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Números 12–17
Entonces Miriam y Aarón hablaron contra Moisés por causa de la mujer cusita con quien se había casado (pues se había casado con una mujer cusitaa);
2 y dijeron: ¿Es cierto que el Señor ha hablado solo mediante Moisés? ¿No ha hablado también mediante nosotrosa? Y el Señor lo oyó.
3 (Moisés era un hombre1 muy humildea, más que cualquier otro hombre sobre la faz de la tierra.)
4 Y el Señor de repente dijo a Moisés, a Aarón y a Miriam: Salid vosotros tres a la tienda de reunión. Y salieron los tres.
5 Entonces el Señor descendió en una columna de nubea y se puso a la puerta de la tienda; y llamó a Aarón y a Miriam1. Y cuando los dos se adelantaron,
Oíd ahora mis palabras:
Si entre vosotros hay profeta,
yo, el Señor, me manifestaré a él en visióna.
Hablaré con él en sueñosb.
7 No así con mi siervo Moisésa;
en toda mi casa él es fielb.
abiertamente y no en dichos oscuros,
y él contempla la imagen del Señorb.
¿Por qué, pues, no temisteis
hablar contra mi siervo, contra Moisés?
¶9 Y se encendió la ira del Señor contra ellos, y Él se fuea.
10 Pero cuando la nube se retiró de sobre la tienda, he aquí que Miriam estaba leprosaa, blanca como la nieveb. Y cuando Aarón se volvió hacia Miriam, vio que estaba leprosa.
11 Entonces Aarón dijo a Moisés: Señor mío, te ruego que no nos cargues este pecado, en el cual hemos obrado neciamente y con el cual hemos pecadoa.
12 No permitas que ella sea como quien nace muerto, que cuando sale del vientre de su madre su carne está ya medio consumida.
13 Y Moisés clamó al Señor, diciendo: Oh Dios, sánala ahoraa, te ruego.
14 Pero el Señor dijo a Moisés: Si su padre le hubiera escupido a ella en el rostroa, ¿no llevaría su vergüenza por siete días? Que sea echada fuera del campamento por siete díasb, y después puede ser admitida de nuevo.
15 Miriama fue confinada fuera del campamento por siete días y el pueblo no se puso en marcha hasta que Miriam volvió1.
¶16 Después el pueblo partió de Hazerot y acampó en el desierto de Parán.
aY el Señor habló a Moisés, diciendo:
2 Tú mismo envía hombres a fin de que reconozcan la tierra de Canaán, que voy a dar a los hijos de Israel; enviarás un hombre de cada una de las tribusa de sus padres, cada uno de ellos jefe entre ellos.
3 Entonces Moisés los envió desde el desierto de Parán, al mandato1 del Señor; todos aquellos hombres eran jefes de los hijos de Israel.
4 Y estos eran sus nombres: de la tribu de Rubén, Samúa, hijo de Zacur;
5 de la tribu de Simeón, Safat, hijo de Hori;
6 de la tribu de Judá, Caleba, hijo de Jefone;
7 de la tribu de Isacar, Igal, hijo de José;
8 de la tribu de Efraín, Oseas, hijo de Nuna;
9 de la tribu de Benjamín, Palti, hijo de Rafú;
10 de la tribu de Zabulón, Gadiel, hijo de Sodi;
11 de la tribu de José y de la tribu de Manasés, Gadi, hijo de Susi;
12 de la tribu de Dan, Amiel, hijo de Gemali;
13 de la tribu de Aser, Setur, hijo de Micael;
14 de la tribu de Neftalí, Nahbi, hijo de Vapsi;
15 de la tribu de Gad, Geuel, hijo de Maqui.
16 Así se llamaban1 los hombres a quienes Moisés envió a reconocer la tierra; pero a Oseas, hijo de Nuna, Moisés lo llamó Josué.
¶17 Cuando Moisés los envió a reconocer la tierra de Canaán, les dijo: Subid allá1, al Neguev2a; después subid a la región montañosa.
18 Ved cómo es la tierra, y si la gente que habita en ella es fuerte o débil, si son pocos o muchos;
19 y cómo es la tierra en que viven, si es buena o mala; y cómo son las ciudades en que habitan, si son como1 campamentos abiertos o con fortificaciones;
20 y cómo es el terreno, si fértil o estéril1. ¿Hay allí árboles o no? Procurada obtener2 algo del fruto de la tierrab. (Aquel tiempo era el tiempo de las primeras uvas maduras.)
