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Salmo 34–38
El Señor, proveedor y salvador
Salmo de David cuando se fingió loco* delante de Abimelec**, quien lo echó, y él se fue.
Bendeciré al Señor en todo tiempoa;
continuamente estará su alabanza en mi bocab.
2 En el Señor se gloriará mi almaa;
lo oirán los humildes y se regocijaránb.
3 Engrandeced al Señor conmigoa,
y exaltemos a una1 su nombreb.
¶4 Busqué al Señor, y Él me respondióa,
y me libró de todos mis temoresb.
5 Los que a Él miraron, fueron iluminados1a;
sus rostros jamás serán avergonzadosb.
6 Este pobre1 clamó, y el Señor le oyó,
y lo salvó de todas sus angustiasa.
7 El ángel del Señora acampa alrededor de los que le temen,
y los rescata.
¶8 Probad1 y ved que el Señor es buenoa.
¡Cuán bienaventurado es el hombre que en Él se refugiab!
9 Temed al Señor, vosotros sus santosa,
pues nada les faltab a aquellos que le temen.
10 Los leoncillos pasan necesidad y tienen hambre,
mas los que buscan al Señor no carecerán de bien algunoa.
11 Venid, hijos, escuchadmea;
os enseñaré el temor del Señorb.
12 ¿Quién es el hombre que desea vidaa
y quiere muchos días para ver el bienb?
13 Guarda tu lengua del mala,
y tus labios de hablar engañob.
14 Apártate del mal y haz el biena,
busca la paz y síguelab.
15 Los ojos del Señor están sobre los justosa,
y sus oídos atentos a su clamor.
16 El rostro del Señor está contra los que hacen mala,
para cortar de la tierra su memoriab.
17 Claman los justos, y el Señor los oye,
y los libra de todas sus angustiasa.
18 Cercano está el Señora a los quebrantados de corazónb,
y salva a los abatidos1 de espírituc.
¶19 Muchas son las aflicciones del justoa,
pero de todas ellas lo libra el Señorb.
20 Él guarda todos sus huesos;
ni uno de ellos es quebrantadoa.
21 La maldad dará muerte al impío,
y los que aborrecen al justo serán condenados1a.
22 El Señor redime el alma de sus siervosa;
y no será condenado1 ninguno de los que en Él se refugianb.
Oración de un justo perseguido
Salmo de David.
Combate, oh Señor, a los que me combatena;
ataca a los que me atacanb.
2 Echa mano del broquel y del escudoa,
y levántate en mi ayudab.
3 Empuña también la lanza y el hacha1 para enfrentarte a los que me persiguen;
di a mi alma: Yo soy tu salvacióna.
4 Sean avergonzados y confundidos1 los que buscan mi vida2a;
sean puestos en fuga y humillados los que traman el mal contra míb.
5 Sean como paja delante del vientoa,
con el ángel del Señor acosándolos.
6 Sea su camino tenebroso y resbaladizoa,
con el ángel del Señor persiguiéndolos.
7 Porque sin causa me tendieron su red1a;
sin causa cavaron fosa2 para mi almab.
8 Que venga destrucción sobre él sin darse cuentaa,
y la red que él mismo tendió lo prendab,
¡que caiga en esa misma destrucciónc!
¶9 Y mi alma se regocijará en el Señora;
en su salvación se gozaráb.
10 Dirán todos mis huesosa: Señor, ¿quién como túb,
que libras al afligido de aquel que es más fuertec que él,
sí, al afligido y al necesitado de aquel que lo despoja1d?
11 Se levantan testigos malvadosa,
y de lo que no sé me preguntan.
12 Me devuelven mal por biena
para aflicción de mi alma.
13 Pero yo, cuando ellos estaban enfermosa, vestía de cilicio1b;
humillé mi alma con ayunoc,
y mi oración se repetía en2 mi pechod.
14 Como por mi amigo, como por mi hermano, andaba de aquí para allá;
como el que está de duelo por la madre, enlutado me encorvabaa.
15 Pero ellos se alegraron en mi tropiezo1a, y se reunieron;
los agresores2, a quienes no conocía, se juntaron contra míb;
16 Como bufones impíos en una fiesta,
rechinaban sus dientes contra mía.
¶17 ¿Hasta cuándo, Señor, estarás mirandoa?
Rescata mi alma de sus estragosb,
mi única vida de los leonesc.
18 En la gran congregación te daré graciasa;
entre mucha gente te alabaréb.
19 No permitas que se regocijen a costa míaa los que injustamente son mis enemigosb,
ni que guiñen el ojo con maliciac los que sin causa me aborrecend.
