2º Reyes 23:2–6
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Y el rey subió a la casa del Señor, y con él todos los hombres de Judá, todos los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor; y leyó en su presencia1 todas las palabras del libro del pactoa que había sido hallado en la casa del Señorb.
Después el rey se puso en pie junto a la columna e hizo pacto delante del Señora de andar en pos del Señor y de guardar Sus mandamientos, Sus testimonios y Sus estatutosb con todo su corazón y con toda su alma, para cumplir las palabras de este pacto escritas en este libro. Y todo el pueblo confirmó el pacto.
Después el rey ordenó que el sumo sacerdote Hilcías y los sacerdotes de segundo orden y los guardianes del umbrala, sacaran del templo del Señor todas las vasijas que se habían hecho para Baal, para la Asera1 y para todo el ejército de los cielosb, y los quemó fuera de Jerusalén en los campos del Cedrón y llevó sus cenizas a Betel2c.
Josías quitó a los sacerdotes idólatras que los reyes de Judá habían nombrado para quemar incienso en los lugares altos en las ciudades de Judá y en los alrededores de Jerusalén, también a los que quemaban incienso a Baal, al sol y a la luna, a las constelaciones y a todo el ejército de los cielosa.
Y sacó la Asera de la casa del Señor fuera de Jerusalén, al torrente Cedrón, y la quemó junto al torrente Cedrón; la redujo a polvoa y arrojó el polvo sobre los sepulcros de los hijos del pueblob.
Footnotes
Cross references
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