Mateo 7
La Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Greek
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
Capitulo 7
El juicio hacia los demás
aNo juzguéis para que no seáis juzgados.
2Porque con el juicio con que juzguéis, seréis juzgados; y con la medida con que midáis, se os mediráa.
3¿Y por qué miras la mota1 que está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojoa?
4¿O cómo puedes decir1 a tu hermano: «Déjame sacarte la mota del ojo», cuando2 la viga está en tu ojoa?
5¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás con claridad para sacar la mota del ojo de tu hermano.
6No deis lo santo a los perrosa, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las huellen con sus patas, y volviéndose os despedacen.
La oración recibirá respuesta
7aPedid, y se os daráb; buscad, y hallaréis; llamad1, y se os abrirá.
8Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
9¿O qué hombre hay entre vosotros que si su hijo le pide pan, le1 dará una piedra,
10o si1 le pide un pescado, le2 dará una serpiente?
11Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le pidena?
12Por eso, todo cuanto queráis que os hagan los hombresa, así también haced vosotros con ellos, porque esta es la ley y los profetasb.
Dos puertas y dos sendas
13Entrad por la puerta estrechaa, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición1, y muchos son los que entran por ella.
14Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.
Cómo conocer a los falsos profetas
15Cuidaos de los falsos profetasa, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapacesb.
16Por sus frutos los conoceréisa. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?
17Así, todo árbol bueno da frutos buenos; pero el árbol malo da frutos malosa.
18Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos.
19Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado al fuegoa.
20Así que, por sus frutos los conoceréisa.
21No todo el que me dice: «Señor, Señora», entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
22Muchos me dirána en aquel díab: «Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros1?».
23Y entonces les declararé: «Jamás os conocí; apartaos de mía, los que practicáis la iniquidad».
Los dos cimientos
24aPor tanto, cualquiera que oye estas palabras mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca;
25y cayó la lluvia, vinieron los torrentes1, soplaron los vientos y azotaron2 aquella casa; pero no se cayó, porque había sido fundada sobre la roca.
26Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena;
27y cayó la lluvia, vinieron los torrentes1, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción.
28Cuando1 Jesús terminóa estas palabras, las multitudes se admiraban de su enseñanzab;
29porque les enseñaba como uno que tiene autoridad, y no como sus escribas.
Footnotes
Cross references
- aMat. 7:1–5; Luc. 6:37, 38, 41, 42; Rom. 14:10, 13
- aMar. 4:24; Luc. 6:38
- aRom. 2:1
- aLuc. 6:42
- aMat. 15:26
- aMat. 7:7–11; Luc. 11:9–13
- bMat. 18:19; 21:22; Mar. 11:24; Juan 14:13; 15:7, 16; 16:23, 24; Sant. 1:5, 6; 1 Jn. 3:22; 5:14, 15
- aSal. 84:11; Isa. 63:7; Rom. 8:32; Sant. 1:17
- aLuc. 6:31
- bMat. 22:40; Rom. 13:8 y sig.; Gál. 5:14
- aLuc. 13:24
- aMat. 24:11, 24; Mar. 13:22; Luc. 6:26; Hech. 13:6; 2 Ped. 2:1; 1 Jn. 4:1; Apoc. 16:13; 19:20; 20:10
- bEzeq. 22:27; Juan 10:12; Hech. 20:19
- aMat. 7:20; 12:33; Luc. 6:44; Sant. 3:12
- aMat. 12:33, 35
- aMat. 3:10; Luc. 3:9; 13:7; Juan 15:2, 6
- aMat. 7:16; 12:33; Luc. 6:44; Sant. 3:12
- aLuc. 6:46
- aMat. 25:11, 12; Luc. 13:25 y sig.
- bMat. 10:15
- aSal. 6:8; Mat. 25:41; Luc. 13:27
- aMat. 7:24–27; Luc. 6:47–49; Mat. 16:18; Sant. 1:22–25
- aMat. 11:1; 13:53; 19:1; 26:1
- bMat. 13:54; 22:33; Mar. 1:22; 6:2; 11:18; Luc. 4:32; Juan 7:46
Copyright 1986, 1995, 1997 The Lockman Foundation