Deuteronomio 4
Nueva Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- TNIV Today’s New International Version
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Hebrew
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
Moisés exhorta al pueblo a la obediencia
»Ahora pues, oh Israel, escucha los estatutos y los decretos que yo les enseño para que los cumplana, a fin de que vivan y entren a tomar posesión de la tierra que el Señor, el Dios de sus padres, les dab.
»Ustedes no añadirán nada a la palabra que yo les mandoa, ni quitarán nada de ellab, para que guarden los mandamientos del Señor su Dios que yo les mando.
»Sus ojos han visto lo que el Señor hizo en el caso de Baal Peor, pues a todo hombre que siguió a Baal Peor, el Señor, su Dios lo destruyó de en medio de tia.
»Pero ustedes, que permanecieron fieles al Señor su Dios, todos están vivos hoy.
»Miren, yo les he enseñado estatutos y decretos tal como el Señor mi Dios me ordenóa, para que así los cumplan en medio de la tierra en que van a entrar para poseerla.
»Así que guárdenlos y pónganlos por obra, porque esta será su sabiduría y su inteligencia ante los ojos de los pueblos que al escuchar todos estos estatutos, dirán: “Ciertamente esta gran nación es un pueblo sabio e inteligentea”.
»Porque, ¿qué nación grandea hay que tenga un dios tan cerca de ella como está el Señor nuestro Diosb siempre que lo invocamosc?
»¿O qué nación grande hay que tenga estatutos y decretosa tan justos como toda esta ley que hoy pongo delante de ustedes?
Israel en Horeb
»Por tanto, cuídate y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvidesa de las cosas que tus ojos han visto, y no se aparten de tu corazón todos los días de tu vidab; sino que las hagas saber a tus hijos y a tus nietosc.
»Recuerda el día que estuviste delante del Señor tu Dios en Horeb, cuando el Señor me dijo: “Reúneme el pueblo para que Yo les haga oír Mis palabras, a fin de que aprendan a temerme1 todos los días que vivan sobre la tierraa y las enseñen a sus hijosb”.
»Ustedes se acercaron, pues, y permanecieron al pie del monte, y el monte ardía en fuegoa hasta el mismo cielo1: oscuridad, nube y densas tinieblas.
»Entonces el Señor les habló de en medio del fuego; oyeron su voz1, solo la voz2, pero no vieron figura alguna.
»Y Él les declaró Su pacto, el cual les mandó poner por obra: esto es, los Diez Mandamientosa, y los1 escribió en dos tablas de piedrab.
»El Señor me ordenó en aquella ocasión que les enseñara estatutos y decretos, a fin de que los cumplieran en la tierra a la cual van a entrar para poseerla.
Advertencia contra la idolatría
»Así que tengan mucho cuidadoa, ya que no vieron ninguna figurab el día en que el Señor les habló en Horeb de en medio del fuego;
no sea que se corrompana y hagan para ustedes una imagen tallada semejante a cualquier figurab: semejanza de varón o de hembra,
semejanza de cualquier animal que está en la tierra, semejanza de cualquier ave que vuela en el cieloa,
semejanza de cualquier animal que se arrastra sobre la tierra, semejanza de cualquier pez que hay en las aguas debajo de la tierra.
»Y ten cuidado, no sea que levantes los ojos al cielo y veas el sol, la luna, las estrellas y todo el ejército del cieloa, y seas impulsado a adorarlos y servirlosb, cosas que el Señor tu Dios ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos.
»Pero a ustedes el Señor los ha tomado y los ha sacado del horno de hierro, de Egiptoa, para que fueran pueblo de Su heredadb como lo son ahora.
»Y el Señor se enojó conmigo por causa de ustedes, y juró que yo no pasaría el Jordán, ni entraría en la buena tierraa que el Señor tu Dios te da por heredad.
»Porque yo moriré en esta tierra, no cruzaré el Jordána; pero ustedes pasarán y tomarán posesión de esta buena tierrab.
»Tengan cuidado, pues, no sea que olviden el pacto que el Señor su Dios hizo con ustedesa, y se hagan imagen tallada en forma de cualquier cosa que el Señor tu Dios te ha prohibido1b.
»Porque el Señor tu Dios es fuego consumidora, un Dios celosob.
»Cuando hayan engendrado hijos y nietos, y hayan permanecido largo tiempo en la tierra, y se corrompana y hagan un ídolo1 en forma de cualquier cosab, y hagan lo que es malo ante los ojos del Señor su Dios para provocarlo a irac,
hoy pongo por testigo contra ustedesa al cielo y a la tierra, que pronto serán totalmente exterminados de la tierra donde van a pasar el Jordán para poseerla. No vivirán por mucho tiempo1 en ella, sino que serán totalmente destruidosb.
