Daniel 4:20–26
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”El árbol que vio, que se hizo fuerte y corpulento, cuya copa1 llegaba hasta el cielo y que era visible en toda la tierraa,
y cuyo follaje era hermoso y su fruto abundante, y en el que había alimento para todos, debajo del cual moraban las bestias del campo y en cuyas ramas anidaban las aves del cielo,
es usted, oh rey, que se ha hecho grande y fuerte, su grandeza ha crecido y ha llegado hasta el cielo, y su dominioa hasta los confines de la tierrab.
”En cuanto al vigilante, al santo que el rey vio, que descendía del cielo y decía: ‘Derriben el árbol y destrúyanlo, pero dejen el tocón con1 sus raíces en la tierra, con ataduras de hierro y bronce en la hierba del campo, y que se empape con el rocío del cielo, y que comparta2 con las bestias del campoa, hasta que pasen sobre él siete años3b’,
esta es la interpretación, oh rey, y este es el decreto del Altísimo que ha venido sobre mi señor el reya:
Será usted echado de entre los hombres, y su morada estará con las bestias del campo, y le darán hierba para comer como al ganado, y será empapado con el rocío del cielo. Y siete años1 pasarán sobre usted, hasta que reconozca que el Altísimo domina sobre el reino de los hombres y que lo da a quien le placea.
”Y en cuanto a la orden de dejar el tocón con1 las raíces del árbola, su reino le será afirmado2 después que usted reconozca que es el Cielo el que gobiernab.
Footnotes
Cross references
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