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Números 10–29
Y siguió el Señor hablando a Moisés, diciendo:
2 Hazte dos trompetas de plata; las harás labradas a martillo. Y te servirán para convocar a la congregacióna y para dar la orden de poner en marcha los campamentos.
3 Cuando se toquen las dosa, toda la congregación se reunirá junto a ti a la puerta de la tienda de reunión.
4 Cuando se toque una sola, entonces se reunirán junto a ti los principalesa, los jefes de las divisiones1 de Israel.
5 Pero cuando toquéis alarma, partirán los que estén acampados1 al orientea.
6 Y cuando toquéis alarma la segunda vez, partirán los acampados1 al sura; se tocará una alarma para que ellos se pongan en marcha.
7 Sin embargo, cuando se convoque la asamblea, tocaréis, pero no con toque de alarmaa.
8 Además, los hijos de Aarón, los sacerdotes, tocarán las trompetasa; y os será por estatuto perpetuo por vuestras generaciones.
9 Cuando vayáis a la guerra en vuestra tierra contra el adversario que os ataquea, tocaréis alarma con las trompetas a fin de que el Señor vuestro Dios se acuerde de vosotrosb, y seáis salvados de vuestros enemigos.
10 Asimismo, en el día de vuestra alegría, en vuestras fiestas señaladas1 y en el primer día de vuestros meses, tocaréis las trompetasa durante vuestros holocaustos y durante los sacrificios de vuestras ofrendas de paz; y serán para vosotros como recordatorio delante de vuestro Dios. Yo soy el Señor vuestro Dios.
¶11 Y sucedió que en el año segundoa, en el mes segundo, el día veinte del mes, la nube se levantó de sobre el tabernáculo1 del testimonio;
12 y los hijos de Israel partieron, según su orden de marchaa, del desierto de Sinaí. Y la nube se detuvo en el desierto de Paránb.
13 Así partieron la primera vez conforme al mandamiento1 del Señor por medio2 de Moisésa.
14 La bandera del campamento de los hijos de Judá, según sus ejércitos, partió primero, con Naasón, hijo de Aminadab, al frente de su ejércitoa;
15 y Natanael, hijo de Zuar, al frente del ejército de la tribu de los hijos de Isacar;
16 y Eliab, hijo de Helón, al frente del ejército de la tribu de los hijos de Zabulón.
¶17 Entonces el tabernáculo fue desarmado; y los hijos de Gersón, y los hijos de Merari, que llevaban el tabernáculoa, partieron.
18 Después partió la bandera del campamento de Rubén, según sus ejércitos, con Elisur, hijo de Sedeur, al frente de su ejércitoa;
19 y Selumiel, hijo de Zurisadai, al frente del ejército de la tribu de los hijos de Simeón,
20 y Eliasaf, hijo de Deuel, estaba al frente del ejército de la tribu de los hijos de Gad.
¶21 Luego se pusieron en marcha los coatitas llevando los objetos sagradosa; y el tabernáculo fue erigido antes de que ellos llegaranb.
22 Después partió la bandera del campamento de los hijos de Efraín, según sus ejércitos, con Elisama, hijo de Amiud, al frente de su ejércitoa;
23 y Gamaliel, hijo de Pedasur, al frente del ejército de la tribu de los hijos de Manasés;
24 y Abidán, hijo de Gedeoni, al frente del ejército de la tribu de los hijos de Benjamín.
¶25 Después partió la bandera del campamento de los hijos de Dan, según sus ejércitos, los cuales formaban la retaguardiaa de todos los campamentos, con Ahiezer, hijo de Amisadai, al frente de su ejércitob;
26 y Pagiel, hijo de Ocrán, al frente del ejército de la tribu de los hijos de Aser;
27 y Ahira, hijo de Enán, al frente del ejército de la tribu de los hijos de Neftalí.
28 Este fue el orden de marcha de los hijos de Israel por sus ejércitos cuando partieron.
¶29 Entonces Moisés dijo a Hobaba, hijo de Reuel madianita, suegro de Moisésb: Nosotros partimos hacia el lugar del cual el Señor dijo: «Yo os lo daréc». Ven con nosotros y te haremos biend, pues el Señor ha prometido1 el bien a Israele.
