Logos Bible Study

2º Reyes 9–10

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Jehú rey de Israel

El profeta Eliseo llamó a uno de los hijos de los profetasa, y le dijo: «Prepárate, toma este frasco de aceiteb en tu manoc y ve a Ramot de Galaadd.

»Cuando llegues allá, busca a Jehúa, hijo de Josafat, hijo de Nimsib. Entra y haz que se levante de entre sus hermanos, y llévalo a un aposento interior.

»Entonces toma el frasco de aceite, derrámalo sobre su cabeza, y dile: “Así dice el Señor: ‘Yo te he ungidoa rey sobre Israel’ ”. Abre luego la puerta y huye, no esperes».

El joven, el siervo del profeta, fue a Ramot de Galaada.

Cuando llegó allá los capitanes del ejército estaban sentados, y él dijo: «Capitán, tengo un mensaje para ti». Y Jehú dijo: «¿Para cuál de nosotros?». Y él dijo: «Para ti, capitán».

Entonces Jehú se levantó y entró en la casa, y el joven derramó el aceite sobre su cabeza y le dijo: «Así dice el Señor, Dios de Israel: “Yo te he ungido rey sobre el pueblo del Señor, sobre Israela.

”Tú herirás la casa de Acab tu señor, para que Yo cobre venganza por la sangre de Mis siervosa los profetasb, y la sangre de todos los siervos del Señor derramada por mano de Jezabelc.

”Toda la casa de Acab perecerá, y cortaré de Acab todo varóna, tanto siervo como libre en Israelb.

”Yo pondré la casa de Acab como la casa de Jeroboama, hijo de Nabat, y como la casa de Baasab, hijo de Ahías.

”Los perros se comerán a Jezabel en el campo1 de Jezreel, y nadie la sepultaráa”». Entonces abrió la puerta y huyó.

Entonces Jehú salió a los siervos de su señor, y uno le dijo: «¿Va todo biena? ¿Por qué vino a ti este locob?». Y él les dijo: «Ustedes conocen bien al hombre y sus palabras».

Y ellos dijeron: «Mentira; cuéntanos ahora». Y él dijo: «Así y así me dijo: “Así dice el Señor: ‘Yo te he ungido rey sobre Israel’ ”».

Entonces todos se apresuraron y cada uno tomó su manto y lo puso bajo Jehú sobre los escalonesa, tocaron la trompeta y dijeron: «Jehú es reyb».

Muerte de Joram

Y Jehú, hijo de Josafat, hijo de Nimsi, conspiró contra Joram. El rey Joram, con todo Israel, había estado defendiendo a Ramot de Galaad contra Hazael, rey de Arama,

pero Joram había regresado a Jezreel para ser curado de las heridas que los arameos le habían hecho cuando peleó contra Hazael, rey de Aram. Y Jehú dijo: «Si es el deseo de ustedes, que nadie se escape ni salga de la ciudad para ir a anunciarlo en Jezreela».

Entonces Jehú montó en un carro y fue a Jezreel, porque Joram estaba allí en cama. Y Ocozías, rey de Judá, había descendido para ver a Jorama.

Y el centinela que estaba en la torre de Jezreel vio la comitiva de Jehú que venía, y dijo: «Veo una comitiva». Y Joram dijo: «Toma un jinete y envíalo a su encuentro, y que diga: “¿Hay paz?”».

Fue el jinete a su encuentro, y dijo: «Así dice el rey: “¿Hay paz?”». Y Jehú dijo: «¿Qué tienes tú que ver con la paz? Ponte1 detrás de mía». Y el centinela le avisó: «El mensajero llegó hasta ellos, pero no regresó».

Entonces envió un segundo jinete, que vino a ellos, y dijo: «Así dice el rey: “¿Hay paz?”». Y Jehú respondió: «¿Qué tienes tú que ver con la paz? Ponte detrás de mí».

