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Zacarías 1–11
Exhortación al arrepentimiento
El octavo mes del año segundo de Darío, vino la palabra del Señor al profeta Zacarías, hijo de Berequías, hijo de Iddoa, diciendob:
2 El Señor se enojó mucho contra vuestros padresa.
3 Diles, pues: «Así dice el Señor de los ejércitos: “Volveos a mí”—declara el Señor de los ejércitos—“y yo me volveré a vosotros”—dice el Señor de los ejércitosa.
4 “No seáis como vuestros padresa, a quienes los antiguos profetas proclamaronb, diciendo: ‘Así dice el Señor de los ejércitos: “Volveos ahora de vuestros malos caminosc y de vuestras malas obras” ’. Pero no me escucharon ni me hicieron casod”—declara el Señor.
5 “Vuestros padresa, ¿dónde están? Y los profetasb, ¿viven para siempre?
6 “Pero mis palabras y mis estatutos que yo ordené a mis siervos los profetas ¿no alcanzaron a vuestros padres? Por eso se arrepintieron y dijeron: ‘Como el Señor de los ejércitos se propuso hacer con nosotros conforme a nuestros caminos y conforme a nuestras obrasa, así ha hecho con nosotrosb’ ”».
Visiones de los caballos, de los cuernos y de los artesanos
¶7 El día veinticuatro del mes undécimo, que es el mes de Sebat, el año segundo de Darío, vino la palabra del Señor al profeta Zacarías, hijo de Berequías, hijo de Iddo, diciendo:
8 He aquí, de noche vi un hombre que iba montado en un caballoa rojo; él estaba entre los mirtosb que había en la quebrada, y detrás de él, caballos rojos, castaños y blancosc.
9 Entonces dije: ¿Quiénes son estos, señor mío? Y el ángel que hablaba conmigoa me dijo: Te mostraré quienes son estosb.
10 Y el hombre que estaba entre los mirtos respondió y dijo: Estos son los que el Señor ha enviado a recorrer la tierraa.
11 Y ellos respondieron al ángel del Señor que estaba entre los mirtos y dijeron: Hemos recorrido la tierraa, y he aquí, toda la tierra está en paz1 y tranquilab.
¶12 Entonces respondió el ángel del Señor y dijo: Oh Señor de los ejércitos, ¿hasta cuándoa seguirás sin compadecerteb de Jerusalén y de las ciudades de Judá, contra las cuales has estado indignadoc estos setenta añosd?
13 Y el Señor respondió al ángel que hablaba conmigoa palabras buenas, palabras consoladorasb.
14 Y el ángel que hablaba conmigo me dijo: Proclama, diciendo: «Así dice el Señor de los ejércitos: “Estoy celoso en gran manera por Jerusalén y por Sióna,
15 y con gran enojo estoy yo enojadoa contra las naciones que están confiadasb; porque cuando yo estaba un poco enojadoc, ellas contribuyeron al mal”.
16 »Por tanto, así dice el Señor: “Me volveré a Jerusalén con compasióna; en ella será reedificada mi casa”—declara el Señor de los ejércitosb—“y el cordel será tendido sobre Jerusalénc”».
17 Proclama de nuevo, diciendo: «Así dice el Señor de los ejércitos: “Otra vez rebosarán mis ciudades de bienesa, otra vez el Señor consolará a Siónb y de nuevo escogerá a Jerusalénc”».
¶18 1Después alcé mis ojos y miré, y he aquí cuatro cuernos.
19 Y dije al ángel que hablaba conmigo: ¿Qué son estos? Y me respondió: Estos son los cuernosa que dispersaron a Judá, a Israel y a Jerusalén.
20 Entonces el Señor me mostró cuatro artesanos1a.
21 Y dije: ¿Qué vienen a hacer estos? Y él respondió, diciendo: Aquellos son los cuernos que dispersaron a Judáa, de modo que nadie ha podido levantar la cabeza; pero estos artesanos han venido para aterrorizarlos, para derribar los cuernos de las naciones que alzaron sus cuernos contra la tierra de Judá para dispersarlab.
1Entonces alcé los ojos y miré, y he aquí, vi un hombre con un cordel de medir en la manoa.