¶21 Entonces ellos subieron y reconocieron la tierra desde el desierto de Zina hasta Rehob, en Lebo-hamat1b.
22 Y subieron por el Negueva, y llegaron1 hasta Hebrón, donde estaban Ahimán, Sesai y Talmaib, los descendientes2 de Anacc. (Hebrón fue edificada siete años antes que Zoán en Egiptod.)
¶23 Y llegaron hasta el valle1 de Escol2a y de allí cortaron un sarmiento con un solo racimo de uvas; y lo llevaban en un palo entre dos hombres, con algunas de las granadas y de los higos.
24 A aquel lugar se le llamó el valle1 de Escol por razón del racimo que los hijos de Israel cortaron allí.
¶25 Y volvieron de reconocer la tierra al cabo de cuarenta días,
26 y fueron y se presentaron a Moisés y a Aarón, y a toda la congregación de los hijos de Israel en el desierto de Parán, en Cadesa; y les dieron un informe1 a ellos y a toda la congregación, y les enseñaron el fruto de la tierra.
27 Y le contaron, y le dijeron: Fuimos a la tierra adonde nos enviaste; ciertamente mana leche y miela, y este es el fruto de ellab.
28 solo que es fuerte el pueblo que habita en la tierraa, y las ciudades, fortificadas y muy grandes; y además vimos allí a los descendientes1 de Anacb.
29 Amalec habita en la tierra del Negueva, y los heteos, los jebuseos y los amorreos habitan en la región montañosab, y los cananeosc habitan junto al mar y a la ribera del Jordán.
¶30 Entonces Caleb calmó al pueblo delante de1 Moisés, y dijo: Debemos ciertamente subir y tomar posesión de ella, porque sin duda la conquistaremos.
31 Pero los hombres que habían subido con él dijeron: No podemos subir contra ese pueblo, porque es más fuerte que nosotrosa.
32 Y dieron un mal informe a los hijos de Israel de la tierra que habían reconocidoa, diciendo: La tierra por la que hemos ido para reconocerla es una tierra que devora a sus habitantesb, y toda la gente que vimos en ella son hombres de gran estaturac.
33 Vimos allí también a los gigantes1a (los hijos de Anacb son parte de la raza de los gigantes1); y a nosotros nos pareció que2 éramos como langostas; y así parecíamos3 ante sus ojos.
Entonces toda la congregación levantó la voz y clamó1, y el pueblo lloró aquella2 noche.
2 Y murmurarona contra Moisés y Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la congregación: ¡Ojalá hubiéramos muerto en la tierra de Egipto! ¡Ojalá hubiéramos muerto en este desiertob!
3 ¿Y por qué nos trae el Señor a esta tierra para caer a espadaa? Nuestras mujeres y nuestros hijos1 vendrán a ser presab. ¿No sería mejor que nos volviéramos a Egipto?
4 Y se decían unos a otros: Nombremos un jefe y volvamos a Egiptoa.
¶5 Entonces Moisés y Aarón cayeron sobre sus rostrosa en presencia de toda la asamblea de la congregación de los hijos de Israel.
6 Y Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rasgaron sus vestidos;
7 y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por la que pasamos para reconocerla es una tierra buena en gran maneraa.
8 Si el Señor se agrada de nosotrosa, nos llevará a esa1 tierra y nos la dará; es una tierra que mana leche y mielb.
9 solo que no os rebeléis contra el Señora, ni tengáis miedo de la gente de la tierrab, pues serán presa1 nuestra. Su protección2 les ha sido quitada, y el Señor está con nosotros; no les tengáis miedo.
10 Pero toda la congregación dijo que los apedrearan1a. Entonces la gloria del Señor apareciób en la tienda de reunión a todos los hijos de Israel.
¶11 Y el Señor dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me desdeñará este puebloa? ¿Y hasta cuándo no creerán en míb a pesar de todas las señales que he hecho en medio de ellos?
