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Números 21–28
Cuando el cananeo, el rey de Arad, que habitaba en el Neguev1, oyó que Israel subíaa por el camino de Atarim2, peleó contra Israel y le tomó algunos prisioneros.
2 Entonces Israel hizo un voto al Señora y dijo: Si en verdad entregas a este pueblo en mis manos, yo destruiré por completo1 sus ciudades.
3 Y oyó el Señor la voz de Israel y les entregó a los cananeos; y ellos los destruyeron por completo1 a ellos y a sus ciudades. Por eso se llamó a aquel lugar Horma2a.
¶4 Partieron del monte de Hor, por el camino del mar Rojo1, para rodear la tierra de Edoma, y el pueblo se impacientó2 por causa del viaje.
5 Y el pueblo habló contra Dios y Moisés: ¿Por qué nos habéis sacado de Egipto para morir en el desiertoa? Pues no hay comida1 ni agua, y detestamos2 este alimento tan miserableb.
6 Y el Señor envió serpientes abrasadoras entre el puebloa, y mordieron al pueblob, y mucha gente de Israel murióc.
7 Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecadoa, porque hemos hablado contra el Señor y contra ti; intercede con el Señor para que quite las serpientes de entre nosotros. Y Moisés intercedió por el pueblob.
8 Y el Señor dijo a Moisés: Hazte una serpiente abrasadora y ponla sobre un astaa; y acontecerá que cuando todo el que sea mordido la mire, vivirá.
9 Y Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre el astaa; y sucedía que cuando una serpiente mordía a alguno, y este miraba a la serpiente de bronce, vivía.
¶10 Después los hijos de Israel partieron y acamparon en Obota.
11 Y partieron de Obot y acamparon en Ije-abarim, en el desierto que está frente a Moab, al oriente1.
12 De allía partieron y acamparon en el valle1 de Zered.
13 De allí partieron y acamparon al otro lado del Arnón, que está en el desierto y que sale del territorio de los amorreos, pues el Arnón es la frontera de Moaba, entre Moab y los amorreos.
14 Por tanto se dice en el Libro de las Guerras del Señor:
Vaheb que está en Sufa
y los arroyos del Arnón,
que llega hasta el sitio de Ara
y se apoya en la frontera de Moab.
16 Y de allí continuarona hasta Beer1; este es el pozo donde el Señor le dijo a Moisés: Reúne al pueblo y les daré agua.
¶17 Entonces cantó Israel este cánticoa:
¡Salta, oh pozo! A él cantad.
18 El pozo que cavaron los jefes,
que los nobles del pueblo hicieron
con el cetro y con sus báculos.
Y desde el desierto fueron a Mataná.
19 Y de Mataná a Nahaliel, y de Nahaliel a Bamot,
20 y de Bamot al valle que está en la tierra de Moab, en la cumbre del Pisga, que da al desierto1.
¶21 aEntonces Israel envió mensajeros a Sehón, rey de los amorreosb, diciendo:
22 Déjame pasar por tu tierra. No nos desviaremos, ni por campos ni por viñedos, ni beberemos agua de pozo. Iremos por el camino real hasta que hayamos cruzado tus fronterasa.
23 Pero Sehón no permitió a Israel pasar por su territorioa. Y reunió Sehón a todo su pueblo y salió al encuentro de Israel en el desierto, y llegó a Jahaza y peleó contra Israelb.
24 Pero Israel lo hirió a filo de espadaa y tomó posesión de su tierra desde el Arnón hasta el Jaboc, hasta la frontera con los hijos de Amón, porque Jazer1 era la frontera de los hijos de Amónb.
25 Israel tomó todas estas ciudades, y habitó Israel en todas las ciudades de los amorreosa, en Hesbón y en todas sus aldeas1.
26 Porque Hesbón era la ciudad de Sehón, rey de los amorreos, quien había peleado contra el rey anterior de Moab y le había quitado de su mano toda su tierra, hasta el Arnón.
27 Por eso dicen los que usan proverbios:
Venid a Hesbón. Sea edificada.
Sea establecida la ciudad de Sehón.
28 Porque fuego salió de Hesbón,
una llama del pueblo de Sehóna;
devoró a Ar de Moabb,
a los señores de las alturas1c del Arnón.
29 ¡Ay de ti, Moaba!
¡Destruido eres, oh pueblo de Quemosb!
Ha dado a sus hijos como fugitivosc
y a sus hijas a la cautividadd,
a un rey amorreo, Sehón.