20 Porque ellos no hablan paz,
sino que piensan palabras engañosas1 contra los pacíficos de la tierraa,
21 y abrieron bien grande su boca contra mía;
dijeron: ¡Ajá, ajá, nuestros ojos lo han vistob!
¶22 Tú lo has vistoa, Señor, no callesb;
Señor, no estés lejos de míc.
23 Despierta y levántate para mi defensaa
y para mi causa, Dios mío y Señor mío.
24 Júzgame conforme a tu justiciaa, oh Señor, Dios mío;
que no se rían de míb.
25 Que no digan en su corazón: ¡Ajá, lo que queríamosa!
Que no digan: ¡Lo hemos devoradob!
26 Sean avergonzados y humillados a una los que se alegran de mi mala;
cúbranse de vergüenza y deshonra los que se engrandecen contra míb.
¶27 Canten de júbilo y regocíjensea los que favorecen mi vindicaciónb;
y digan continuamente: Engrandecido sea el Señorc,
que se deleita en la paz1 de su siervod.
28 Y mi lengua hablará de tu justicia
y de tu alabanza todo el díaa.
La maldad del hombre y la misericordia de Dios
Para el director del coro. Salmo de David, siervo del Señor.
La transgresión habla al impío dentro de su1 corazón;
no hay temor de Dios delante de sus ojosa.
2 Porque en sus propios ojos la transgresión le engaña1a
en cuanto a descubrir su iniquidad y aborrecerla.
3 Las palabras de su boca son iniquidad y engañoa;
ha dejado de ser sabio y de hacer el bien1b.
4 Planea la iniquidad en su camaa;
se obstina en un camino que no es buenob;
no aborrece el malc.
¶5 Tu misericordia, oh Señor, se extiende hasta1 los cielosa,
tu fidelidad, hasta el firmamento.
6 Tu justicia es como los montes de Dios1a;
tus juicios son como profundo abismob.
Tú preservas, oh Señor, al hombre y al animalc.
7 ¡Cuán preciosa es, oh Dios, tu misericordiaa!
Por eso los hijos de los hombres se refugian a la sombra de tus alasb.
8 Se sacian de la abundancia1 de tu casaa,
y les das a beber del río de tus deliciasb.
9 Porque en ti1 está la fuente de la vidaa;
en tu luz vemos la luz.
¶10 Continúa tu misericordia para con los que te conocena,
y tu justicia para con los rectos de corazónb.
11 Que no me alcance el pie del orgullo,
ni me mueva la mano de los impíos.
12 Allí han caído los que obran iniquidad;
han sido derribados y no se pueden levantara.
El justo y el problema del mal
Salmo de David.
No te irrites a causa de los malhechoresa;
no tengas envidia de los que practican la iniquidadb.
2 Porque como la hierba pronto se secarán1a,
y se marchitarán como la hierba verdeb.
3 Confía en el Señor, y haz el biena;
habita en la tierrab, y cultiva la1 fidelidadc.
4 Pon tu delicia en el Señora,
y Él te dará las peticiones de tu corazónb.
5 Encomienda al Señor tu caminoa,
confía en Él, que Él actuará;
6 hará resplandecer1 tu justicia como la luza,
y tu derecho2 como el mediodíab.
¶7 Confía callado en1 el Señora y espérale con pacienciab;
no te irritesc a causa del que prospera en su caminod,
por el hombre que lleva a cabo sus intrigas.
8 Deja la ira y abandona el furora;
no te irrites, solo harías lo malo.
9 Porque los malhechores serán exterminadosa,
mas los que esperan en el Señor poseerán la tierrab.
10 Un poco más y no existirá el impíoa;
buscarás con cuidado su1 lugar, pero él no estará allíb.
11 Mas los humildes poseerán la tierraa,
y se deleitarán en abundante prosperidad1b.
¶12 El impío trama contra el justoa,
y contra él rechina sus dientesb.
13 El Señor se ríe de éla,
porque ve que su día se acercab.
14 Los impíos han sacado la espada y entesado el arcoa,
para abatir al afligido y al necesitadob,
para matar a los de recto procederc.
15 Su espada penetrará en su propio corazón,
y sus arcos serán quebradosa.
¶16 Mejor es lo poco del justoa
que la abundancia de muchos impíos.
17 Porque los brazos de los impíos serán quebradosa;
mas el Señor sostiene a los justosb.
18 El Señor conoce los días de los íntegros1a,
y su herencia será perpetuab.
19 No serán avergonzados en el tiempo malo,
y en días de hambre se saciarána.
20 Pero los impíos perecerána,
y los enemigos del Señor serán como la hermosura1 de los prados2;
desaparecen, se desvanecen como el humob.