El centinela le aviso de nuevoa: «Él llegó hasta ellos, y no regresó; y el modo de guiar es como el guiar de Jehú, hijo de Nimsi, porque guía alocadamenteb».

Entonces Jorama dijo: «Preparen el carro». Y prepararon su carro. Y salieron Joram, rey de Israel, y Ocozías, rey de Judá, cada uno en su carro, y fueron al encuentro de Jehú, y lo hallaron en el campo de Nabot de Jezreelb.

Cuando Joram vio a Jehú, dijo: «¿Hay paz, Jehú?». Y él respondió: «¿Qué paz, mientras sean tantas las prostituciones de tu madre Jezabela y sus hechicerías?».

Pero Joram volvió las riendas1 para huir, y dijo a Ocozías: «¡Traicióna, Ocozías!».

Pero Jehú entesó su arco con toda su fuerza e hirió a Joram en la espaldaa; y la flecha salió por su corazón y se desplomó en su carro.

Entonces Jehú dijo a su oficial Bidcar: «Tómalo y tíralo en la porción del campo de Nabot de Jezreela, pues recuerdo cuando tú y yo íbamos juntos montados detrás de su padre Acabb, que el Señor pronunció esta sentencia contra élc:

“Ayer ciertamente he visto la sangre de Nabota y la sangre de sus hijos”, declaró el Señor, “y te recompensaré en este campob”, declaró el Señor. Ahora pues, tómalo y tíralo en el campo, conforme a la palabra del Señor».

Cuando Ocozías, rey de Judá, vio esto, huyó por el camino de la casa del huertoa. Y Jehú lo persiguió y dijo: «Mátenlo a él también en el carro». Y lo hirieron en la subida de Gur, que está en Ibleam. Y huyó a Meguidob, y allí murió.

Entonces sus siervos lo llevaron en carro a Jerusalén, y lo sepultaron en su sepulcroa con sus padres en la ciudad de David.

En el año once de Joram, hijo de Acab, Ocozías había comenzado a reinar sobre Judáa.

Y llegó Jehú a Jezreel, y cuando Jezabel lo oyó, se pintó los ojos, adornóa su cabeza y se asomó por la ventana.

Cuando Jehú entraba por la puerta, ella dijo: «¿Le va bien a Zimri, asesino de tu señora?».

Entonces Jehú alzó su rostro hacia la ventana y dijo: «¿Quién está conmigo? ¿Quién?». Y dos o tres oficiales se asomaron desde arriba.

Y Jehú les dijo: «Échenla abajo». Y la echaron abajo y parte de su sangre salpicó la pared y los caballos, y él la pisoteó.

Cuando él entró, comió y bebió; entonces dijo: «Encárguense ahora de esta malditaa y entiérrenla, pues es hija de reyb».

Cuando fueron a enterrarla, no encontraron de ella más que el cráneo, los pies y las palmas de sus manos.

Entonces, volvieron y se lo hicieron saber. Entonces Jehú dijo: «Esta es la palabra que el Señor habló por medio de Su siervo Elías el tisbita: “En la parcela de Jezreel los perros comerán la carne de Jezabela;

y el cadáver de Jezabel será como estiércol sobre la superficie del campoa en la parcela de Jezreel, para que no puedan decir: ‘Esta es Jezabel’ ”».

Reinado de Jehú

Acab tenía setenta hijos en Samaria. Y Jehú escribió cartas y las envió a Samaria, a los príncipes de Jezreel, a los ancianos y a los preceptores de los hijos de Acaba, diciendo:

«Ahora, cuando esta carta llegue a ustedesa, como los hijos de su señor están con ustedes, así como también los carros y los caballos y una ciudad fortificada y las armas,

escojan al mejor y más capaz1 de entre los hijos de su señor, y pónganlo en el trono de su padre, y luchen por la casa de su señor».

Pero ellos temieron en gran manera y dijeron: «Si los dos reyes no pudieron sostenersea delante de él; ¿cómo, pues, podremos sostenernos nosotros?».