30 Pero él le dijo: No iréa, sino que me iré a mi tierra y a mi parentela.
31 Después dijo Moisés: Te ruego que no nos dejes, puesto que tú sabes dónde debemos acampar en el desierto, y serás como ojos para nosotrosa.
32 Y será que si vienes con nosotros, el1 bien que el Señor nos haga2a, nosotros te haremos3b.
¶33 Así partierona desde el monte del Señor tres días de camino, y el arca del pacto del Señor iba delante de ellos por los tres días1, buscándoles un lugarb dónde descansarc.
34 Y la nube del Señor iba sobre ellos de día desde que partieron del campamentoa.
¶35 Y sucedía que cuando el arca se ponía en marcha, Moisés decía:
¡Levántate, oh Señor!
y sean dispersados tus enemigosa,
huyan de tu presencia los que te aborrecenb.
36 Y cuando el arca descansaba, él decía:
Vuelve, oh Señora,
a los millares de millares de Israelb.
El pueblo se queja contra el Señor
Y el pueblo comenzó a quejarse en1 la adversidada a oídos del Señorb; y cuando el Señor lo oyó, se encendió su ira, y el fuego del Señor ardió entre ellos y consumió un extremo del campamento.
2 Entonces clamó el pueblo a Moisés, y Moisés oró al Señora y el fuego se apagó1.
3 Y se le dio a aquel lugar el nombre de Tabera1a, porque el fuego del Señor había ardido entre ellos.
¶4 Y el populachoa que estaba entre ellos tenía un deseo insaciable1b; y también los hijos de Israel volvieron a llorar, y dijeron: ¿Quién nos dará carne para comerc?
5 Nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egiptoa, de los pepinos, de los melones, los puerros, las cebollas y los ajos;
6 pero ahora no tenemos apetito1. Nada hay para nuestros ojos excepto este manáa.
7 Y el maná era como una semilla de cilantroa, y su aspecto como el del bedeliob.
8 El pueblo iba, lo recogía y lo molía entre1 dos piedras de molino, o lo machacaba en el mortero, y lo hervía en el caldero y hacía tortas con él; y tenía el sabor de tortas cocidas con2 aceite.
9 Cuando el rocío caía en el campamento por la noche, con1 él caía el manáa.
¶10 Y Moisés oyó llorar al pueblo, por sus familias, cada uno a la puerta de su tienda; y la ira del Señor se encendió en gran manera, y a Moisés no le agradó1.
11 Entonces Moisés dijo al Señor: ¿Por qué has tratado tan mal a tu siervo? ¿Y por qué no he hallado gracia ante tus ojos para que hayas puesto la carga de todo este pueblo sobre mía?
12 ¿Acaso concebí yo a todo este pueblo? ¿Fui yo quien lo dio a luz para que me dijeras: «Llévalo en tu seno, como la nodriza1a lleva al niño de pecho, a la tierra que yo juré2 a sus padresb»?
13 ¿De dónde he de conseguir carne para dar a todo este puebloa? Porque claman a mí, diciendo: «Danos carne para que comamos».
14 Yo solo no puedo llevar a todo este pueblo, porque es mucha carga1 para mía.
15 Y si así me vas a tratar, te ruego que me matesa si he hallado gracia ante tus ojos, y no me permitas ver mi desventura.
¶16 Entonces el Señor dijo a Moisés: Reúneme a setenta hombres de los ancianos de Israel, a quienes tú conozcas como los ancianos del pueblo y a sus oficialesa, y tráelos a la tienda de reunión y que permanezcan allí contigo.
17 Entonces descenderé y hablaré contigo allí, y tomaré del Espíritu que está sobre ti y lo pondré sobre ellosa, y llevarán contigo la carga del pueblo para que no la lleves tú solob.
18 Y di al pueblo: «Consagraosa para mañana, y comeréis carne, pues habéis llorado a oídos del Señorb, diciendo: “¡Quién nos diera a comer carne! Porque nos iba mejor en Egipto”. El Señor, pues, os dará carne y comeréis.