21 El impío pide prestado y no paga,
mas el justo es compasivo y daa.
22 Porque los que son bendecidos por el Señor1 poseerán la tierraa,
pero los maldecidos por Él serán exterminadosb.
¶23 Por el Señor son ordenados1 los pasos del hombrea,
y el Señor2 se deleita en su caminob.
24 Cuando caiga, no quedará derribadoa,
porque el Señor sostiene1 su manob.
25 Yo fui joven, y ya soy viejo,
y no he visto al justo desamparadoa,
ni a su descendencia1 mendigando panb.
26 Todo el día1 es compasivo y prestaa,
y su descendencia2 es para bendiciónb.
¶27 Apártate del mal y haz el biena,
y tendrás morada para siempreb.
28 Porque el Señor ama la justicia1a,
y no abandona a sus santosb;
ellos son preservados para siemprec,
pero la descendencia2 de los impíos será exterminadad.
29 Los justos poseerán la tierraa,
y para siempre morarán en ellab.
30 La boca del justo profiere sabiduríaa
y su lengua habla rectitudb.
31 La ley de su Dios está en su corazóna;
no vacilan sus pasosb.
32 El impío acecha al justoa
y procura matarlob.
33 El Señor no dejará al justo1 en sus manosa,
ni permitirá que lo condenen cuando sea juzgadob.
34 Espera en el Señora y guarda su camino,
y Él te exaltará para que poseas la tierra;
cuando los impíos sean exterminados, tú lo verásb.
¶35 He visto al impío, violento1a,
extenderse como frondoso árbol en su propio suelo2b.
36 Luego pasó1, y he aquí, ya no estabaa;
lo busqué, pero no se le halló.
37 Observa al que es íntegro1a, mira al que es rectob;
porque el hombre de paz tendrá descendencia2c.
38 Pero los transgresores serán destruidos a unaa;
la posteridad de los impíos será exterminadab.
39 Mas la salvación de los justos viene del Señora;
Él es su fortaleza en el tiempo de la angustiab.
40 El Señor los ayuda y los libraa;
los libra de los impíos y los salvab,
porque en Él se refugianc.
Salmo de David. Para conmemorar.
Señor, no me reprendas en tu enojoa,
ni me castigues en tu furor.
2 Porque tus saetas se han clavado en mía,
y sobre mí ha descendido tu manob.
3 Nada hay sano en mi carnea a causa de tu indignaciónb;
en mis huesos no hay salud a causa de mi pecadoc.
4 Porque mis iniquidades han sobrepasado mi cabezaa…
| * | O, cambió su comportamiento |
| ** | Posiblemente, un título del rey Aquis de Gat. Véase 1 Sam. 21:10–15 |
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| 1 | O, juntos |
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| 1 | O, resplandecieron |
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| 1 | O, afligido |
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| 1 | O, Gustad |
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| 1 | O, aplastados |
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| 1 | O, hallados culpables |
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| 1 | O, hallado culpable |
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| 1 | Otra posible lectura es: y cierra el paso |
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| 1 | O, deshonrados |
| 2 | * , alma |
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| 1 | * , una fosa |
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| 2 | * , su red |
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| 1 | O, roba |
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| 1 | O, saco |
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| 2 | O, volvía a |
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| 1 | O, cojera |
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| 2 | O, heridores |
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| 3 | O, calumniaban |
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| 1 | O, traman engaños |
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| 1 | O, prosperidad |
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| 1 | O, lisonjea |
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| 1 | O, de entender el hacer el bien |
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| 1 | * , está en |
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| 1 | O, poderosos montes |
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| 1 | * , grosura o lo mejor |
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| 1 | * , contigo |
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| 1 | O, serán cortados |
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| 1 | O, apaciéntate en su |
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| 1 | * , hará salir |
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| 2 | O, juicio |
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| 1 | O, Aguarda en silencio ante |
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| 1 | O, en su |
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| 1 | O, paz |
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| 1 | O, perfectos |
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| 1 | I.e., las flores |
| 2 | Algunas versiones dicen: el sebo de los carneros |
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| 1 | * , El |
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| 1 | O, afirmados |
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| 2 | O, y Él |
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| 1 | O, le sostiene con |
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| 1 | * , su simiente |
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| 1 | O, En todo tiempo |
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| 2 | * , simiente |
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| 1 | * , el juicio |
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| 2 | * , simiente |
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| 1 | * , no lo dejará |
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| 1 | O, poderoso |
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| 2 | La versión gr. (sept.) dice: levantarse como los cedros del Líbano |
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| 1 | Algunas versiones antiguas dicen: pasé |
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| 1 | O, perfecto |
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| 2 | * , posteridad |
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