Y el que estaba a cargo de la casa, y el que estaba sobre la ciudad, los ancianos, y los preceptores de los hijos, enviaron palabra a Jehú, diciendo: «Somos sus siervos, haremos todo lo que nos digas, a nadie proclamaremos rey. Haga usted lo que le parezcaa bien».

Entonces por segunda vez les escribió una carta, diciendo: «Si están de mi parte y escuchan mi voz, tomen las cabezas de los hombres, de los hijos de su señor, y vengan a verme a Jezreel mañana a estas horas». Y los hijos del rey, setenta personas, estaban con los principales de la ciudad, que los criaban.

Cuando les llegó la carta, tomaron a los hijos del rey y los degollaron, setenta personasa, pusieron sus cabezas en canastas y se las enviaron a Jehú en Jezreel.

Cuando el mensajero vino y le avisó: «Han traído las cabezas de los hijos del rey», él dijo: «Pónganlas en dos montones a la entrada de la puerta hasta la mañana».

Por la mañana, Jehú salió, y estando en pie, dijo a todo el pueblo: «Ustedes son inocentes1a; porque yo conspiré contra mi señor y lo matéb, pero, ¿quién mató a todos estos?

»Sepan entonces que no caerá a tierra ninguna de las palabras del Señor, las cuales el Señor habló acerca de la casa de Acaba. El Señor ha hecho lo que habló por medio de Su siervo Elíasb».

Jehú mató a todos los que quedaban de la casa de Acab en Jezreel, y a todos sus grandes, a sus amigos íntimos y a sus sacerdotes, hasta que no le dejó ningún sobrevivientea.

Después Jehú se levantó y partió, y fue a Samaria. En el camino mientras estaba en Bet Eked de los pastores,

se encontró con los parientes1 de Ocozías, rey de Judáa, y les preguntó: «¿Quiénes son ustedes?». Y ellos respondieron: «Somos parientes1 de Ocozías; y hemos descendido para saludar a2 los hijos del rey y a los hijos de la reina madre».

Entonces Jehú dijo: «Tómenlos vivos». Y los tomaron vivos, y los mataron en el foso de Bet Eked, cuarenta y dos hombres. No dejó ninguno de ellos.

Cuando partió de allí, Jehú se encontró con Jonadab, hijo de Recaba, que venía a su encuentro, lo saludó1 y le dijo: «¿Es recto tu corazón como mi corazón es con el tuyo?». Y Jonadab respondió: «Lo es». Y Jehú dijo: «Si lo es, dame la manob». Y le dio su mano y lo hizo subir al carro.

Y él dijo: «Ven conmigo y verás mi celo por el Señora». Y lo hizo ir con él en su carro.

Cuando llegó a Samaria, mató a todos los que quedaban de Acaba en Samaria, hasta acabar con ellos, conforme a la palabra que el Señor había hablado a Elíasb.

Entonces Jehú reunió a todo el pueblo, y les dijo: «Acab sirvió a Baala un poco, Jehú lo servirá mucho.

»Llamen ahora a todos los profetas de Baal, a todos sus adoradores y a todos sus sacerdotes. Que no falte ninguno, porque tengo un gran sacrificio para Baala; todo el que falte no vivirá». Pero Jehú lo hizo con astucia para poder destruir a los adoradores de Baal.

Y Jehú dijo: «Santifiquen una asambleaa solemne para Baal». Y ellos la convocaronb.

Entonces Jehú envió aviso por todo Israel y vinieron todos los adoradores de Baal, y no quedó ninguno que no viniera. Y cuando entraron en la casa de Baala, la casa de Baal se llenó de un extremo al otro.

Y dijo al que estaba encargado del vestuario: «Saca vestiduras para todos los adoradores de Baal». Y él les sacó vestiduras.

Jehú entró en la casa de Baal con Jonadab, hijo de Recab; y dijo a los adoradores de Baal: «Busquen y vean que no haya aquí con ustedes ninguno de los siervos del Señor, sino solo los adoradores de Baal».

