Estudio bíblico Logos

Mateo 8:23–28

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Jesús calma la tempestad

23aCuando entró Jesús1 en la barca, sus discípulos le siguieron.

24Y de pronto1 se desató una gran tormenta2 en el mar, de modo que las olas cubrían la barca; pero Jesús3 estaba dormido.

25Y llegándose a Él, le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanosa, que perecemos!

26Y Él les dijo*: ¿Por qué estáis amedrentados, hombres de poca fea? Entonces se levantó, reprendió a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma.

27Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Quién es este, que aun los vientos y el mar le obedecen?

Los endemoniados gadarenos

28aCuando llegó al otro lado, a la tierra de los gadarenos, le salieron al encuentro dos endemoniadosb que salían de los sepulcros, violentos en extremo, de manera que nadie podía pasar por aquel camino.

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Notas al pie

  1. 1, El
  2. 1, Y he aquí
  3. 2, un sacudimiento
  4. 3, El

Referencias cruzadas

  1. aMat. 8:23–27; Mar. 4:36–41; Luc. 8:22–25
  2. aMat. 8:2; 9:18
  3. aMat. 6:30; 14:31; 16:8; 17:20
  4. aMat. 8:28–34; Mar. 5:1–17; Luc. 8:26–37
  5. bMat. 4:24