Jueces 10–11
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Tola y Jair, jueces de Israel
Después de la muerte de Abimelec para salvar a Israel se levantó Tola, hijo de Puá, hijo de Dodo, varón de Isacara. Y habitó en Samir, en la región montañosa de Efraín.
Tola juzgó a Israel veintitrés años. Y murió y fue sepultado en Samir.
Y tras él se levantó Jair el galaadita, y juzgó a Israel veintidós años.
Este tuvo treinta hijos que cabalgaban en treinta asnos, y tenían treinta ciudades en1 la tierra de Galaad que se llaman Havot Jair2a hasta hoy.
Y murió Jair, y fue sepultado en Camón.
Opresión amonita
Pero los israelitas volvieron a hacer lo malo ante los ojos del Señor. Sirvieron a los Baales, a Astarota, a los dioses de Aram, a los dioses de Sidón, a los dioses de Moab, a los dioses de los amonitasb y a los dioses de los filisteos. Abandonaron, pues, al Señorc y no le sirvieron.
Entonces se encendió la ira del Señor contra Israel, y los entregó en manos de los filisteosa y en manos de los amonitas.
Y ellos afligieron1 y quebrantaron a los israelitas ese año. Y por dieciocho años oprimieron a todos los israelitas que estaban al otro lado del Jordán, en Galaad, en la tierra de los amorreos.
Los amonitas cruzaron el Jordán para pelear también contra Judá, contra Benjamín y contra la casa de Efraín, y se angustió Israel en gran manera.
Entonces los israelitas clamaron al Señor: «Hemos pecado contra Ti, porque ciertamente hemos abandonado a nuestro Dios y hemos servido a los Baalesa».
Y el Señor respondió a los israelitasa: “¿No los libré Yo de los egipcios, de los amorreos, de los amonitasb y de los filisteos?
»Cuando los sidonios, los amalecitas y los maonitas1 los oprimíana, clamaron a Mí, y Yo los libré de sus manos.
»Pero ustedes me han dejadoa y han servido a otros dioses. Por tanto, no los libraré más.
»Vayan y clamen a los dioses que han escogido; que ellos los libren en el tiempo de su afliccióna»
Los israelitas respondieron al Señor: «Hemos pecado, haz con nosotros como bien te parezcaa. Solo te rogamos que nos libres en este día».
Y quitaron los dioses extranjeros de en medio de ellos y sirvieron al Señora. Y Él no pudo soportar más1 la angustia de Israelb.
Entonces los amonitas se reunieron y acamparon en Galaad, y los israelitas se juntaron y acamparon en Mizpaa.
Y el pueblo, los jefes de Galaad, se dijeron unos a otros: «¿Quién es el hombre que comenzará la batalla contra los amonitas? Él será caudillo de todos los habitantes de Galaad»
Jefté libra a Israel
Jefté el galaaditaa era un guerrero valiente1, hijo de una ramera. Galaad era el padre de2 Jefté.
Y la mujer de Galaad le dio hijos. Y cuando los hijos de su mujer crecieron, echaron fuera a Jefté, y le dijeron: «No tendrás heredad en la casa de nuestro padre, porque eres hijo de otra mujer»
Jefté huyó de sus hermanos y habitó en la tierra de Toba. Y hombres indignos se juntaron con1 Jefté y salían con él.
Después de cierto tiempo sucedió que los amonitasa pelearon contra Israel.
Y cuando los amonitas pelearon contra Israel, los ancianos de Galaad fueron a traer a Jefté de la tierra de Tob.
Y dijeron a Jefté: «Ven y sé nuestro jefe para que peleemos contra los amonitas»
Entonces Jefté contestó a los ancianos de Galaad: «¿No me odiaron y me echaron de la casa de mi padre? ¿Por qué, pues, han venido a mí ahora cuando están en apurosa?»
Y los ancianos de Galaad dijeron a Jefté: «Por esta causa hemos vuelto a ti: para que vengas con nosotros y pelees contra los amonitas y seas jefe sobre todos los habitantes de Galaada»
Jefté respondió a los ancianos de Galaad: «Si me hacen volver para pelear contra los amonitas y el Señor me1 los entrega, ¿seré yo el jefe de ustedes?».
