Jueces 7
Nueva Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- TNIV Today’s New International Version
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Hebrew
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
El ejército de Gedeón reducido
Jerobaala, es decir, Gedeón, se levantó temprano y todo el pueblo que estaba con él, y acamparon junto a la fuente de Harod1. El campamento de Madián estaba al norte de ellos2, cerca de la colina de Moreb, en el valle.
Y el Señor dijo a Gedeón: «El pueblo que está contigo es demasiado numeroso para que Yo entregue a Madián en sus manos; no sea que Israel se vuelva orgulloso1, y diga: “Mi propia fortaleza2 me ha libradoa”.
»Ahora pues1, proclama a oídos del pueblo: “Cualquiera que tenga miedo y tiemblea, que regrese y se vaya del monte Galaad”». Y 22,000 personas regresaron, pero quedaron 10,000.
Entonces el Señor dijo a Gedeóna: «Todavía el pueblo es demasiado numeroso. Hazlos bajar al agua y allí te los probaré. Y será que de quien Yo te diga: “Este irá contigo”, ése irá contigo. Pero todo aquel de quien Yo te diga: “Este no irá contigo”, ese no irá».
E hizo bajar el pueblo al agua. Y el Señor dijo a Gedeón: «Pondrás a un lado a todo aquel que lame el agua con su lengua, como lame el perro, y a todo el que se arrodilla para beber».
Y fue el número de los que lamieron, poniendo la mano a su boca, 300 hombres. Pero todo el resto del pueblo se arrodilló para beber.
El Señor dijo entonces a Gedeóna: «Los salvaré con los 300 hombres que lamieron el agua y entregaré a los madianitas en tus manos. Que todos los demás del pueblo se vayan, cada uno a su casa1».
Y los 300 hombres tomaron en sus manos las provisiones del pueblo y sus trompetas. Y Gedeón envió a todos los demás hombres de Israel, cada uno a su tienda, pero retuvo a los 300 hombres. El campamento de Madián le quedaba abajo en el valle.
Aquella misma noche, el Señor le dijo a Gedeón: «Levántate, desciende contra el campamento porque lo he entregado en tus manosa.
»Pero si tienes temor de descender, baja al campamento con tu criado Fura,
y oirás lo que dicen. Entonces tus manos serán fortalecidasa para descender contra el campamento». Y descendió con su criado Fura hasta los puestos avanzados del ejército1 que estaban en el campamento.
Los madianitas, los amalecitas y todos los hijos del oriente estaban recostados en el valle, numerosos como langostasa; y sus camellos eran innumerables, tan numerosos como la arena a la orilla del marb.
Cuando Gedeón llegó allí, un hombre estaba contando un sueño a su amigo: «Escuchen, tuve1 un sueño. Un pan de cebada iba rodando hasta el campamento de Madián, y llegó hasta la tienda y la golpeó de manera que cayó, y la volcó de arriba abajo2 y la tienda quedó extendida»
Su amigo le respondió: «Esto no es otra cosa que la espada de Gedeón, hijo de Joás, varón de Israel. Dios ha entregado en su mano a Madián y a todo el campamentoa»
Cuando Gedeón oyó el relato del sueño y su interpretación, se inclinó y adoró. Volvió al campamento de Israel, y dijo: «Levántense, porque el Señor ha entregado en manos de ustedes el campamento de Madián».
Y dividió los 300 hombres en tres compañías1, y puso trompetas y cántaros vacíos en las manos de todos ellos, con antorchas dentro de los cántaros.
«Mírenme», les dijo, «y hagan lo mismo que yo. Y cuando yo llegue a las afueras del campamento, como yo haga, así harán ustedes.
»Cuando yo y todos los que estén conmigo toquemos la trompeta, entonces también ustedes tocarán las trompetas alrededor de todo el campamento, y digan: “Por el Señor y por Gedeón”».
Derrota de los madianitas
Gedeón llegó con los 100 hombres que estaban con él a las afueras del campamento, al principio de la guardia de medianoche, cuando apenas habían apostado la guardia. Entonces tocaron las trompetas y rompieron los cántaros que tenían en las manos.
Cuando las tres compañías tocaron las trompetas, rompieron los cántaros, y sosteniendo las antorchas en la mano izquierda y las trompetas en la mano derecha para tocarlas, gritaron: «¡La espada del Señor y de Gedeón!».
Cada uno se mantuvo en su lugar alrededor del campamento; y todo el ejército1 de los madianitas echó a correr gritando mientras huíana.
Cuando tocaron las 300 trompetas, el Señor puso la espada del uno contra el otroa por todo el campamento; y el ejército huyó hasta Bet Sita, en dirección de Zerera, hasta la orilla de Abel Meholab, junto a Tabat.
Y los hombres de Israel se reunieron, de Neftalí, de Aser y de todo Manasésa, y persiguieron a los madianitas1.
Gedeón envió mensajeros por toda la región montañosa de Efraín y dijo: «Desciendan contra1 Madián y tomen los vados antes que ellos2, hasta Bet Bara y el Jordána». Y todos los hombres de Efraín se reunieron y tomaron los vados2 hasta Bet Bara y el Jordán.
Y capturaron a los dos jefes de Madián, Oreb y Zeeb. Mataron a Oreb en la peña de Oreb y mataron a Zeeb en el lagar de Zeeb, cuando perseguían a Madiána, y le llevaron a Gedeón las cabezas de Oreb y Zeeb, del otro lado del Jordánb.
Footnotes
Cross references
Copyright 2005 por The Lockman Foundation