»El Señor los dispersará entre los pueblosa, y quedarán pocos en número entre las naciones adonde el Señor los llevará.
»Allí ustedes servirán a dioses hechos por manos de hombrea, de madera y de piedrab, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelenc.
»Pero desde allí buscarás1 al Señor tu Dios, y lo hallarás si lo buscasa con todo tu corazón y con toda tu almab.
»En los postreros díasa, cuando estés angustiado y todas esas cosas te sobrevenganb, volverás al Señor tu Dios y escucharás Su vozc.
»Pues el Señor tu Dios es Dios compasivoa; no te abandonaráb, ni te destruirác, ni olvidará el pacto que Él juró a tus padresd.
»Ciertamente, pregunta ahora acerca de los tiempos1 pasados que fueron antes de tia, desde el día en que Dios creó al hombre2 sobre la tierrab; averigua desde un extremo de los cielos hasta el otroc. ¿Se ha hecho cosa tan grande como estad, o se ha oído algo como esto?
»¿Ha oído pueblo alguno la voz de Dios, hablando de en medio del fuego, como tú la has oído, y ha sobrevividoa?
»¿O ha intentado dios alguno tomar para sí una nacióna de en medio de otra nación, con pruebas, con señales y maravillasb, con guerra y mano fuerte y con brazo extendidoc y hechos aterradores1, como2 el Señor tu Dios hizo por ti en Egipto delante de tus ojos?
»A ti te fue mostrado, para que supieras que el Señor, Él es Dios; ningún otro hay fuera de Éla.
»Desde los cielos el Señor te hizo oír Su voz para disciplinarte1; y sobre la tierra te hizo ver Su gran fuego, y oíste Sus palabras de en medio del fuegoa.
»Porque1 Él amó a tus padres, por eso escogió a su descendencia2 después de ellosa; y personalmente3 te sacó de Egipto con Su gran poderb,
expulsando1 delante de ti naciones más grandes y más poderosas que tú, para hacerte entrar y darte la tierra de ellos por heredada, como sucede hoy.
»Por tanto, reconoce hoy y reflexiona en tu corazón, que el Señor es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra; no hay otroa.
»Así pues, guardarás Sus estatutos y Sus mandamientosa que yo te ordeno hoy, a fin de que te vaya bien a ti y a tus hijos después de tib, y para que prolongues tus días sobre la tierra que el Señor tu Dios te da para siemprec».
Las ciudades de refugio
Entonces Moisés designó1 tres ciudades al otro lado del Jordán, al orientea,
para que huyera allí el que involuntariamente1 hubiera matado a su vecino sin haber tenido enemistad contra él en el pasado; y huyendo a una de estas ciudades, salvara su vida:
Beser en el desierto, sobre la meseta, para los rubenitas, Ramot en Galaad para los gaditas, y Golán en Basán para los de Manasésa.
Esta es, pues, la ley que Moisés puso delante de los israelitas.
Estos son los testimonios, los estatutos y las ordenanzas que Moisés dio1 a los israelitas cuando salieron de Egipto,
al otro lado del Jordán en el valle frente a Bet Peora, en la tierra de Sehón, rey de los amorreos, que habitaba en Hesbónb, a quien Moisés y los israelitas derrotaron1 cuando salieron de Egipto.
Y tomaron posesión de su tierra y de la tierra de Og, rey de Basána, los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán hacia el oriente1,
desde Aroer, que está a la orilla del valle1 del Arnóna, hasta el monte Sión, es decir, Hermónb,
con todo el Arabá al otro lado del Jordán, al oriente, hasta el mar del Arabá, al pie1 de las laderas del monte Pisga.
Footnotes
- 1O reverenciarme.
- 1 el corazón de los cielos.
- 1O el sonido de palabras.
- 2O el sonido.
- 1 las diez palabras y las.
- 1 ordenado.
- 1O imagen tallada.
- 1 No prolongarán sus días.
- 1 buscarán.
- 1 días.
- 2O a Adán.
- 1O grandes terrores.
- 2 conforme a todo lo que.
- 1O enseñarte.
- 1 Y al contrario, porque.
- 2 simiente.
- 3 con su presencia.
- 1 desposeyendo.
- 1 separó.
- 1 hacia la salida del sol.
- aO torrente.