Y los ancianos de Galaad dijeron a Jefté: «El Señor es testigo1 entre nosotrosa. Ciertamente haremos como has dicho2».
Entonces Jefté fue con los ancianos de Galaad, y el pueblo lo hizo cabeza y jefe sobre ellos. Y Jefté habló todas sus palabras delante del Señor en Mizpaa.
Y envió Jefté mensajeros al rey de los amonitas para que le dijeran: «¿Qué hay entre usted y yo1, que ha venido a mí para pelear contra mi tierra?»
El rey de los amonitas dijo a los mensajeros de Jefté: «Porque Israel tomó mi tierra, cuando subieron de Egipto, desde el Arnón hasta el Jaboca y el Jordán; por tanto devuélvela ahora en paz»
Pero Jefté volvió a enviar mensajeros al rey de los amonitas,
que le dijeron: «Así dice Jefté: “Israel no tomó la tierra de Moab, ni la tierra de los amonitas.
”Porque cuando subieron de Egipto, e Israel pasó por el desierto hasta el Mar Rojo1a y llegó a Cadesb,
entonces Israel envió mensajeros al rey de Edom diciéndole: ‘Permítanos, le rogamos, pasar por su tierra’, pero el rey de Edom no los escuchó. También enviaron mensajeros al rey de Moab pero él no consintióa, así que Israel permaneció en Cades.
”Luego atravesaron el desierto y rodearon la tierra de Edom y de Moaba, llegaron al lado oriental de la tierra de Moab y acamparon al otro lado del Arnón; pero no entraron en el territorio de Moabb, porque el Arnón era la frontera de Moab.
”aEntonces Israel envió mensajeros a Sehón, rey de los amorreos, rey de Hesbón, y le dijo Israel: ‘Permítanos, le rogamos, pasar por su tierra a nuestro lugar’
”Pero Sehón no confió en Israel para darle paso por su territorio. Reunió, pues, Sehón a todo su pueblo y acampó en Jahaza, y peleó contra Israel.
“El Señor, Dios de Israel, entregó a Sehón y a todo su pueblo en manos de Israel, y los derrotaron1, e Israel tomó posesión de toda la tierra de los amorreos, los habitantes de esa regióna.
”Y poseyeron todo el territorio de los amorreos desde el Arnón hasta el Jaboca, y desde el desierto hasta el Jordán.
”Puesto que el Señor, Dios de Israel, expulsó1 a los amorreos de delante de su pueblo Israel, ¿va usted a poseerla?
”¿No posee usted lo que Quemosa, su dios, le ha dado para poseer? De modo que todo el territorio que el Señor nuestro Dios ha desposeído delante de nosotros, lo poseeremos.
”Ahora pues, ¿es usted mejor que Balac, hijo de Zipor, rey de Moaba? ¿Acaso luchó él con Israel, o acaso peleó contra ellos?
”Mientras Israel habitaba en Hesbón y sus pueblosa, y en Aroer y sus aldeas, y en todas las ciudades que están a orillas del Arnón por 300 años, ¿por qué no las recuperó durante ese tiempo?
”Por tanto, yo no he pecado contra usted, pero usted me está haciendo mal al hacer guerra contra mí. Que el Señor, el Juez, juzgue hoy entre los israelitas y los amonitasa”».
Pero el rey de los amonitas no hizo caso al mensaje1 que Jefté le envió.
Voto y victoria de Jefté
El Espíritu del Señor vino sobre Jeftéa. Entonces Jefté pasó por Galaad y Manasés. Luego pasó por Mizpa de Galaad, y de Mizpa de Galaad fue adonde estaban los amonitas.
Y Jefté hizo un voto al Señor, y dijo: «Si en verdad entregas en mis manos a los amonitas,
sucederá que cualquiera que salga de las puertas de mi casa a recibirme cuand o1 yo vuelva en paz de los amonitas, será del Señor, o lo ofreceré como holocausto».
Jefté cruzó adonde estaban los amonitas para pelear contra ellos, y el Señor los entregó en su mano.
