1º Reyes 13:22–30
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sino que has vuelto y has comido pan y bebido agua en el lugar del cual Él te dijo: ‘No comerás pan ni beberás agua’, tu cadáver no entrará en el sepulcro de tus padres”».
Y después de haber comido pan y de haber bebido agua, aparejó el asno para él, para el profeta que había hecho volver.
Y cuando este se fue, un león lo encontró en el camino y lo matóa, y su cadáver quedó tirado en el camino y el asno estaba junto a él; también el león estaba junto al cadáver.
Entonces pasaron unos hombres y vieron el cadáver tirado en el camino y el león que estaba junto al cadáver; y fueron y lo dijeron en la ciudad donde vivía el anciano profetaa.
Cuando el profeta que le había hecho volver del camino lo oyó, dijo: «Es el hombre de Dios, que desobedeció el mandato del Señor; por tanto el Señor lo ha entregado al león que lo ha desgarrado y matado, conforme a la palabra que el Señor le había hablado».
Entonces habló a sus hijos, diciendo: «Aparéjenme el asno». Y se lo aparejaron.
Fue y halló el cadáver tirado en el camino, y el asno y el león estaban junto al cadáver; el león no había comido el cadáver ni desgarrado el asno.
El profeta levantó el cadáver del hombre de Dios, lo puso sobre el asno y lo trajo. Vino a la ciudad del anciano profeta para hacer duelo por él y enterrarlo.
Puso el cadáver en su propio sepulcro, e hicieron duelo por él, diciendo: «¡Ay, hermano míoa!».
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