30 Mas nosotros los hemos arrojado;
Hesbón está destruido hasta Dibóna;
después también asolamos hasta Nofa,
la que llega hasta Medeba.
31 Así habitó Israel en la tierra de los amorreos.
32 Y Moisés envió a reconocer a Jazera, y tomaron sus villas y expulsaron1 a los amorreos que vivían allí.
¶33 Después se volvieron y subieron por el camino de Basán; y Og, rey de Basán, salió con1 todo su pueblo para presentarles2 batalla en Edreia.
34 Pero el Señor dijo a Moisés: No le tengas miedo porque lo he entregado en tu mano, y a todo su pueblo y a su tierra; y harás con él como hiciste con Sehón, rey de los amorreos, el que habitaba en Hesbóna.
35 Así que lo mataron1 a él, a sus hijos y a todo su pueblo, hasta que no le quedó remanente; y tomaron posesión de su tierraa.
Después partieron los hijos de Israel y acamparon en las llanuras de Moab, al otro lado del Jordán, frente a Jericóa.
¶2 Y Balaca, hijo de Zipor, vio todo lo que Israel había hecho a los amorreos.
3 Entonces Moab tuvo mucho temora a causa del pueblo, porque eran muchos; y Moab tuvo miedo ante los hijos de Israel.
4 Y Moab dijo a los ancianos de Madiána: Esta multitud lamerá todo lo que hay a nuestro derredor, como el buey lame la hierba del campo. Y en aquel tiempo Balac, hijo de Zipor, era rey de Moab.
5 Y envió mensajeros a Balaam, hijo de Beora, en Petorb, que está cerca del río1, en la tierra de los hijos de su pueblo, para llamarle, diciendo: Mira, un pueblo salió de Egipto y he aquí, cubren la faz de la tierra y habitan frente a mí.
6 Ven ahora, te ruegoa, y maldíceme a este pueblob porque es demasiado poderoso1 para mí; quizá pueda derrotarlos2 y echarlos de la tierra. Porque yo sé que a quien tú bendices es bendecido, y a quien tú maldices es maldecido.
¶7 Y los ancianos de Moab y los ancianos de Madián fueron con el precio de la adivinacióna en la mano; y llegaron a Balaam, y le repitieron1 las palabras de Balac.
8 Y él les dijo: Pasad la noche aquí y yo os traeré palabra según lo que el Señor me diga. Y los jefes de Moab se quedaron con Balaam.
9 Entonces Diosa vino a Balaam y le dijo: ¿Quiénes son estos hombres que están contigo?
10 Y Balaam dijo a Dios: Balac, hijo de Zipor, rey de Moab, me ha enviado un mensaje:
11 «Mira, el pueblo que salió de Egipto cubre la faz de la tierra; ven ahora, maldícemelos; quizá yo pueda pelear contra ellos y expulsarlos».
12 Y Dios dijo a Balaam: No vayas con ellos; no maldecirása al pueblo, porque es benditob.
13 Balaam se levantó de mañana y dijo a los jefes de Balac: Volved a vuestra tierra, porque el Señor ha rehusado dejarme ir con vosotros.
14 Y los jefes de Moab se levantaron y volvieron a Balac, y le dijeron: Balaam rehusó venir con nosotros.
¶15 Entonces Balac envió jefes otra vez, más numerosos y más distinguidos que los anteriores1.
16 Y fueron a Balaam, y le dijeron: Así dice Balac, hijo de Zipor: «Te ruego que no rehúses venir a mí;
17 porque en verdad te honraré en gran manera, y haré cualquier cosa que me digas. Ven, pues, te ruego, y maldíceme a este puebloa».
18 Y Balaam respondió, y dijo a los siervos de Balac: Aunque Balac me diera su casa llena de plata y oro, yo no podría traspasar el mandamiento1 del Señor mi Diosa para hacer ni poco ni mucho2.
19 Pero, os ruego que permanezcáis aquí también esta noche, y sabré que más me dice el Señor.
20 Y Dios vino a Balaam de noche, y le dijo: Si los hombres han venido a llamarte, levántate y ve con ellos; pero solo dirás1 la palabra que yo te hablea.
¶21 Y Balaam se levantó muy de mañana, aparejó su asna y se fue con los jefes de Moaba.
22 Pero Dios se airó porque él iba, y el ángela del Señor se puso en el camino como un adversario contra él. Y Balaam iba montado sobre su asna, y sus dos sirvientes con él.
