «¡Cálmate1, sosiégate2». Y el viento cesó, y sobrevino una gran calmaa.
Entonces les dijo: «¿Por qué están atemorizados? ¿Cómo no tienen fea?».
Y se llenaron de gran temor, y se decían unos a otros: «¿Quién, pues, es Este que aun el viento y el mar le obedecen?»
Footnotes
Cross references
- aMat. 11:15; Mar. 4:23; Apoc. 2:7, 11, 17, 29
- a1Cor. 5:12, 13; Col. 4:5; 1Tes. 4:12; 1Tim. 3:7
- bMar. 3:23; 4:2
- aIsa. 6:9, 10; 43:8; Jer. 5:21; Ezq. 12:2; Mat. 13:14; Luc. 8:10; Juan 12:40; Rom. 11:8
- aMar. 4:13–20: Mat. 13:18–23; Luc. 8:11–15
- aMat. 4:10; 1Ped. 5:8; Apoc. 20:2, 3, 7–10
- aPrv. 23:4; Mat. 13:22; Rom. 12:2; Ef. 2:2; 6:12; 1Tim. 6:9, 10, 17
- aJuan 15:2 y ; Rom. 7:4
- aMat. 5:15; Luc. 8:16; 11:33
- aMat. 10:26; Luc. 8:17; 12:2
- aMat. 11:15; 13:9, 43; Mar. 4:9; Luc. 8:8; 14:35; Apoc. 3:6, 13, 22; 13:9
- aMat. 7:2; Luc. 6:38
- aMat. 13:12; 25:29; Luc. 8:18; 19:26
- aMat. 13:24–30; Mar. 4:26–29
- aJoel 3:13
- aMar. 4:30–32: Mat. 13:31, 32; Luc. 13:18, 19
- bMat. 13:24
- aSal. 104:12; Ezq. 17:23; 31:6; Dan. 4:12
- aMat. 13:34; Juan 10:6; 16:25
- bLuc. 24:27
- aMar. 4:35–41: Mat. 8:18, 23–27; Luc. 8:22, 25
- aMar. 3:9; 4:1; 5:2, 21
- aSal. 65:7; 89:9; 107:29; Mat. 8:26; Luc. 8:24
- aMat. 14:31; Luc. 8:25
Copyright 2005 por The Lockman Foundation