2 Y le dije: ¿Adónde vas? Y me respondió: A medir a Jerusalén para ver cuánta es su anchura y cuánta su longituda.
3 Y he aquí, cuando el ángel que hablaba conmigoa salía, otro ángel le salió al encuentro,
4 y le dijo: Corre, habla a ese jovena, y dile: «Sin muros1 será habitadab Jerusalénc, a causa de la multitud de hombresd y de ganados dentro de ella.
5 »Y yo seré para ella»—declara el Señor—«una murallaa de fuego en derredor, y gloria seré en medio de ellab».
¶6 ¡Ea, ea! Huid de la tierra del nortea—declara el Señor—porque como a los cuatro vientos del cielo os dispersé yo—declara el Señorb.
7 ¡Ea, Sión, tú que moras con la hija de Babilonia, escápatea!
8 Porque así dice el Señor de los ejércitos, cuya1 gloria me ha enviado contra las naciones que os despojarona, porque el que os toca, toca la niña de su ojob:
9 He aquí, alzaré mi mano contra ellasa, y serán despojo para sus esclavosb. Entonces sabréis que el Señor de los ejércitos me ha enviado.
10 Canta de júbilo y alégrate, oh hija de Sión; porque he aquí, vengo, y habitaré en medio de tia—declara el Señorb.
11 Y se unirán muchas naciones al Señora aquel día, y serán mi pueblo. Entonces habitaré en medio de tib, y sabrás que el Señor de los ejércitos me ha enviado a tic.
12 Y el Señor poseerá1 a Judá, su porción en la tierra santaa, y escogerá de nuevo a Jerusalénb.
13 Calle toda carne delante del Señora, porque Él se ha levantado de su santa moradab.
Visión sobre el sumo sacerdote Josué
Entonces me mostró al sumo sacerdote Josuéa, que estaba delante del ángel del Señor; y Satanás1 estaba a su derecha para acusarlob.
2 Y el ángel del Señor1 dijo a Satanás: El Señor te reprenda, Satanása. Repréndate el Señor que ha escogido a Jerusalénb. ¿No es este un tizón arrebatado del fuegoc?
3 Y Josué estaba vestido de ropas suciasa, en pie delante del ángel.
4 Y este habló, y dijo a los que estaban delante de él1: Quitadle las ropas suciasa. Y a él le dijo: Mira, he quitado de ti tu iniquidadb y te vestiré2 de ropas de galac.
5 Después dijo1: Que le pongan un turbante limpio en la cabeza. Y le pusieron un turbante limpio en la cabeza y le vistieron con ropas de galaa; y el ángel del Señor estaba allí2.
¶6 Entonces el ángel del Señor amonestó a Josué, diciendo:
7 Así dice el Señor de los ejércitos: «Si andas en mis caminos, y si guardas mis ordenanzas, también tú gobernarás mi casaa; además tendrás a tu cargo mis atrios y te daré libre acceso1b entre estos que están aquíc.
8 »Escucha ahora, Josué, sumo sacerdote, tú y tus compañeros que se sientan ante ti, que son hombres de presagioa, pues he aquí, yo voy a traer a mi siervo, el Renuevob.
9 »Porque he aquí la piedra que he puesto delante de Josué, sobre esta única piedra hay siete ojosa. He aquí, yo grabaré una inscripción en ella»—declara el Señor de los ejércitos—«y quitaré la iniquidadb de esta tierra en un solo día.
10 »Aquel día»—declara el Señor de los ejércitos—«convidaréis cada uno a su prójimo bajo su parra y bajo su higueraa».
Visión del candelabro y los olivos
Entonces el ángel que hablaba conmigoa volvió, y me despertó como a un hombre que es despertado de su sueñob.
2 Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: He aquí, veoa un candelabro todo de oro con su depósito en la parte superior, y sus siete lámparasb encima de él con siete tubos para cada una de las lámparasc que tiene encima;
3 y junto a él hay dos olivos, uno a la derecha del depósito y el otro a la izquierdaa.
4 Continué, y dije al ángel que hablaba conmigo1: ¿Qué es esto señor míoa?
5 Respondió el ángel que hablaba conmigo, y me dijo: ¿No sabes qué es estoa? Y respondí: No, señor míob.
6 Continuó él, y me dijo1: Esta es la palabra del Señor a Zorobabel2a: «No por el poder ni por la fuerzab, sino por mi Espírituc»—dice el Señor de los ejércitos.