23 Cuando el asna vio al ángel del Señor de pie en el camino con la espada desenvainada en la mano, el asna se salió del camino y se fue por medio del campo; pero Balaam golpeó el asna para hacerla volver al camino.
24 Entonces el ángel del Señor se puso en una senda estrecha de los viñedos, con una pared a un lado y otra pared al otro lado.
25 Al ver el asna al ángel del Señor, se pegó contra la pared y presionó el pie de Balaam contra la pared; entonces él la golpeó otra vez.
26 Y el ángel del Señor se fue más lejos, y se puso en un sitio estrecho donde no había manera de volverse ni a la derecha ni a la izquierda.
27 Y viendo el asna al ángel del Señor, se echó debajo de Balaam; y Balaam se enojó y golpeó al asna con su palo.
28 Entonces el Señor abrió la boca del asnaa, la cual dijo a Balaam: ¿Qué te he hecho yo que me has golpeado estas tres veces?
29 Y Balaam respondió al asna: Porque te has burlado de mí. Ojalá tuviera una espada en mi mano, que ahora mismo te matabaa.
30 Y el asna dijo a Balaam: ¿No soy yo tu asna, y sobre mí has cabalgado toda tu vida hasta hoy? ¿He tenido la costumbre de portarme así contigo? Y él dijo: No.
¶31 Entonces el Señor abrió los ojos de Balaam, y él vio al ángel del Señor de pie en el camino, con la espada desenvainada en su mano, e inclinándose, se postró rostro en tierraa;
32 y el ángel del Señor le dijo: ¿Por qué has golpeado a tu asna estas tres veces? Mira, yo he salido como adversario, porque tu camino me era contrario1a;
33 pero el asna me vio y se apartó de mí estas tres veces. Si no se hubiera apartado de mí, ciertamente yo te hubiera matado ahora mismo, y a ella la hubiera dejado vivir.
34 Y Balaam dijo al ángel del Señor: He pecadoa, pues no sabía que tú estabas en el camino para enfrentarte a mí. Pero ahora, si te desagrada, me volveré.
35 El ángel del Señor respondió a Balaam: Ve con los hombres, pero hablarás solo la palabra que yo te digaa. Y Balaam se fue con los jefes de Balac.
¶36 Al oír Balac que Balaam se acercaba1, salió a recibirlo en una ciudad de Moab, que está sobre la frontera del Arnón, al2 extremo de la frontera.
37 Entonces Balac dijo a Balaam: ¿No envié a llamarte con urgencia? ¿Por qué no viniste a mí? ¿Acaso no soy capaz de honrarte?
38 Balaam respondió a Balac: Mira, ahora he venido a ti. ¿Hay algo, acaso, que pueda decir? La …
| 1 | I.e., región del sur |
| a | |
| 2 | O, los espías |
| a | |
| 1 | O, dedicaré al anatema |
| 1 | O, dedicaron al anatema |
| 2 | I.e., cosa dedicada o destrucción |
| a | |
| 1 | * , mar de Cañas |
| a | |
| 2 | * , el alma del pueblo se acortó |
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| 1 | * , pan |
| 2 | * , nuestra alma detesta |
| b | |
| a | |
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| c | |
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| b | |
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| a | |
| 1 | * , hacia la salida del sol |
| a | |
| 1 | O, torrente |
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| 1 | I.e., un pozo |
| a | |
| 1 | O, Jesimón |
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| a | |
| a | |
| b | |
| a | |
| 1 | Así en la versión gr. (sept.); en el * , fuerte |
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| 1 | * , hijas |
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| 1 | O, Bamot |
| c | |
| a | |
| b | |
| c | |
| d | |
| a | |
| a | |
| 1 | * , desposeyeron |
| 1 | * , él y |
| 2 | * , para la |
| a | |
| a | |
| 1 | * , hirieron |
| a | |
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| a | |
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| a | |
| a | |
| b | |
| 1 | I.e., el Eufrates |
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| 1 | * , numeroso |
| 2 | * , herirlos |
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| 1 | * , hablaron |
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| b | |
| 1 | * , éstos |
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| 1 | * , la boca |
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| 2 | * , ni pequeño ni grande |
| 1 | * , harás |
| a | |
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| a | |
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| a | |
| 1 | O, perverso |
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| 1 | * , venía |
| 2 | * , la cual está en el |
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