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Salmo 1.1–6

Contraste entre el justo y los impíos

¡Cuán bienaventurado es el hombre que no andaa en el consejo de los impíosb,

ni se detiene en el camino de los pecadoresc,

ni se sienta en la silla de los escarnecedoresd,

2 sino que en la ley del Señor está su deleitea,

y en su ley medita de díab y de nochec!

3 Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes1 de aguaa,

que da su fruto a su tiempo,

y su hoja2 no se marchita;

en todo lo que hace, prospera3b.

¶4 No así los impíos,

que son como paja que se lleva el vientoa.

5 Por tanto, no se sostendrán1 los impíosa en el juiciob,

ni los pecadores en la congregación de los justosc.

6 Porque el Señor conoce1 el camino de los justosa,

mas el camino de los impíos pereceráb.

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