Y los hirió con una gran matanza desde Aroer hasta la entrada de Minita, veinte ciudades, hasta Abel Keramim. Y los amonitas fueron sometidos delante de los israelitas.
Cuando Jefté llegó a su casa en Mizpaa, su hija salió a recibirlo con panderos y con danzasb. Ella era su única hija. Fuera de ella no tenía hijo ni hija.
Al verla, él rasgó sus ropas y dijo: «¡Ay, hija mía! Me has abatido y estás entre los que me afligen. Porque he dado mi palabra1 al Señor, y no me puedo retractara».
Entonces ella le dijo: «Padre mío, has dado tu palabra1 al Señor. Haz conmigo conforme a lo que has dicho2a, ya que el Señor te ha vengado de tus enemigos, los Amonitas».
Y ella dijo a su padre: «Que se haga esto por mí; déjame sola por dos meses, para que vaya yo a1 los montes y llore por mi virginidada, yo y mis compañeras»
Y él dijo: «Ve», y la dejó ir por dos meses; y ella se fue con sus compañeras, y lloró su virginidad por los montes.
Al1 cabo de los dos meses ella regresó a su padre, que cumplió con ella conforme al voto que había hecho; y ella no tuvo relaciones con ningún hombre2. Y se hizo costumbre en Israel,
que de año en año las hijas de Israel fueran cuatro días en el año a conmemorar1 a la hija de Jefté el galaadita.
Footnotes
- 1 las cuales están en.
- 2 las aldeas de Jair.
- 1 destrozaron.
- 1Algunos de la versión () dicen: madianitas.
- 1 y su alma se acortó por.
- 1O poderoso hombre de valor.
- 2 engendró a.
- 1 a.
- 1 delante de mí.
- 1 oyente.
- 2 conforme a tu palabra.
- 1 Qué a mí y a ti.
- 1 Mar de Cañas.
- 1 hirieron.
- 1 desposeyó.
- 1 no escuchó las palabras.
- 1O y.
- 1 he abierto mi boca.
- 1 has abierto tu boca.
- 2 a lo que ha salido de tu boca.
- 1 vaya y descienda sobre.
- 1 Y fue que al.
- 2 no conoció hombre.
- 1 recontar; algunas versiones antiguas dicen: lamentar.
Cross references
- aJue. 2:16
- aNúm. 32:41
- aJue. 2:13
- bJue. 11:24
- cDt. 31:16, 17; 32:15
- a1 Sam. 12:9
- a1 Sam. 12:10
- aJue. 2:12
- bNúm. 21:21–25; Jue. 3:13
- aSal. 106:42
- aJer. 2:13
- aDt. 32:37
- a1 Sam. 3:18
- aJos. 24:23
- bDt. 32:36
- aJue. 11:29
- aHeb. 11:32
- a2 Sam. 10:6, 8
- aJue. 10:9, 17
- aGn. 26:27
- aJue. 10:18
- aGn. 31:50; Jer. 29:23; 42:5; Miq. 1:2
- aJue. 10:17; 11:29; 20:1; 1 Sam. 10:17
- aGn. 32:22; Núm. 21:24
- aNúm. 14:25; Dt. 1:40
- bNúm. 20:1, 4–21
- aNúm. 20:14–21; Jos. 24:9
- aNúm. 21:4; Dt. 2:8
- bDt. 2:9, 18, 19
- aNúm. 21:21–24; Dt. 2:26–36
- aNúm. 21:24; Dt. 2:32–34
- aDt. 2:36, 37
- aNúm. 21:29; 1 Rey. 11:7
- aNúm. 22:2; Jos. 24:9; Miq. 6:5
- aNúm. 21:25, 26; Dt. 2:36
- aGn. 16:5; 18:25; 31:53; 1 Sam. 24:12, 15
- aJue. 3:10
- aEzq. 27:17
- aJue. 10:17; 11:11
- bEx. 15:20; 1 Sam. 18:6; Jer. 31:4
- aNúm. 30:2; Ecl. 5:4, 5
- aNúm. 30:2
- aGn. 30:23; Luc. 1:25
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