12 Los heriré con pestilencia1a y los desalojaré, y a ti te haré una nación más grandeb y poderosa que ellos.
¶13 aPero Moisés respondió al Señor: Entonces lo oirán los egipcios, pues tú sacaste a este pueblo de en medio de ellos con tu poderb,
14 y se lo dirán a los habitantes de esta tierra. Estos han oído que tú, oh Señor, estás en medio de tu pueblo, porque tú, oh Señor, eres visto cara a cara1 cuando tu nube está sobre ellos; y tú vas delante de ellos de día en una columna de nube, y de noche en una columna de fuegoa.
15 Pero si tú destruyes a este pueblo como a un solo hombre, entonces las naciones que han oído de tu fama, dirán1a:
16 «Porque el Señor no pudo introducir a este puebloa a la tierra que les había prometido con juramento, por eso los mató en el desierto».
17 Pero ahora, yo te ruego que sea engrandecido el poder del Señor, tal como tú lo has declarado, diciendo:
18 «El Señor es lento para la ira y abundante en misericordiaa, y perdona la iniquidad y la transgresión; mas de ninguna manera tendrá por inocente al culpableb; sino que castigará la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta1 la tercera y la cuarta generaciónc».
19 Perdona, te ruego, la iniquidad de este puebloa conforme a la grandeza de tu misericordia, así como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí.
¶20 Entonces el Señor dijo: Los he perdonadoa según tu palabra;
21 pero ciertamente, vivo yoa, que toda la tierra será llena de la gloria del Señorb;
22 ciertamente todos1 los que han visto mi gloria y las señales que hice en Egipto y en el desiertoa, y que me han puesto a prueba estas diez vecesb y no han oído mi voz,
23 no verán la tierra que juré a sus padres, ni la verá ninguno de los que me desdeñarona.
24 Pero a mi siervo Caleb, porque ha habido en él un espíritu distinto y me ha seguido plenamentea, lo introduciré a la tierra donde entró, y su descendencia1 tomará posesión de ellab.
25 Ahora bien, los amalecitas y los cananeos moran en los vallesa. Mañana volveos y partid para el desierto, camino del mar Rojo1.
¶26 Y habló el Señor a Moisés y a Aarón, diciendo:
27 ¿Hasta cuándo tendré que sobrellevar a esta congregación malvada que murmura contra mí? He oído las quejas de los hijos de Israel, que murmuran contra mía.
28 Diles: «Vivo yoa»—declara el Señor—«que tal como habéis hablado a mis oídosb, así haré yo con vosotrosc.
29 »En este desierto caerán vuestros cadáveres, todos vuestros enumerados1 de todos los2 contados de veinte años arribaa, que han murmurado contra mí.
30 »De cierto que vosotros no entraréis en la tierra en la cual…
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| 1 | * , El hombre Moisés era |
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| 1 | O, llamó: ¡Aarón y Miriam! |
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| 1 | * , Boca a boca |
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| 1 | * , fue recibida de nuevo |
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| 1 | * , a la boca |
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| 1 | * , Estos son los nombres de |
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| 1 | * , acá |
| 2 | I.e., región del sur |
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| 1 | * , en |
| 1 | * , si gordo o flaco |
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| 2 | * , Usad vuestra fuerza y obtened |
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| 1 | O, hasta la entrada de Hamat |
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| 1 | La mayoría de los * dicen: uno llegó |
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| 2 | * , nacidos |
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| 1 | O, torrente |
| 2 | I.e., racimo |
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| 1 | O, torrente |
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| 1 | * , trajeron palabra |
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| 1 | * , nacidos |
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| 1 | * , hacia |
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| 1 | Heb., nefilim |
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| 2 | * , y ante nuestros ojos |
| 3 | * , éramos |
| 1 | * , levantó y dio su voz |
| 2 | * , en aquella |
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| 1 | * , pequeños |
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| 1 | * , esta |
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| 1 | * , comida |
| 2 | * , sombra |
| 1 | * , apedrearan con piedras |
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| 1 | * , la pestilencia |
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| 1 | * , ojo a ojo |
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| 1 | * , dirán, diciendo |
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| 1 | * , sobre |
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| 1 | * , todos los hombres |
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| 1 | * , simiente |
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| 1 | * , mar de Cañas |
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| 1 | * , alistados |
| 2 | * , vuestros |
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