7 «¿Quién eres tú, oh gran monte? Ante Zorobabel, te convertirás en llanuraa; y él sacará la piedra clave entre aclamaciones de “¡Gracia, gracia a ellab!”».
8 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo:
9 Las manos de Zorobabel han puesto los cimientos de esta casaa, y sus manos la acabarán. Entonces sabréis1 que el Señor de los ejércitos me ha enviado a vosotrosb.
10 ¿Pues quién ha menospreciado el día de las pequeñecesa? Estos sieteb se alegrarán cuando vean la plomadac en la mano de Zorobabel; estos son1 los ojos del Señord que recorren toda la tierrae.
¶11 Entonces hablé, y le dije: ¿Qué son estos dos olivos a la derecha y a la izquierda del candelabroa?
12 Hablé por segunda vez, y le dije: ¿Qué son las dos ramas1 de olivo que están junto a los dos tubos de oro, que vierten de sí el aceite dorado?
13 Y me respondió, diciendo: ¿No sabes qué son estos? Y yo dije: No, señor míoa.
14 Entonces él dijo: Estos son los dos ungidos1a que están de pie junto al Señorb de toda la tierrac.
Alcé de nuevo mis ojos y miré, y he aquí un rollo que volabaa.
2 Y me dijo el ángel: ¿Qué ves? Y respondía: Veo un rollo que vuela; su longitud es de veinte codos1 y su anchura de diez codos.
3 Entonces me dijo: Esta es la maldición que sale sobre la faz de toda la tierraa; ciertamente todo el que roba será destruido según lo escrito1b en un lado, y todo el que jura será destruido según lo escrito1 en el otro ladoc.
4 La haré salir—declara el Señor de los ejércitosa—y entrará en casa del ladrónb y en casa del que jura por mi nombre en falsoc; y pasará la noche dentro de su casa y la consumirá junto con sus maderas y sus piedrasd.
¶5 Salió el ángel que hablaba conmigoa, y me dijo: Alza ahora tus ojos y mira qué es esto que sale.
6 Y dije: ¿Qué es? Y él dijo: Esto es el efa1 que sale. Y añadió: Esta es la iniquidad2 de ellos en toda la tierraa.
7 Y he aquí, una tapa de plomo fue levantada, y había1 una mujer sentada dentro del efa.
8 Entonces dijo: Esta es la Maldada. Y la arrojó al interior del efa y arrojó la tapa1 de plomo sobre su abertura2.
9 Luego alcé los ojos y miré, y he aquí dos mujeres salían con el viento en sus alas; y tenían alas como alas de cigüeña, y alzaron el efa entre la tierra y el cieloa.
10 Dije entonces al ángel que hablaba conmigo: ¿Adónde llevan el efa?
11 Y me respondió: A la tierra de Sinara para edificarle un templo1; y cuando esté preparado, será asentado allí sobre su base.
Alcé de nuevo mis ojos y miré, y he aquí cuatroa carros que salían de entre dos montes; y los montes eran montes de bronce.
2 Del primer carro tiraban caballosa …
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| 1 | * , sentada |
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| 1 | En el texto heb., cap. 2:1 |
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| 1 | O, herreros |
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| 1 | En el texto heb., cap. 2:5 |
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| 1 | * , Como aldeas sin muros o Como campo abierto |
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| 1 | * , tras la |
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| 1 | O, heredará |
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| 1 | I.e., el adversario |
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| 1 | Así en la versión siriaca; en el * , Y el Señor |
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| 1 | * , de él, diciendo |
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| 2 | * , para vestirte |
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| 1 | Así en la versión gr. (sept.); en el * , Y dije |
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| 2 | * , de pie |
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| 1 | * , daré jornadas |
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| 1 | * , conmigo, diciendo |
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| 1 | * , me dijo, diciendo |
| 2 | * , Zorobabel, diciendo |
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| 1 | O, Pero se alegrarán … Zorobabel. Estos siete son |
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| 1 | O, racimos |
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| 1 | * , hijos de aceite nuevo |
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| 1 | Un codo equivale * a 45 cm. |
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| 1 | * , según ella |
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| 1 | Un efa equivale * a 22 litros |
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| 1 | * , y esto |
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| 1 | * , piedra |
| 2 | * , boca |
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| 1 | * , una casa |
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