Cross references
- aDt. 1:3
- bLev. 18:5; Dt. 5:33; 8:1; 16:20; 30:16, 19; Ezq. 20:11; Rom. 10:5
- aDt. 12:32; Prv. 30:6; Apoc. 22:18
- bDt. 4:5, 14, 40
- aNúm. 25:1–9
- aLev. 26:46; 27:34
- aDt. 30:19, 20; 32:46, 47; Job 28:28; Sal. 19:7; 111:10; Prv. 1:7; 2 Tim. 3:15
- aDt. 4:32–34; 2 Sam. 7:23
- bSal. 34:17, 18; 145:18; 148:14; Isa. 55:6
- cSal. 34:18; 85:9
- aSal. 89:14; 97:2; 119:144, 160, 172
- aDt. 4:23; 6:12; 8:11, 14, 19; Prv. 4:23; 23:19
- bDt. 6:2; 12:1; 16:3
- cGn. 18:19; Dt. 4:10; 6:7, 20–25; 11:19; 32:46; Sal. 78:5, 6; Prv. 22:6; Ef. 6:4
- aDt. 14:23; 17:19; 31:12, 13
- bDt. 4:9
- aEx. 19:18; Heb. 12:18, 19
- aEx. 34:28; Dt. 10:4
- bEx. 31:18; 34:1, 28
- aJos. 23:11
- bIsa. 40:18
- aDt. 4:25; 9:12; 31:29
- bEx. 20:4; Lev. 26:1; Dt. 5:8, 9; 27:15; Rom. 1:23
- aRom. 1:23
- aGn. 2:1; Dt. 17:3; 1 Rey. 17:16; 21:3
- bDt. 13:5, 10; Job 31:26–28
- a1 Rey. 8:51; Jer. 11:4
- bEx. 19:5; Dt. 7:6; 14:2; 26:18; Tito 2:14; 1 Ped. 2:9
- aNúm. 20:12; Dt. 1:37
- aNúm. 27:13, 14
- bDt. 3:25
- aDt. 4:9
- bDt. 4:16
- aEx. 24:17; Dt. 9:3; Isa. 30:27; 33:14; Heb. 12:29
- bDt. 5:9; 6:15
- aDt. 4:16
- bDt. 4:23
- c2 Rey. 17:17
- aDt. 30:19; 31:28; 32:1; Isa. 1:2; Miq. 6:2
- bDt. 7:4; 8:19, 20
- aLev. 26:33; Dt. 28:64; 29:28; Neh. 1:8
- aDt. 28:36, 64; Jer. 16:13
- bDt. 29:17
- cSal. 115:4–8; 135:15–18; Isa. 44:12–20
- aDt. 30:1–3, 10; 2 Crón. 15:4; Isa. 55:6; Jer. 29:13
- bDt. 6:5; 10:12
- aDt. 31:29; Jer. 23:20; Os. 3:5; Heb. 1:2
- bSal. 18:6; 59:16; 107:6, 13
- cJer. 4:1, 2
- aEx. 34:6; 2 Crón. 30:9; Neh. 9:31; Sal. 103:8; 111:4; 116:5; Jon. 4:2
- bDt. 31:6, 8; Jos. 1:5; 1 Crón. 28:20; Heb. 13:5
- cJer. 30:11
- dLev. 26:45
- aDt. 32:7; Job 8:8
- bGn. 1:27; Isa. 45:12
- cDt. 28:64; Mat. 24:31
- dDt. 4:7; 2 Sam. 7:23
- aEx. 20:22; Dt. 5:24, 26
- aEx. 14:30; Dt. 33:29
- bDt. 7:19
- cDt. 5:15; 6:21; Sal. 136:12
- aEx. 8:10; 9:14; Dt. 4:39; 32:12, 39; 1 Sam. 2:2; Isa. 43:10–12; 44:6–8; 45:5–7; Mar. 12:32
- aEx. 19:9, 19; 20:18, 22; Dt. 4:33; Neh. 9:13; Heb. 12:25
- aDt. 7:7, 8; 10:15; 33:3
- bEx. 33:14; Isa. 63:9
- aNúm. 32:4; 34:14, 15
- aDt. 4:35; Jos. 2:11
- aLev. 22:31; Dt. 4:2; Sal. 105:45
- bDt. 4:1; 5:16, 29, 33; 6:3, 18; 12:25, 28; 22:7
- cEx. 23:26; Dt. 32:47
- a hacia la salida del sol.
- 1Núm. 35:6; Dt. 19:2–13; Jos. 20:7–9
- a sin saber.
- 1Jos. 20:8
- a habló.
- bDt. 3:29
- 1Núm. 21:21–25
- a hirieron.
- 1Dt. 1:4; 3:3, 4
- bDt. 2:36; 3:12
- 1Dt. 3:9; Sal. 133:3
Copyright 2005 por The Lockman Foundation