Entonces entraron a ofrecer sacrificios y holocaustos. Y Jehú había colocado ochenta hombres afuera, y había dicho: «El que permita…

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Footnotes

  1. 1 la parcela.
  2. 1 Vuelve.
  3. 1 manos.
  4. 1 justo.
  5. 1 justos.
  6. 1 hermanos.
  7. 2 para el bienestar de.
  8. 1 bendijo.

Cross references

  1. a2 Rey. 2:3
  2. b1 Sam. 10:1; 16:1; 1 Rey. 1:39
  3. c2 Rey. 4:29
  4. d2 Rey. 8:28, 29
  5. a2 Rey. 9:5, 11
  6. b1 Rey. 19:16, 17; 2 Rey. 9:14, 20
  7. a2 Crón. 22:7
  8. a2 Rey. 9:1
  9. a1 Sam. 2:7, 8; 1 Rey. 19:16; 2 Rey. 9:3; 2 Crón. 22:7
  10. aDt. 32:35, 43
  11. b1 Rey. 18:4; 21:15, 21, 25
  12. c2 Rey. 9:32–37
  13. a1 Sam. 25:22
  14. bDt. 32:36; 1 Rey. 21:21; 2 Rey. 10:17; 14:26
  15. a1 Rey. 14:10, 11; 15:29
  16. b1 Rey. 16:3–5, 11, 12
  17. a1 Rey. 21:23; 2 Rey. 9:35, 36
  18. a2 Rey. 9:17, 19, 22
  19. bJer. 29:26; Os. 9:7; Mar. 3:21
  20. aMat. 21:7, 8; Mar. 11:7, 8
  21. b2 Sam. 15:10; 1 Rey. 1:34, 39
  22. a1 Rey. 22:3; 2 Rey. 8:28
  23. a2 Rey. 8:29
  24. a2 Rey. 8:29
  25. a2 Rey. 9:19, 22
  26. a2 Sam. 18:27
  27. b1 Rey. 19:17
  28. a2 Crón. 22:7
  29. b1 Rey. 21:1–7, 15–19; 2 Rey. 9:26
  30. a1 Rey. 16:30–33; 18:19; 2 Crón. 21:13
  31. a2 Rey. 11:14
  32. a1 Rey. 22:34
  33. a1 Rey. 21:1
  34. b1 Rey. 21:19, 24–29
  35. cIsa. 13:1
  36. a1 Rey. 21:13, 19
  37. b2 Rey. 9:21, 25
  38. a2 Crón. 22:7, 9
  39. bJos. 17:11; Jue. 1:27
  40. a2 Rey. 23:30
  41. a2 Rey. 8:25
  42. aJer. 4:30; Ezq. 23:40
  43. a1 Rey. 16:9–20; 2 Rey. 9:18–22
  44. a1 Rey. 21:25
  45. b1 Rey. 16:31
  46. a1 Rey. 21:23
  47. aJer. 8:1–3
  48. a1 Rey. 16:24–29
  49. a2 Rey. 5:6
  50. a2 Rey. 9:24, 27
  51. aJos. 9:8, 11; 1 Rey. 20:4, 32; 2 Rey. 18:14
  52. aJue. 9:5; 2 Rey. 11:1
  53. a2 Rey. 10:6
  54. b2 Rey. 9:14–24
  55. a2 Rey. 9:7–10
  56. b1 Rey. 21:19–29
  57. aOs. 1:4
  58. a2 Rey. 8:24, 29; 2 Crón. 21:17; 22:8
  59. a1 Crón. 2:55; Jer. 35:6–19
  60. bEsd. 10:19; Ezq. 17:18
  61. a1 Rey. 19:10
  62. a2 Rey. 9:8
  63. b2 Rey. 10:10
  64. a1 Rey. 16:31, 32
  65. a1 Rey. 18:19; 22:6
  66. aJoel 1:14
  67. bEx. 32:4–6
  68. a1 Rey. 16:32; 2 Rey. 11:18