19 »No comeréis un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días,
20 sino1 todo un mes, hasta que os salga por las narices y os sea aborrecible, porque habéis rechazado al Señora, que está entre vosotros, y habéis llorado delante de Él, diciendo: “¿Por qué salimos de Egipto?”».
21 Pero Moisés dijo: El pueblo, en medio del cual estoy, llega a seiscientos mil de a pie; y tú has dicho: «Les daré carne a fin de que coman, por todo un mes».
22 ¿Sería suficiente degollar para ellos las ovejas y los bueyes? ¿O sería suficiente juntar para ellos todos los peces del mar?
23 Y el Señor dijo a Moisés: ¿Está limitado el poder1 del Señora? Ahora verás si mi palabra se te cumpleb o no.
¶24 Salió Moisés y dijo al pueblo las palabras del Señor. Reunió después a setenta hombresa de los ancianos del pueblo y los colocó alrededor de la tienda.
25 Entonces el Señor descendió en la nubea y le habló; y tomó del Espíritu que estaba sobre él y lo colocó sobre los setenta ancianosb. Y sucedió que cuando el Espíritu reposó sobre ellos, profetizaron; pero no volvieron a hacerlo más.
¶26 Pero dos hombres habían quedado en el campamento; uno se llamaba Eldad, y el otro1 se llamaba Medad. Y el Espíritu reposó sobre ellosa (ellos estaban entre los que se habían inscrito, pero no habían salido a la tienda), y profetizaron en el campamento.
27 Y un joven corrió y avisó a Moisés, diciendo: Eldad y Medad están profetizando en el campamento.
28 Entonces respondió Josué, hijo de Nun, ayudante de Moisés desde su juventuda, y dijo: Moisés, señor mío, detenlosb.
29 Pero Moisés le dijo: ¿Tienes celos por causa mía? ¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profetaa, que el Señor pusiera su Espíritu sobre ellos!
30 Después Moisés volvió al campamento, y con él los ancianos de Israel.
¶31 Y salió de parte del Señor un viento que trajo codornices desde el mar y las dejó caer junto al campamentoa, como un día de camino de este lado, y un día de camino del otro lado, por todo alrededor del campamento, y como dos codos1 de espesor sobre la superficie de la tierra.
32 Y el pueblo estuvo levantado todo el día, toda la noche, y todo el día siguiente, y recogieron las codornices (el que recogió menos, recogió diez homeres1a), y las tendieron para sí por todos los alrededores del campamento.
33 Pero mientras la carne estaba aún entre sus dientes, antes que la masticaran, la ira del Señor se encendió contra el pueblo, y el Señor hirió al pueblo con una plaga muy malaa.
34 Por eso llamaron a aquel lugar Kibrot-hataava1a, porque allí sepultaron a los que habían sido codiciosos.
35 Y de Kibrot-hataava el pueblo partió para Hazerot, y permaneció1 en Hazerota.
Entonces Miriam y Aarón hablaron…
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| 1 | * , los miles o los clanes |
| 1 | * , los campamentos acampados |
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| 1 | * , los campamentos acampados |
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| 1 | O, vuestros tiempos señalados |
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| 1 | O, morada, y así en el resto del cap. |
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| 1 | * , a la boca |
| 2 | * , mano |
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| 1 | * , hablado |
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| 1 | * , y será que ese |
| 2 | * , haga bien |
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| 3 | * , haremos bien |
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| 1 | * , tres días de camino |
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| 1 | * , fue como los que se quejan de |
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| 1 | * , se hundió |
| 1 | I.e., encendido |
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| 1 | * , deseaba un deseo |
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| 1 | * , nuestra alma está seca |
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| 1 | * , con |
| 2 | * , su sabor era como el sabor de |
| 1 | * , sobre |
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| 1 | * , fue malo a los ojos de Moisés |
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| 1 | O, el padre adoptivo |
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| 2 | * , tú juraste |
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| 1 | * , muy pesado |
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| 1 | * , hasta |
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| 1 | * , ¿Es corta la mano |
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| 1 | * , segundo |
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| 1 | O, desde unos dos codos arriba; un codo equivale * a 45 cm. |
| 1 | Un homer equivale * a 220 litros |
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| 1 | I.e., las tumbas de la codicia |
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| 1 | * , estaba |
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